El único camino para ganar el corazón del cliente

Por fin le encontré un nombre. Se llama “felt accountability” y una traducción adaptada puede ser “sensación de responsabilidad”.

Mientras hacía los dolorosos recuentos de mis experiencias con MercadoLibre, Tiendas Viana, Telmex, Cablevisión y otras tantas que quizás no me despertaron suficiente furia para sentarme a hacer catarsis acá, sentía que había un hilo conductor que atravesaba todas esas experiencias y podía ser el común denominador de la fuente de mi bronca.

Hoy descubrí que ese hilo conductor ha sido siempre la ausencia de la sensación de responsabilidad, por parte de todo interlocutor de esas empresas que se cruzara en mi camino. Lo descubrí leyendo este análisis que Bob Sutton hace sobre la actitud de United Airlines frente a una pareja de padres que confiaron en la empresa para llevar a su hija de 10 años sin acompañante a un campamento de verano, y United la perdió.

Cuando United Airlines perdió a la niña, pasaron varias cosas:

  1. La aerolínea no se enteró, hasta que el personal de campamento se reportó con los padres para avisarles que la niña no estaba en el vuelo (2do tramo) pactado.
  2. La niña pasó 2 horas deambulando por la terminal del aeropuerto de Chicago donde debía hacer la conexión a su destino final, porque el empleado de la empresa tercerizada que provee el servicio de acompañamiento de menores se olvidó de su cita.
  3. Los padres llamaron frenéticamente a todo teléfono de la empresa que encontraron, y la respuesta que les dio un operador del call center indio fue “seguro la niña está bien”. Estuvieron una hora y 20 minutos al teléfono hasta que pudieron confirmar que ALGUIEN en el aeropuerto de Chicago había visto a la niña.
  4. Una de las operadoras que los atendió directamente en el aeropuerto de Chicago (voy de memoria), después de buscar un rato a la niña, les respondió que no la había encontrado, pero que su turno se acababa, así que ya no los podía ayudar más.
  5. El padre apeló a la condición de madre de esa operadora para que accediera a hacer otro esfuerzo y la niña apareció 15 minutos después.
  6. Mientras los padres aullaban por teléfono, la niña se acercaba a grupos de personal de tierra de la aerolínea para exponer su situación. Todos le respondían que estaban ocupados y no podían ayudarla, mientras conversaban en salas y mostradores.
  7. Después de montar a la niña en el último vuelo del día, después de horas de espera, promesas incumplidas y tropiezos, el equipaje logró llegar al destino final 3 días después.
  8. El proceso para levantar una queja frente a United Airlines requiere que se narre el problema a un agente, que redacta una nota según su impresión del asunto y la envía. Cuando los padres de la niña pidieron que se les lea la nota para comprobar el texto, se lo negaron.

Puedo seguir toda la noche entrando en más detalle. Lo espeluznante es que parece business as usual en United y muchas otras empresas. Cuando el cliente se sale del canon normal y predecible, primero niegan el problema, luego ignoran el reclamo mientras buscan cobertura o justificaciones, se ponen obstáculos  exagerados para “que la queja proceda” y cuando ya no queda más remedio y hay un periodista indagando, buscan a alguien que lo resuelva.

Foto oringinal en Flickr por Stephanie LuongNunca la voluntad espontánea de la empresa es mostrar accesibilidad y buena onda. Cuando hice múltiples reclamos a Telmex por fallas en mi línea telefónica, la respuesta standard era “recibimos el reclamo, ahora váyase a la mierda por 72 horas”; no me llames, yo te llamo. Lo mismo me dijo Rachel Weisz un día, y todavía estoy esperando.

Por supuesto que el resultado que consiguen es que nunca jamás les dé un peso más. Cuando la empresa no solo no muestra voluntad de asistirme, sino que pone recursos para evitarme el acceso a su servicio de soporte, me aseguro que esos recursos no vengan de MI bolsillo.

Y ahora viene la contrapartida: por suerte, hay muchas empresas que entienden el valor de mostrarse amigables al cliente. Ni siquiera tienen que serlo, soy capaz de perdonarles que en la intimidad sean una vil y capitalista aspiradora de dinero. Yo haría lo mismo.

Pero la cuestión es que cuando algo se sale de curso, uno puede confiar en que la empresa va a tomar una actitud que no es mezquina y cortoplacista. Uno esperaría que si un empleado de una empresa se entera que perdieron una niña, deje de pensar en el reloj por un rato. Las empresas que entienden esto, dejan en claro que todos los empleados son la cara de la empresa ante el cliente, y todos son responsables de la satisfacción de las necesidades de ese cliente. Es fácil distinguirlas, son las que consiguen clientes leales.

Amazon lo entendió, y a cambio yo prefiero comprar mis gadgets y juguetes electrónicos allí en vez de en DealExtreme. Y prefiero comprar a ciegas un libro para Kindle, sin ninguna garantía de leerlo en el futuro, que pensarlo mucho. ¿La razón? Una vez los llamé y les dije: me senté sobre mi Kindle y le arruiné la pantalla, ¿dónde lo mando para repararlo? La respuesta: a ninguna parte, acá te mando otro Kindle y una funda, ¡que lo disfrutes! Ya se los pagué unas 20 veces.

Cuando le hago una pregunta en Twitter a Movistar, la respuesta llega en minutos. Cuando es algo que no se resuelve sin mi intervención, ellos me llaman. Sea cual sea el tema, el área que esté a cargo de responder, mi humor en el momento, la impresión que me llevo después de cada interacción es que hay gente en Telefónica que no se opone activamente a prestarme servicio. ¿Consecuencia? Le recomiendo a todo el mundo que se cambie a Movistar.

Resumen: si tratas al cliente como el enemigo, y tu primer instinto es repelerlo, no te extrañe que todas las interacciones sean negativas y odiosas, para terminar perdiendo al cliente. En cambio, si los empleados sienten responsabilidad por la imagen de la empresa y se les da poder y herramientas para defenderla y enaltecerla, en lugar de escudarse en excusas y normas difusas, el resultado es una relación fructífera para ambas partes, a largo plazo.

En contra del voto nulo

Mi problema con el voto nulo es que no sirve para nada en México, y en ningún otro país donde el voto no sea obligatorio.

El abstencionismo, el voto en blanco y la anulación del voto son herramientas válidas en todos los casos, son mecanismos de expresión del electorado que no deberían ignorarse, salvo que el sistema electoral te lo haga fácil de entrada.

