Selma y el Che Guevara

Mi amiga Selma vivió en París del ’66 al ’68, mientras estudiaba en la Sorbona.

Una noche, su amiga Luisa le dijo: «Ven a dormir a mi casa, necesito tu departamento para hacerle un favor a un amigo».

En aquellos años revoltosos en París, un pedido como ese era más que normal, así que no había más que acceder.

En teoría no debía hacerlo, pero se quedó un rato más de lo pactado. Al llegar el amigo misterioso, le entregó las llaves con un simple saludo y partió.

-Era el Che Guevara -cuenta. Tenía el pelo corto y estaba sin barba. Era MUY buen mozo -asegura, con un súbito brillo en sus ojos cansados.

-Luego lo encontré en algunas reuniones. Todos se detenían a escucharlo.

Eso pasa cuando alguien tiene grandes historias para contar: todos alrededor de la mesa estábamos en silencio.

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Og Mandino al desnudo

Un amigo me contó que a Og Mandino le gustaba quedarse en pelotas cuando dictaba sus libros.

La editorial donde trabajaba mi amigo tenía los derechos de las ediciones en español del autor, así que cuando el tipo se aprestaba a escribir, enviaban una dactilógrafa que tomara el dictado al mismo tiempo que la enviada de la editorial para el habla inglesa.

Cuando Mandino ya era un personaje conocido, lo instalaban en las amplias suites del Hotel Plaza de New York para que nada empañara su inspiración. Con cada libro se repetía el mismo ritual: mientras las chicas aprestaban sus máquinas de escribir y se acomodaban en sus escritorios, Mandino se despertaba y salía de la habitación completamente desnudo, a perseguir a las chicas.

Siempre el mismo ritual en el teléfono: una dactilógrafa llorosa, semiencerrada en un baño telefoneando a la editorial y renunciando en el acto, mientras que desde acá trataban de calmarla y darle tips para resistir las aceleradas del vendedor más grande del mundo.

Cada libro costaba varios boletos de avión imprevistos. Parece que nunca hubo dos libros transcriptos por una misma dactilógrafa. Igual se vendía bien, y las anécdotas son la mejor parte.

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King Jeremy the Wicked

Encontré en mental_floss un recuento de los mejores videos de grunge, entre ellos mis favoritos «Black hole sun» y «Jeremy«.

DanzigEntre el ’92 y ’94 tuve mi etapa de grunge/metal, con una adecuada dosis de camisas escocesas, borceguíes y ganas de hacerme un tatuaje. Pearl Jam, Soundgarden, Henry Rollins Band, Ministry, Glenn Danzig, su calavera de búfalo y su iconografía de H.R. Giger. Guns ‘n Roses era para chicas, aunque todavía silbo «Patience».

Jeremy, aunque podría calificar como «suave» frente a las porquerías que escuchaba, siempre me fascinó. En esa época no había forma de analizar las letras sin comprar el disco (soy propietario de alrededor de 12 CDs, jamás compro música, radio y last.fm son más que suficientes para mis gustos), y mi inglés tampoco estaba tan afilado. Me quedaba el video.

La expresión de Eddie Vedder hipnotiza. Más allá de la producción, las palabras manuscritas y las imágenes congeladas (me encantan los padres de Jeremy inmóviles en la cena), la ferocidad de la cara de Vedder fue siempre el mayor anzuelo para mi atención.

Acá viene King Jeremy the Wicked, no te pierdas la lista completa en mental_floss.

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Se fue el Negro

Roberto Fontanarrosa me regaló muchas risas y me mostró muchos rincones desde donde el mundo se veía diferente.

Desde sus comics y sus cuentos (le debo la lectura de sus novelas), Fontanarrosa pintó un mundo de absurdos cotidianos.

Inodoro Pereyra, después de mucho tiempo tirado sin hacer nada, se alarma al ver un grupo de buitres volando sobre él.

– Mire Mendieta, cómo vuelan en círculos esos pajarracos.

– Y bueno, Inodoro, no querrá que vuelen en cuadrados -contesta el perro.

Nada más, nada menos. Ahora se fue a otro bar.

Chau, Negro, ponete cómodo y pedí un café.

Bye bye AdSense

A los robotsseñores de AdSense no les gusta mi website, dicen que incluyo demasiado material «adulto» en lo que publico, así que tengo que hacer «los ajustes necesarios» para seguir usando AdSense en este blog. OK, ajustado.

Me sirvió de reality-check, para pensar un poco qué hago acá. Este blog no es un medio -como una revista es un medio-, y en consecuencia, no debería tratarlo como tal. El objetivo de esto no es generar toneladas de tráfico para vivir de las monedas que que se generan por click, sino ser el fertilizante de tooooooodas esas cosas que ocurren indirectamente a partir de publicar un blog: conocer gente interesante, participar de una comunidad mundial, recibir invitaciones a eventos, organizar uno, encontrar clientes y -ocasionalmente- que una empresa quiera anunciarse en este blog.

Y esos anuncios que aparecen entre algunos posts? AdLeaf, un sistema que me cayó simpático. Se trata básicamente de traffic exchange: yo les presto el espacio, y a cambio ellos me mandan gente que probablemente se interese por lo que tengo que decir. Mucho mejor que unos pocos dólares por mes.

Bye bye, AdSense, fue interesante mientras duró.

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Conociendo gente interesante

It’s a people business! Si alguien me pregunta por qué invierto tanto tiempo en leer y escribir blogs, es por esto.

