Tu red está rota

Hoy lo dije en una conversación «en corto», pero me gusta. A quien le sirva:

Si la red hace que alguien insoportable sea tolerable, la red está rota.

Tus espacios, timelines, redes, etc., acaban poblados por gente con la que no te tomarías un café. Tus sonrisas, escapadas, brindis y respiros se comparten con desconocidos que se preguntan cuál es el lazo que los une contigo (o cómo monetizarlo).

Defender lo indefendible argumentando que «son contactos de negocios» o «es gente con la que tengo que quedar bien» sólo muestra que haces negocios con la gente equivocada y quedas bien con quien no debería interesarte quedar bien.

Imagina lo feliz que serías si pudieras ser auténtico y vivir tu vida sin segundas lecturas o poses tan fútiles como evidentes.

Tentador, ¿verdad?

La solución está a tu alcance. Arregla tu red.

Y si comienzas por Twitter o Facebook, tu percepción de las relaciones interpersonales está rota. Pero de eso hablaré otro día.

Los que sobran

Los que matan. Los que mienten. Los que roban. Los que estafan. Los que evaden. Los que oprimen. Los que callan. Los que negocian. Los que transan. Los que acusan. Los que amañan. Los que hieren. Los que dividen. Los que acuerdan. Los que torturan. Los que ignoran. Los que añoran.

Los hijos de puta. Los mesiánicos. Los vendidos. Los traidores. Los maquavélicos. Los cobardes. Los obsecuentes. Los prepotentes. Los elegidos. Los descastados. Los incomprensibles. Los inexplicables.

Impotentes. Tiránicos. Dictadores. Desalmados. Delirantes. Desorientados. Oligarcas. Cómplices. Nostálgicos. Impunes. Derrotados. Ilusos. Vergonzosos.

Financian. Sostienen. Acallan. Acatan. Seducen. Revenden. Ocultan. Disfrazan. Sojuzgan. Ensalzan.

Ellos saben quiénes son. En cada país, en cada rincón, repiten un gesto, una letanía. En España visitan la tumba de Franco y le rinden homenaje. En Argentina organizan reuniones y actos de «desagravio» a Videla, y te dicen «y… había mano dura, pero con los milicos por lo menos se podía salir a la calle» apenas creen que eres «de los suyos». En Chile siguen creyendo que con Pinochet estaban mejor, total los muertos son «de lo(s) otro(s), hueón». En Alemania se rapan la cabeza y golpean a turcos, porque esa es una de las prerrogativas de la raza superior. En Irán cuentan mal los votos, para poder dispararle a los disidentes.

Nosotros también sabemos bien quiénes son, y ya no se nos escapan. Son los que ya no sirven, son los que ya no encajan. Son los que sobran.

En España estuve visitando El Escorial y San Lorenzo, donde enterraron a Franco. Lindos pueblitos, no se merecen que los huesos de esa lacra les contaminen el suelo.

Quejándome por nada

Ya sé que el lenguaje es un ente vivo y evoluciona sin cesar. También creo, sin poder invocar nada demostrable, que la evolución debe darse para responder a nuevas cuestiones, mientras que los asuntos ya resueltos deberían dejarse como están.

Sé que yo mismo uso infinidad de expresiones de dudosa procedencia, mezclando 2 y hasta 3 idiomas sin misericordia.

Sé que quien mire con cuidado este mismo blog va a encontrar mil ejemplos de cómo NO debería usarse el lenguaje.

Sé todo eso, pero no puedo evitar que me salten las lágrimas cuando veo «agusto» o «a parte» escrito por ahí.