Mientras que en otras democracias la figura del “mandato sin representación” denota severos problemas sociales estructurales, en México las presidencias se ganan con un 25% de los votos y con un 60% de asistencia a votar. En la práctica, el presidente de México está obligado a gobernar, pero estadísticamente no representa a nadie.

Entonces, para “hacerles saber a esos desvergonzados con quién están tratando”, el voto nulo es equivalente a proponer “hacer silencio mientras dormimos” como alternativa.

Si estás tan desesperanzado con el panorama que te daría culpa votar por alguno de los esperpentoscandidatos que se presentan, piensa que hacer invisible tu voto es PEOR.

Alguien va a gobernar el país, tu estado o tu ciudad, y sería mejor que esa persona asuma con el consenso de un gran número de votantes. Que represente a un amplio sector de la población, aunque sea por descarte, genera también la presión de rendirle cuentas a un número mayor de ciudadanos.

Para cambiar los candidatos que llegan a postularse, hay otros caminos: si TODOS votan, es más difícil repartir despensas para inclinar la balanza y si TODOS se informan, los partidos van a tener que proponer candidatos que sean más que una cara bonita de cartón.

Si eres uno de los pocos que puede presentarse a votar sin ser acarreado, sin impedimentos, conociendo la importancia del evento: no hagas invisible tu voto. Votar es una obligación cívica y moral del ciudadano, aunque la ley no imponga penas por la ausencia. No dejes de hacer tu parte.

¡A las armas!

Twitter la cagó, pero la culpa es de todos nosotros.

Twitter anunció la semana pasada que implementaron una serie de filtros regionales que permitirían bloquear ciertos tweets para que no aparezcan en lugares/regiones/países donde fuera ilegal su contenido.

Antes de eso, cuando les llegaba una orden judicial indicando eliminar tweets, estos se borraban de la base de datos y desaparecían para todo el mundo. Ahora con estos filtros, simplemente se dejan de mostrar donde sean conflictivos, pero quedan visibles al resto del mundo.

Esto generó dos tipos de reacciones desmedidas:

  • Indignados que salieron a protestar porque en algún lugar del comunicado que emitió Twitter aparecía la palabra “censura”, entonces muy ofendidos llamaron a boicot y #TwitterBlackout para que vean lo imposible que es censurar a la horda y no morir en el intento. Sí, eso de “salieron” a protestar es una exageración.
  • Efusivos que salieron a aplaudir porque en términos de la EFF “el resultado neto es que la censura se reduce” o “aumenta la libertad de expresión”. Mis calzones.

El resultado neto, en mi caso, es enorme tristeza y desazón por chocarme nuevamente con lo obvio: la gente es tonta y las empresas son empresas. Lo que Twitter hizo en realidad es abaratar, tanto en dinero como en costo de percepción en la opinión pública, el proceso de censurar un mensaje, consigna, grupo, reclamo.

Ahora sigue toda una serie de elucubraciones y aproximaciones a una verdad tan elusiva como férreamente protegida.

Imagine el peor dictadorcillo latinoamericano o africano que se le ocurra. Uno con la impune desfachatez de declarar en público y en cadena nacional “Los que piensen diferente tienen que postularse a presidente y si te votan hacés lo que a vos te parece”.

Esos suelen ser los más propensos a gobernar mediante decretos firmados a punta de pistola, y suelen ser los que más tela tienen para cortar, así que entre sus decretazos podríamos encontrar uno que diga “Queda terminantemente prohibido hablar del enriquecimiento desmedido de la Presidente y su familia a partir del ascenso al poder de su difunto esposo y continuando hasta hoy.” Comuníquese y archívese.

Hay mucha gente en Twitter que tiene ganas de hablar de esos temas, porque les gusta, porque se indignan y porque se les da la gana. Eso hace uno con la libertad de expresión.

Decreto en mano, la Presidente gritaría “Que Twitter borre lo que dicen toda esa sarta de gorilas destituyentes y oligarcas que seguro envidian a mi chofer ahora magnate del real esteit.” Desde los headquarters de Twitter llegaría una risita ahogada, que sería respondida por alguna otra salva de improperios proferidos más de cerca por un embajador sudoroso en un restaurant de Washington. Resultado neto: venga a los tribunales ordinarios del estado de California a exponerse en público o acá no pasó nada.

Cuentan las leyendas que Twitter resistió heroicamente los embates del FBI cuando intentaron averiguar las direcciones IP de usuarios del servicio que tenían una acusación y eran objeto de investigación. Hasta esos extremos llega el compromiso de la empresa con los usuarios que la hicieron grande.

Somos Twitter, somos geniales, nos cagamos en el FBI, pero ¿saben a quién le tenemos miedo de verdad? A McDonald’s Nicaragua.

Sí, ahora resulta que esa belicosidad digna del Cid Campeador se cae en pedazos cuando el dictadorcillo de turno que no tiene potestad para borrarles un tweet pero sí para bloquear su acceso a un país, les puede joder los ingresos publicitarios de ese país (aunque Twitter no tenga oficina allí, porque si estuvieran constituídos en el país, no cabe duda que les toca cumplir con los decretos de Su Excelentísima Majestad).

Existiendo el filtro, ya no hay que mandar embajadores a trámites vergonzosos ni a cobrar favores ridículos, ni es necesario exponerse públicamente ante una corte. Basta con pasar un párrafo entre gallos y medianoche para que la cuenta bancaria de Twitter se interponga entre lo que dice la gente y la gente.

En algún sentido, eso está bien. Una definición un poco deslucida de la función primordial de las empresas es “maximizar el valor para los accionistas”, y cuidar que la facturación no caiga es un paso en esa dirección.

Por otro lado, me cuesta encontrarle sentido al tonito triunfalista con el que anuncian que los tweets ocultos para un país van a ser visibles en otros. Ahora que pasó el aniversario, imaginemos que los mensajes de los egipcios convocando a tomar Tahrir le provocaban indigestión a Mubarak y mandaba bloquearlos. ¿De qué sirve que yo vea eso desde México?

Hace pocos días leía que una porción de los esfuerzos de los corsarios del copyright está destinado a impulsar proyectos de filtros y barreras de acceso a Internet bajo la bandera de la lucha contra la pornografía infantil. Uno de sus lobbystas mercenarios declaraba que a los equivalentes de la MPAA en Suecia “…les encanta el porno infantil, porque los legisladores escuchan el término y saltan automáticamente a hacer lo que se les pide… …ponemos los filtros y después sólo tenemos que ampliar su uso”.

Por esto me molesta tanto que Twitter (y ahora Blogger) haya puesto filtros regionales motu proprio: le está haciendo el trabajo fácil a toda la sarta de sanguijuelas que piden filtros y puertas y vallas insalvables, solo motivados por el lucro.

Me gustaría encontrar una empresa que -teniendo posiblidad de operar y prosperar en todo el mundo gracias a la red- elija NO recibir ciertos billetes. Que exhiba carácter y pueda sentirse capaz de dictar sus propias reglas. Ya sé, soy un idiota, iluso e idealista. En parte por eso la culpa es nuestra.

Twitter en su homepage dice “Sigue tus intereses. Actualizaciones instantáneas  de tus amigos, expertos de la industria, tus celebridades favoritas y lo que ocurre alrededor del mundo”. Así de directo, sin matices. Sin avisar que “dependiendo del humor del dictadorcillo que te tocó, podrías no ver algunas de estas cosas”.

Es nuestra culpa por creerlo sin pensamiento crítico. Ponemos colectivamente nuestra libertad de expresión y lucha contra la censura en manos de un fulano que lo único que busca es exprimir un dólar extra cada día. Casi como ir a un homeópata en vez de a un médico. Creemos que Blogger y Facebook y Twitter son nuestros aliados y amplificadores de nuestra voz solo porque esconden las tripas técnicas, ininteligibles de publicar un mensaje en línea, y cedemos el resto de los espacios, abandonamos el resto de los medios de expresión y comunicación.

Creemos que borrar tweets es censura y limitar las fotos de perfil coarta nuestra libertad de expresión, mientras gobiernos autoritarios, desconectados de sus votantes, ensimismados en su soberbia, destrozan al periodismo, compran o ahogan a los medios y zapatean sobre nuestras libertades, mientras buscamos ideas ingeniosas para #trespalabrasdespuesdelsexo.

Satisfacción = cero

Acabo de recibir la “encuesta de satisfacción” de MercadoLibre, a causa del intercambio de emails que comenté ayer.

El que me llegue la encuesta me hace pensar que ellos dan por cerrado el caso y probablemente no escuche más nada de su parte, cosa que confirma algunas de mis sospechas sobre la actitud de MercadoLibre versus el cliente.

Lo tragicómico del asunto es que después de responder 3 o 4 preguntas, me doy cuenta de una tendencia extremadamente curiosa: TODAS las preguntas incluyen entre sus respuestas posibles (ver imagen) algo como “Sí se resolvió, pero no estoy de acuerdo con las políticas que me aplicaron“.

MercadoLibre tiene tanta gente inconforme con sus políticas, que lo incluyen como una respuesta standard en sus cuestionarios

MercadoLibre tiene tanta gente inconforme con sus políticas, que lo incluyen como una respuesta standard en sus cuestionarios.

Reflexionemos. En el momento en que descubrieron que las políticas internas generaban tanta fricción con los clientes/usuarios o como prefieran llamarles, ¿solo atinaron a cambiar la encuesta de satisfacción? ¿A nadie se le ocurrió que el problema eran las políticas? ¿Nunca vieron el graffity que reza “Coma mierda, millones de moscas no pueden equivocarse”?

NOTA: por supuesto que “si no te gustan nuestras políticas, siempre puedes no usar nuestro servicio”, pero si fueran tan displicentes, no estaría como una opción en CADA pregunta. Si la satisfacción del cliente fuera prioritaria, la empresa modificaría las políticas que generan quejas tan recurrentes, que tienen que aparecer en el form.

Y respondió MercadoLibre

Sinceramente no esperaba ninguna respuesta de parte de MercadoLibre a mi nota anterior. Ahora resulta que si NO hubieran respondido de ninguna forma, hubiera sido mejor que el email vergonzoso que me enviaron:

Hola Andrés:

Me comunico contigo en esta ocasión desde el Centro de Atención al Cliente de MercadoLibre de acuerdo a lo que has publicado en tu blog personal. 

Nuestra intención es despejar cualquier duda que tengas sobre el operar del sitio.

Por ejemplo, hemos visualizado que indicas que posees varias registraciones en el sitio. Ten en cuenta que MercadoLibre sólo permite una única cuenta con tus datos correctos. Por tal motivo, si has olvidado tus contraseñas, puedes recuperarlas a fin de operar con la cuenta que corresponda a tu identidad.

Por otra parte, si bien MercadoPago se encuentra como opción obligatoria en las publicaciones, tus compradores pueden elegir abonarte los artículos por otro medio. Asimismo, tienes la opción de convertirte en usuario profesional, contando con la posibilidad de retirar el dinero a los dos días de acreditado en tu cuenta de MercadoPago. Una última opción, es publicar tus artículos en MercadoShops, eligiendo tú mismo el medio de pago a utilizar.

Otro punto que mencionas se refiere a la facturación que MercadoLibre te hace por los costos de publicación y comisiones por venta. Ten en cuenta que los plazos de facturación son mensuales, por lo que puedes efectuar el pago de tu factura según tu comodidad.

Desde ya, quedo a tu entera disposición ante cualquier consulta.

Que tengas un muy buen día.

Es para desmayarse. Voy a publicar mi respuesta -sarcástica, snob y altiva- como comentario. Acá quiero poner algunas impresiones nada más:

  • Es rarísimo: TODOS los que leyeron mi nota anterior, interpretaron correctamente que mis problemas con MercadoLibre son graves y los estoy mandando a la mierda, excepto por los empleados de MercadoLibre.
  • Tomarse el tiempo de rastrear comentarios negativos por la vastedad de internet para dar respuestas tan mediocres es más caro que dejarlos ser.
  • Poner gente no capacitada a cargo de la “cara” de la empresa es más caro que pagar los sueldos más altos de gente con criterio.
  • ¿Cuál era el objetivo que perseguían cuando le dijeron a su operador de CRM que me escribiera? No habrán pretendido “convertirme” en un tipo feliz con su maltrato sin haber cambiado sus prácticas, supongo.
  • ¿Por qué no hacen esto por teléfono, en vez de dejar su ineptitud para comunicarse con humanos asentada y documentada con todo éxito? Seguro piensan que es más barato así, la misma línea de pensamiento que los llevó a contratar gente que no sabe leer e interpretar un texto.

MercadoLibre no more

O cómo perder un cliente en 6 actos de desidia.

Un buen amigo me pidió que le contara de mis desventuras con MercadoLibre. Esto le dije (llevo media hora borrando insultos antes de publicar):

Ok, I’ll try. Hay muchas cosas que son de percepción y otras estupideces que como web developer viejo las reconozco. A la gente promedio quizás que no le importa, pero por ahí encuentro hijaputeces puestas a propósito con mala leche.

1) Soy consciente que si uso ML es porque YO quiero y nada me obliga a quedarme ahí. Dicho esto, fue convenient enough para aguantarles una sarta de pequeñas imbecilidades, hasta que me hartaron la semana pasada.

2) Uso ML desde 2006-7 con el ID GADGETFAN. En el pasado usé cuentas que perdí u olvidé. Un día compré algo en ML y mandé a una empleada a buscarlo. La venta no quedó registrada con mi username, y a partir de ahí, durante las siguientes 30 compras, el sistema me saludaba con algo que decía “Alguna vez no completaste una operación, así que ahora preferimos insultarte a priori y preguntarte si realmente tienes intenciones de comprar esta vez”, por 4 años.

3) También vendí productos y acá encontré la primera hijaputez voluntaria de esta lista. Durante años, al cargar o editar un producto, el checkbox de “permitir al comprador pagar con MercadoPago” aparecía activado por default. Uno lo desactivaba, guardaba y al querer editar otra vez el producto, se activaba de nuevo. Traducción: “si nos hacemos pendejos, algunos imbéciles van a dejar la casilla activada, que nos permite cobrar comisiones fuertes y jinetear plata a lo loco”. No creo haber visto en otra parte una empresa que se cague tan fuerte en la gente con la que hace negocios. Lehman Brothers?

(Puede sonar a nitpicking, por ahí fue un descuido de un developer o algo así, pero como no hay manera -ver 5- de comunicarse con la empresa, no se arregló nunca por 4 años –again)

4) Tonterías menores al medio como emails agresivos de cobranza antes que se vencieran los períodos de pago y otros detalles que me hacían sentir genial como cliente.

5) Una empresa que hace TANTO esfuerzo por no permitir el acceso de sus clientes me provoca vergüenza ajena.

6) Ahora resulta que MercadoPago es obligatorio. Se ve que no encontraron suficientes clientes retardados, entonces cambian los términos y condiciones para clavarte con el servicio. Lo peor: no lo fuerzan en las ventas comunes, pero si pagas por destacar el aviso TE LO ENCAJAN. Ergo, estoy pagándole a ML una cierta cantidad de plata por cada producto, para que ellos le carguen unos costos administrativos del carajo al comprador (adicional al costo de financiación) y para que a mí me retengan 14 días la plata.

That was it. Estoy malacostumbrado por recibir servicio al cliente asombrosamente bueno de parte de Amazon, B&H Photo, Apple, Target y similares. Tiro bastante plata por año en compras online y soy un fuerte proponente de más y mejores negocios online.

No quiero pagarle a ML para que me juegue con mi plata, entonces voy a retirar mis productos del site cuando se venzan las publicaciones. Tampoco quiero ser benefactor de ese modelo de negocios, entonces tampoco voy a volver a comprar en el site. Voto con la tarjeta y no voto ML.

Y me ENCANTA ganar dinero y entiendo que hay gente a la que le gusta más que a mí, pero hay fronteras. Cuando le doy plata a una empresa, hay un modicum de respeto que espero a cambio. Y si en ML son tan rápidos para el enforcement de sus T&C, sean coherentes y sean rápidos para contestar solicitudes de soporte.

Hasta ahí lo que le escribí a mi amigo, la verdad es que NUNCA la experiencia de tratar con MercadoLibre fue buena. Tratando de racionalizar un poco eso, pienso que es una cuestión de confianza y/o cercanía que NO inspiran.

A modo de ejemplo: para pagar las comisiones que ML cobra por venta, uso depósitos bancarios. Nada de tarjeta de crédito ni débitos automáticos, YO controlo el medio de pago. Por el contrario, Amazon, Apple, Target, etc. tienen todos mi tarjeta de crédito en sus registros y procesan automáticamente los pagos por mis compras. La razón de la diferencia, es que sé (comprobado) que en caso de error, confusión o simplemente un cambio en mis preferencias, la empresa va a reaccionar a mi favor. El monstruo corporativo pone mis intereses frente a los propios (declarados) y con eso me tiene feliz y comprando más (intereses no declarados, pero predecibles).

Con una empresa lejana, sorda y fría hasta la agresividad como MercadoLibre, no siento NINGUNA confianza como para darles la libertad de cobrar lo que se les ocurra cuando creen que deberían. Nunca llegamos a ese punto en la -ahora inexistente- relación.

Moraleja: clientes satisfechos simplifican procesos voluntariamente, compran más y no pasan horas escribiendo 800 palabras sobre lo miserable que haces su vida.

Alguien tiene que hacerse el disidente. Voy.

Por alguna misteriosa causa (misteriosa para mí, porque a ustedes no debería importarles), me da mucha flojera scrollear p’abajo en Google+.

Debe ser herencia de mi modo de consumir Twitter con Seesmic Web, que actualiza arriba y los mensajes cortos pueden aparecer de a 6 o 7 en cada columna, con lo que de un vistazo me cae una buena cantidad de contenido al coco.

La cosa es que acá me encuentro con una versión -ampliamente mejorada, dirán algunos- del “muro” de Facebook, donde no hay gran cosa que HACER, más allá de leer, masunear o compartir alguna pendejada. Exactamente como Facebook.

Me voy para abajo y me encuentro una serie de comentarios más o menos meditados de un montón de gente -que YO elegí seguir, lo tengo claro- más una serie de comentarios de absolutos desconocidos, por los cuales no estoy dispuesto a dar un rat’s ass, así sea para salvarles la vida.

Entonces viene la pregunta inevitable: estamos mejor acá? de verdad?

Al menos en Facebook aparecen los cumpleaños y uno cree que soltando una frase a las apuradas se cultiva una relación.

De mi rápido y desganado análisis obtengo 2 conclusiones: o G+ se empieza a parecer más a Facebook, con la sarta de estupideces que hacen de Facebook una porción tan chica de mi actividad online, o me siento a esperar la próxima iteración. Falta que alguien encuentre una forma nueva de vivir la red, como lo fue Twitter en su momento.

A principios del siglo 20, alguien relacionado a la fabricación de autos dijo “si hacemos caso a lo que la gente quiere, venderíamos caballos más rápidos”. De verdad lo MEJOR que hay para cambiar la manera como uno vive sus relaciones en, a través y gracias a internet es “Facebook, pero mejor”?

Poner gente en círculos y seleccionar con quién comparto algo, es un salto geométrico en la calidad de la experiencia? Que haya 700 millones de usuarios del “malo” Facebook no indica que a la gente no le importa, y si les importara, pocos serían capaces de entender la diferencia?

Los emprendedores FLORECEN en el vacío *

Un emprendedor es un tipo capaz de generar valor donde antes no había nada.

No se necesita ningún ángel, ni VC para crear emprendedores, y la visión estrecha que equipara emprendedurismo con endeudarse vía inversores externos me disgusta porque también desinforma, quizás peor que los discursos de graduación del Tec.

Mientras que los VCs y demás fauna no viven sin emprendedores (lo aclara perfectamente Fabre cuando dice que esa gente que puso $400M tiene expectativas de colocarlos o no los hubiera puesto), puede haber emprendedores sin el ecosistema de capital.

Volvemos al inicio: lo que falta es actitud emprendedora. Hervor en la sangre y urgencia en los huevos para formar una empresa y cambiar al mundo, cuanto antes. No se trata de montar una miscelánea en un rincón de la colonia donde no había, se trata de capturar valor donde nadie miraba. Cobrarte por pasear tu perro. Eso no requiere de capital ni discusiones sobre la composición del board.

Huevos, no garages. Adultez. Si tenemos que respetar su derecho a votar para decidir el vaivén institucional del país, por qué en paralelo los tratamos como retardados, incapaces de terminar una carrera mientras se sostienen solos?

Todo esto empezó porque el sistema educativo universitario privado conspira para mantenerte en ese capullo protector hasta que termines tu maestría, sin sentir vergüenza por lanzar al mercado a inútiles ilustrados que jamás vieron el interior de una empresa ni por la ventana; y mientras tanto los padres “protegen” al retoño para que no tenga que trabajar: se le puede poner un rifle en las manos y mandarlo a la guerra, pero cuidadito con acercarse a una engrapadora, que le va a hacer mal.

Yo sé que a más de uno le encantaría vivir en Silicon Valley sin mudarse del DF, y quizás puedo admitir que no sería dañino que se genere un ecosistema más o menos parecido, a escala nuestra, de inversión de riesgo, pero -de verdad, de verdad, de verdad- no hace falta. Lo que sí hace falta es todo lo otro.

Particularmente huevos.

* Nota: este es un comentario que escribí en otro post, pero estos días estoy iniciando una incubadora de negocios y llevo mucho tiempo meditando sobre este y otros temas. Creo que tengo mucho material para los próximos días.

Los gringos ya pactaron

Estoy pensando en voz alta, desordenado e infundado como el que más.

Mientras leo sobre la marcha de ayer, convocada alrededor de Javier Sicilia, en Time dicen que -según algunos sectores- no sería descabellado que el gobierno nacional se acerque a los narcos más notables para bajar el nivel de violencia a través de treguas explícitas, reparto de plazas o, lisa y llanamente, haciendo la vista gorda.

Desde altares autogestionados y pedestales de cartón piedra, algunas voces se alzan airadas ante la sugerencia: es imposible que nuestro enaltecido gobierno pacte con los criminales (como si la cámara de diputados estuviera desierta), y diatribas por el estilo.

En cambio, del otro lado de la frontera (a juzgar por el tono de Time) esa idea no espanta a nadie.

Llevamos años aceptando como verdadero que el problema de México con el narcotráfico es achacable a la desventura de vivir junto al mercado más grande del mundo para estupefacientes y afines. Que la droga pasa por México y se distribuye en USA, o que los números de consumo local no son nada comparables con los precios y volúmenes que se ven del otro lado.

Pero si nos atenemos a la información proveniente de la maquinaria in(de)formativa de USA, ellos no tienen “un problema de drogas”, ni viven la violencia que se apropió del zeitgeist en México. Allá van ellos, quebrando su sistema bancario y solventando guerras idiotas sin ningún narco que les arruine el almuerzo.

Y entonces pregunto: ¿Habrán pactado ya? “Ustedes no chinguen mucho y nosotros nos dedicamos a otras cosas”. Si la propaganda hollywoodense que les compramos Pay Per View con fruición tiene un rastro de verdad, USA tiene los medios y el descaro para mandar un equipo de Navy Seals y descabezar cualquier organización que se les resista un poco, pero en el caso de las mafias, sean narcos o sicilianos, jamás lo han hecho. ¿Habrán firmado la paz a las puertas de uno de los tantos túneles que se ríen de los muros fronterizos?

¿Será que una sociedad drogada out of their heads soporta mejor las debacles financieras autoinfligidas y -desde la base de la pirámide- provee más soldados desesperanzados?

Querido MercadoLibre

Querido MercadoLibre, te escribe tu apreciabilísimo (al menos eso dicen los emails llenos de ofertas irrelevantes que recibo periódicamente) usuario GADGETFAN.

El 27 de noviembre me robaron. Entre las cosas que se llevaron estaba mi computadora.

Hoy acabo de enterarme que alguien hizo compras de algunos artículos de alto valor usando mi cuenta. Si bien esto no representa un riesgo financiero inmediato para mí, intenté informarte de esto a través del área de “Ayuda” que ofreces arriba a la derecha de todas tus páginas.

No pude. Cuando intento enviar los datos que me pide un form, tu sistema me responde: Ha ocurrido un error. De un momento a otro lo vamos a solucionar. Disculpa las molestias ocasionadas.

Esperé un rato largo, pero parece que “de un momento a otro” indica extensiones de tiempo diferentes para nosotros. Comencé a pensar que la culpa era mía, por elegir un sistema operativo tan esotérico como Mac OS X para administrar mi computadora. Me busqué una PC y traté de hacer lo que el 60% de tus clientes hacen: usar IE para operar tu sitio.

Nones. Otra vez “de un momento a otro vas a tener la impresión ficticia de ser un cliente valuable”. Empiezo a sospechar que le dices eso mismo a todos.

Entiendo que es mi culpa que los ladrones le vendan las computadoras robadas a gente dañina. Mi intención de notificarte era justamente para evitarles problemas a los honestos vendedores (que seguro facturan y declaran todas sus ventas) que son la sal de tu mesa. Espero que cuanto antes puedan volver a listar sus productos (ID de publicación 56250617, 56743990 y 55857729) a la venta para tentar a clientes más atractivos que el hijo de puta que tiene mi computadora.

Lamentablemente haces oídos sordos a mi reclamo, por eso elegí expresarme por esta vía. Después de una hora buscando denodadamente por todo el sitio, no logré encontrar un email de contacto. Ni qué hablar de un teléfono de servicio, donde pudiera entrar en contacto con algún ser humano que trabaje para tí.

Esta misma semana, mientras investigaba mini computadoras en tus páginas, pensaba que pocas veces me había resultado tan frustrante lidiar con una empresa como tú, MercadoLibre. Ni Telcel, que tiene un Ph.D. en tratar como la mierda a la gente que le da dinero, lo hace con tanta saña como tú.

Ya que este post contiene todos los datos que pides en el form que no funciona (falta el email, pero ese te lo doy cuando me llames al teléfono que está registrado en la cuenta), te considero notificado. No tengo intenciones de hacer mayores esfuerzos por tratar de resolver tus laberintos. Suficientes problemas tengo, como para pensar en los tuyos.

Nuestra relación pende de un hilo, MercadoLibre. Espero que la salves -o la termines de romper- a lo grande, porque la desgana es lo que la está matando.

Saludos,

Andrés Bianciotto

Politiquería 0 – Mundo pensante 1

El viernes pasado fue el acto de cierre de Genera, un proyecto que durante 10 semanas incubó a 10 emprendimientos tecnológicos mexicanos de excelente nivel, que ese viernes tuvieron oportunidad de presentarse formalmente frente a inversores potenciales, recibiendo merecidos aplausos y críticas.

El evento en general brilló, las presentaciones fueron muy buenas, con sorpresas incluso para mí, que participé en el proceso de incubación y conocía a los equipos.

Dicho eso, los dos esbirros que mandó el Gobierno del Distrito Federal (ellos pusieron los fondos para el proceso de incubación) a participar en el evento dieron vergüenza:

  • El representante de la comisión del Bicentenario, Bi100, que durante su discurso de apertura dedicó dos tercios del tiempo a dejar bien claro que “él no iba a hablar del derroche manifiesto que perpetra el gobierno federal en las festividades del Bicentenario, ni iba a mencionar la contratación escandalosa de un australiano para deslumbrar a los mexicanos, etc, etc, etc”.
    Burdo. No estaba hablando frente a una sarta de acarreados.
    Su función en el evento era ensalzar a los jóvenes soñadores y proactivos que estaban ahí para mostrar que hay otro México, lejos de las riñas partidistas (btw, vivir donde el gob. federal concentra la pirotecnia te permite ahorrar un poco, pero el Bicentenario se considera “obra pública”, verdad? Alimenta muchas bocas y bolsillos, sospecho).
    ¿O acaso el dinero destinado a Genera no fue para promover la cultura emprendedora, sino el equivalente a la compra de una página en un diario? Un espacio rentado para bajar línea, frente a cualquiera, a cualquier costo.
    Por mí, quédense con plata y mensaje, no son necesarios para mostrar que sí hay un México distinto. Frente a los proyectos de Genera, no es necesario hacer esas payasadas para generar contraste.
  • Otra luminaria: el perrito entrenado que mandaron de la Secretaría de Medio Ambiente.
    Profiriendo joyas como “En México hay agua, no hay riesgo de que falte, cualquier cosa que digan en contrario es mentira” o “Quizás a la gente no le importa si no tienen agua”, el tipo demostró las peores consecuencias del embrutecimiento que conlleva pasar de la esfera profesional a la política.
    Por el aspecto, es un niño bien, probablemente educado en altas escuelas. No parece animal de mitin, repartidor de despensas, pero actúa como uno. Debe pensar que repetir a ciegas el mensaje que le mandaron repetir cuenta como parte de su trabajo.
    Quizás la Secretaría de Medio Ambiente cree que los proyectos para ahorrar agua corriente o recolectar agua de lluvia son superfluos en una ciudad que se ahoga en verano y se muere de sed en invierno.
    Es más, me gustaría saber qué estudios/evidencias tiene la dichosa Secretaría para afirmar, en boca de su vergonzoso exponente, que a la gente no le importa que falte agua en su casa. ¿Será por eso que no hay agua corriente para todos en México DF?

Triste destino del politiquero cuando está fuera de su elemento. Todo ese discurso sordo y onanista no resuena en el mundo pensante.

Eskup: fishing for the bottom-feeders

Ayer en una mesa con notables de medios de acá y allá, me nombraron a Eskup por primera vez, preguntándome qué opinaba sobre el servicio (o modelo, supongo).

eskup

eskup

De acuerdo a las explicaciones que me dieron en el momento -es parecido a Twitter, tiene algo de Facebook, El País dicta/filtra algunos temas-, mi reacción inicial fue sencilla: los medios tienen que aprender a insertarse en el discurso global de su entorno, en vez de intentar desviar incautos hacia sus aguas.

Después pude ver el site, una vez que llegué a mi casa: es como Twitter, pero con 280 caracteres y además permite agregar fotos y videos a los tweetseskups. Hay que registrarse en el site y permite exportar/inyectar tu actividad desde Eskup a Twitter y Facebook. En alguna parte de la explicación dicen que los temas de discusión se archivarán oportunamente, whatever that means.

Entonces llegué a mi segunda reacción: Eskup es Pownce 4 años después. O como el sitio de Moscú en invierno: una lección de historia mal aprendida.

Mi lectura -desconfiada, poco amistosa- posterior, coincide con una pista que pone Antonio en Error500: esta no es una comunidad creada para competir contra Twitter y Facebook, sino una manera de generar/curar contenidos periodísticos que le sirvan al diario. Desde el nombre “scoop” en inglés, que es más o menos equivalente a “primicia”.

Por estos días estoy trabajando con algunas empresas que quieren subirse a “las redes sociales” con los menores dolores de parto posibles, y mi consejo se mantiene en línea con mi -enésimo- decálogo: entren como organización, eduquen a sus 10,000 empleados (de los que más o menos un 50% ya tiene perfiles en redes, etc.), conviértanlos en embajadores de la empresa, no se queden en gimmicks promocionales ni contraten suplentes externos (al menos no para suplantar a la empresa siempre). Es el camino más largo, pero el más sano.

¿Qué debería hacer El País, en vez de distraerse con proyectos como Eskup?

  • Enseñarle a su planta editorial que Internet no es el enemigo: 8 años después me sigue hastiando que “medios tradicionales vs medios digitales” parezca una discusión tan vigente. Sepan: se acabó. Son medios.
  • Enseñarle a quienes escriben día a día el diario que en la red, pueden encontrar un contacto humano antes vedado por poco práctico: que pueden lanzar preguntas y recibir respuestas inmediatas, pueden crear anticipación por las historias que escriben (salvo los de los obituarios), pueden validar hipótesis y hasta conseguir teléfonos que de otras maneras no conseguirían.
  • Educar a toda la organización para que el contacto en tiempo real con el mundo exterior pase a ser parte integral del negocio, que tanto los editores como los vendedores de publicidad integren la actividad en línea a su proceso de trabajo: la red no sólo amplifica las posibilidades de contacto del humano promedio, sino que también provee herramientas para gestionar esas relaciones eficaz y eficientemente. Además, hace poco conocí a Miguel Ángel Bastenier y me encantaría que esa mente formidable (y personaje locuaz) arrasara con Twitter.

En Twitter y en Facebook y en Wikipedia y en cada blog (hasta este!) hay gente que todos los días perpetran un acto de generosidad, compartiendo conocimiento, abriéndose a preguntas, descubriendo joyas en las grietas de Internet y pasando el link. Eso se hace sin expectativas de recompensa (en el 98% de los casos) y con enorme candidez. Conéctense con esa energía, en vez de tratar de generar chispas en el barro del fondo.

El verdadero valor de la red reside en la gente para quienes compartir es una segunda naturaleza, no en los que necesitan el jardín cerrado o el paraguas de una marca para recién pensar en aportar a la red. Es como si yo dijera que sólo aprenderé a pilotar autos F1 cuando una escudería me contrate. Cualquier niño en un go-kart me sacará vueltas y más vueltas.

Hay un universo de gente hablando, creando y compartiendo en línea, para encontrarlos basta con asomarse más allá de la octava columna.

Pesadillas evitables en el call center: el caso Telmex

Resumen de mi décima llamada a Telmex, por no tener internet en mi casa: 45 minutos de horror, luego 3 de grata sorpresa. Los anteriores son evitables con sólo adelantar los segundos.

Me quedé sin red un jueves a las 2:00 am. Apenas resucité, llamé a Soporte:

– Marco mi número de teléfono (no usan caller ID?), saludo, recito mi número de teléfono, nombre, dirección. Señorita, no me anda la interné.
– A ver, apague el modem, espere un rato y préndalo otra vez.
– Seño, ya lo hice varias veces, no parece haber nada raro en el modem, le tartamudea la luz de DSL.
– Avíseme cuando haya apagado el modem.
– Le digo que soy computólogo y ya hice todas las pruebas posibles. Pero si se pone terca, ahí va el apagón. ¿Quiere que le agregue una patadita por las dudas?
– Ahora esperamos 2 minutos antes de volver a prender.
– Listo, 2 minutos, prende y está igual que antes. La luz de DSL no anda. Ahora sí. Ahora no. Ahora sí…
– Bueno, atrás hay un botoncito que se apreta (no dijo aPRIeta) con algo con punta. Se llama “reset”.
Blah, blah, reset, configuración, usuario, blah, monitor de conexión no tiene qué monitorear, blah, blah.
– Bueno, acá le levanté el reporte. En 24 a 72 horas se resuelve. Si pasan 72 horas y no tiene interné, llame.
– Habrá forma de que ustedes me llamen, si no encuentran solución?
– O se le prende la interné o llama a las 72 horas. Su número de report…..

Así empiezan las interacciones con el soporte técnico de Telmex, al menos en mi experiencia personal.

Lo que siguió fue aún más interesante.

Unas 6 horas antes de vencido el plazo de 72 horas, harto de robar WiFi con señal pobre de mis generosos, pero inconspicuos vecinos, llamo otra vez:

– Hola. ¿Se acuerda de mí? Llevo 3 días sin interné. ¿Sabe si hay alguna solución/avance/problema?
– Todavía no pasaron las 72 horas.
– Bueno, pero yo soy un cliente proactivo, como miles de libros alaban y ensalzan, y me gustaría saber si hay algo de MI lado que pueda hacer.
– Su reporte ha sido cerrado hace 2 días.
– ¿Y no pensaban avisarme?
– No, porque a usted le corresponde llamar.
– Bueno, por favor abra otro reporte que no tengo interné.
– En 24 a 72 horas se resuelve. Llame DESPUÉS de las 72 horas a ver si ahora sí.

Me encanta sentirme así de ignorado por una empresa que llama ANTES de vencidas sus facturas para que uno no se olvide de pagar. Una idea: ¿qué tal si en vez de tanta cobranza preventiva, llaman a clientes con problemas y actualizan la información? Sospecho que elevando la satisfacción de los clientes no se gana tanto como atosigando a los olvidadizos.

Sigo sin red y al final de UNA SEMANA y varias llamadas infructuosas como las anteriores, viene una módica redención:

– Señorita, necesito saber qué pasa con mi línea.
– Todavía no se cumplen 72 horas de su chorrésimo reporte, váyase porque el sistema no me dice nada hasta las 72 horas.
– No, mire: si mira el historial, va a ver que llevo muchos días con esto, así que sus fronteras horarias no me espantan más. Necesito hablar con alguien que pueda ver información en el sistema.
[- El sistema no muestra información, huya.
– Que no. No es nada personal, pero esto ya no está a su nivel, necesito hablar con alguien que pueda tomar responsabilidad por la situación y no sea de la primera línea de atención.] Repetir 5 veces
Esperar 40 minutos con musiquita varia. Es un 01-800, así que espero hasta diciembre si hace falta.
– Hola, soy el supervisor XXX y el sistema dice que se vaya.
Contar la historia, apelar a alguna fibra caritativa, entender que no todo el mundo puede pedir hablar con él, pero esta es una situación diferente. Y YA VAMOS POR LA CUARTA TANDA DE 72 HORAS ASÍ QUE ME NEFREGA.
– A ver: acá dice que trabajaron 2 turnos sobre su línea, el primero no encontró nada anormal pero trataron de comunicarse con su modem y no pudieron. El segundo está revisando los equipos intermedios para ver dónde se cae la señal. Identificado eso, se cambia la ruta o se reemplaza el componente y todo anda bien.
– Y yo me pregunto, ¿no podrían haberme dicho algo así, en vez de repelerme CADA PUTA VEZ QUE LLAMÉ?

En resumen, releer el primer párrafo. Si Telmex ofreciera información cuando uno llama buscando consuelo, mejoraría mucho la interacción con su call center y uno no se sentiría súbito protagonista de cuento kafkiano, con moraleja y todo.

Supongo que gente mejor informada me va a poder dar razón de costos por segundo de llamada, gestión de masas, analfabetismo de operadores, estructuras burocráticas odiadoras de cualquier metodología no originada en los ’70, etc. Escucho ansioso.

Cómo identificar a un charlatán

Me fascinaron estos dos tweets de Nassim Nicholas Taleb (@nntaleb):

1- Knowledge is subtractive, not additive; what we subtract (reduction by what does not work, what NOT to do), not what we add (what to do)

2- Corollary: The best way to spot a charlatan: someone who tells you what to do, instead of what NOT to do. (Stockbrokers, Consultants…)

Me siento tan identificado con ese postulado, que se va a convertir en mi respuesta standard cuando alguien me pregunte por qué me entretiene tanto insultar a los co-creadores y otros homeópatas corporativos.

Sobra dinero, sobran ideas, faltan emprendedores

En mi nota sobre la falta de actitud emprendedora que observo en los estudiantes universitarios mexicanos, Hugo Stevens me dejó este comentario:

En general estoy de acuerdo con el mensaje básico que es pensar a lo grande – después de todo, no hay innovación sin ambición, y en México definitivamente nos falta inculcarla bastante a todos los niveles.

Por otro lado, también falta reforzar el ecosistema que soporta el proceso de creación de startups (inversionistas ángeles, capital de riesgo), sin el cual probablemente no hubiera sido posible crear Google o Facebook. Creo que Genera es un paso en la dirección correcta (muy al estilo de Y Combinator), pero necesitamos varios programas de este tipo solo que resaltando el enfoque privado para que pueda ser sostenible en el largo plazo. La ventaja es que una vez creada esta infraestructura el proceso se va volviendo cada vez mas sencillo. ¿Qué piensas?

Pienso que a Hugo le faltan datos y le sobra optimismo.

La historia del capital de riesgo se remonta al siglo 16, en el que capitalistas privados financiarían los raids de capitanes corsarios, a cambio de una participación en el botín que en general resultaba bastante mayor al costo de armar un barco.

Desde aquellas épocas en adelante, siempre hubo capital disponible para desarrollar y hacer crecer buenos negocios.

Mirando con un poco de atención a México, en la actualidad hay mucho capital disponible para emprendedores que tengan buenos negocios entre manos. Fondos como Tresalia, Discovery Americas, New Ventures y Angel Ventures Mexico trabajan activamente con empresas en diferentes niveles de desarrollo.

Como dato, Tresalia invierte una mayor proporción de su capital en el exterior, porque no recibe suficientes propuestas viables en México.

Además de los jugadores locales, quien tenga una empresa viable y gran potencial de crecimiento en plazo relativamente corto, tienen toda la estructura de venture capital de Estados Unidos y Europa dispuesta a escucharlo.

Entonces con tanto dinero fluyendo en el mercado mexicano, ¿por qué no se ven inversiones en emprendimientos tecnológicos al estilo de Silicon Valley? ¿Por qué no veremos nacer en México al próximo Facebook o Google?

Arriesgo la primera respuesta obvia: porque no hay empresas viables, que tengan ese potencial de crecimiento rápido y sostenido en el corto y/o mediano plazo, en el ecosistema de startups mexicanas de tecnología o medios digitales.

Hay toneladas de ideas dando vueltas por ahí, todas valuadas en $0. Guess what: ningún VC, local o extranjero le pone dinero a una idea. Arriba hablé de empresas viables, emprendimientos con potencial y otras variantes, justamente para no mencionar ideas ni por casualidad.

Para repetir una lista que hice en el post anterior: viables para un VC -en general- significa “patentables, exportables, franquiciables, escalables, generadores de empleo”, con un modelo de negocios más o menos probado/testeado (ver Youtube más adelante) y con una oportunidad de exit más o menos visible, con retornos multiplicados. Los VCs no existen para financiar proyectos de autoempleo ni para esperarte mientras “ahí va, paso a paso”.

Lo que falta en el ecosistema, los cimientos que México no tiene e impiden cualquier comparación con Silicon Valley, es justamente todo lo que ocurre antes de la entrada de capitalistas ángeles o de riesgo a las empresas. Falta la vocación de crear empresas, y esa es la apatía a la que me referí en mi nota anterior.

Y es un fenómeno que se repite -para nuestra desgracia- con mucha mayor frecuencia en los estratos altos de la sociedad mexicana. Quienes tienen la mayor ventaja intrínseca: mejor ingreso familiar, bajo stress, alta posición social y redes de contactos envidiables, acceso a capital semilla de FFF, etc., también son los que sienten menos incentivo para “cambiar la realidad en la que viven” fundando una empresa y poniendo sus idea(le)s a trabajar.

Cualquier niño que termina su carrera en el Tec de Monterrey, UIA o similares, sale creyendo que puede tomar una posición gerencial en cualquier empresa y hacerlo bien desde el primer día, pero no se les ocurre probar ser gerentes de su propia empresa, arriesgo que por falta de exposición a ambientes laborales durante la carrera.

Los capitalistas de riesgo invierten en empresas, no en ideas. Cuando a los fundadores de Youtube les preguntaron sobre la historia de la empresa y cómo habían conseguido la financiación inicial para operar un servicio tan demandante en servers y ancho de banda, la respuesta fue algo como:

Llegamos a las reuniones con los VCs con un mensaje simple “Nuestros servers se derriten de tanto tráfico”. Y eso fue suficiente: los VCs quieren encontrarse con este tipo de problemas, no sentarse a buscar un mercado para tu servicio.

El 98% del valor de un emprendimiento está definido por la ejecución y no por la idea. La habilidad de los fundadores para acercarse al mercado, para generar tecnología o metodologías propias que refuercen el valor del producto o servicio que ofrecen y la velocidad para generar ingresos serán los atributos que definan el valor del emprendimiento, y el atractivo que pueda representar para un potencial inversor.

Entonces empecemos de nuevo: el dinero está, y hay suficiente, pero no hay a quién dárselo. Genera pretender encontrar, asesorar y desarrollar esos potenciales receptores de inversiones, que es lo que realmente hace falta.

Justamente lo que hay que evitar son los atajos, la imitación de los gestos sin alcanzar el contenido. Intentar parecernos a Silicon Valley es fútil, es ignorar los 220 años activos y -casi siempre- saludables que tiene el mercado de valores en USA*, y los 54 años que lleva el Valley desarrollándose, formando una casta emprendedora que no se puede copiar simplemente declarándose emprendedor por trabajar sentado en un Starbucks y publicar un website que no le da de comer a nadie.

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* (y don’t get me started about la BURLA que es la Bolsa Mexicana de Valores, donde se transa con suerte un 0.2% del capital de las empresas listadas, que siguen siendo tan privadas como antes que existiera la BMV)