Hoy estuve tomando un trago con Grant McCracken, un tipo interesantísimo. El fin de semana pasado dejé un comentario en su blog, donde contaba de su viaje a México y hoy se dio un rato para charlar un poco.

Es antropólogo y asesora a empresas en cuestiones de tendencias y comportamientos, se pasó las últimas dos semanas entrevistando amas de casa mexicanas en sus cocinas. Aparte, da clases en Harvard y es parte del Convergence Culture Consortium (C3) del MIT.

Sus email llevan una firma que dice: Lee mi blog, o compra mi nuevo libro en Amazon, o compra mi (otro) aún nuevo libro en Amazon.

Por qué tanto lío? Porque el tipo se sentó dos horas a soportar mi pronunciación vergonzosa y a anotar algunas recomendaciones de lecturas que le dí.

Cuando estaba en la universidad, y leíamos a Drucker, Peters, Dornbusch y Kotler, los autores eran bestias míticas, inalcanzables en un pedestal al que pocos podían acercarse y nadie subir.

Qué cambió a partir de Internet, los blogs y la era de la apertura? Ahora es posible tener acceso. Es posible bajarse unas cervezas con McCracken, o armar un impromptu videocast con Chris Pirillo, o recibir una respuesta de Seth Godin a la exacta media hora de haberle mandado un email.

No significa que se hayan borrado las diferencias, y eso es sano. Que la Harvard Business School no conozca mi nombre es algo perfectamente esperable. Lo crucial para mí es que se multiplican las oportunidades de aprender de tipos que son pesos pesados en lo suyo, sin necesidad del aparato de marketing de una editorial, o sin las murallas corporativas, que suelen ser peores.

La segunda buena noticia es que Grant va a asistir a una cena de Emprendi2.0 la próxima vez que venga a México, probablemente este año. Realmente vale la pena estar colgado de tanto RSS.

El Culto al Amateur

The Cult of the AmateurPor estos días se está hablando mucho del libro de Andrew Keen, El Culto al Amateur (The Cult of the Amateur). En él, Keen afirma que la red de hoy perjudica severamente la cultura. “Cada vez que alguien publica algo en un blog, un periodista mejor y más inteligente muere”, dijo en una conferencia.

En ciertas partes, es posible darle la razón: el que Twitter tenga 2 millones de usuarios no significa que un pueda salir a la calle y encontrar alguien que sepa qué es (salvo que vivas en Silicon Valley), pero en general creo que lo que hace es pegarle a un blanco muy fácil. No creo que su libro tenga muchos lectores fuera del ámbito de los medios digitales.

For the record: creo que Andrew Keen es a la web lo que Jack Thompson es a los videojuegos. Se va a llenar de dinero y se va a hacer famoso, pero por las razones equivocadas.

Presentando: Emprendi2.0

Emprendi2.0 es una iniciativa para reunir emprendedores de Internet, Web 2.0, y nuevas tecnologías en cenas informales alrededor de todo el mundo. ¿Por qué una cena y no eventos o conferencias? Creemos que las verdaderas propuestas e ideas realmente buenas ocurren fuera de espacios en los que se supone deberían darse.

Hans Ulrich una vez organizó un evento de ciencia y arte con toda la infraestructura de una conferencia, recepción, pláticas, comidas, pero lo único que no hubo fue conferencia; un experimento exitoso con un ambiente de colaboración que aún persiste. Queremos lograr lo mismo.

Emprendi2.0 está en fase beta y estamos organizando la primera de muchas cenas en México D.F., una de las ciudades más grandes y peculiares. ¿Te gustaría asistir? Escríbenos por favor un correo electrónico contándonos quién eres, qué haces, cuáles son tus proyectos, planes y aspiraciones. Haremos lo posible por invitar a todos aunque no prometemos nada ya que estamos limitados de espacio.

contacto@emprendi2.com

Dell: cambió la historia

Hace un tiempo descubrí que el superhéroe que más coincide conmigo es Spiderman. O sea que sólo me voy a poner en forma si me pica una araña radioactiva 🙂

Ese descubrimiento vino de la mano de una laaaaarga llamada al call center de Dell, para saber qué había pasado con un toner de impresora.

Ahora viene la sorpresa. Después de publicar ese post, comencé a recibir llamadas de parte de alguien de Dell. Al menos dos veces a la semana me dejaba un mensaje, que yo ignoraba con calma, pensando que me quería vender más toner, o algún otro tipo de up/cross-sell.

Hasta que me encontré con un amigo que trabaja en GCI, la agencia de relaciones públicas de Dell. Desde Austin le llegó la pregunta de si me conocía, y resultó que sí (además, mientras estuve en Grey Interactive compartíamos paredes con GCI, así que era dentro de la familia el asunto).

Resumen: Dell está leyendo blogs y medios sociales con MUCHA atención. El tipo que me llamaba no estaba tratando de venderme nada, sino de averiguar qué había salido mal y ofrecerme soluciones (prueba de que «piensa mal y acertarás» no funciona siempre).

Desde hace un par de meses estoy leyendo que Dell está «haciendo las paces» con varios bloggers, Jeff Jarvis incluído, y están dando pasos y tendiendo puentes hacia los lugares correctos. Ahora puedo afirmar que no sólo ser quedan en la blogósfera yankee y europea, tienen un oído puesto en Latinoamérica también, lo que me parece extremadamente sano.

Todavía tienen cosas que solucionar, la experiencia de llamar a un call center y perderse en el laberinto no es la major manera de pasar un rato, pero no se puede decir que persistan en la «sordera» que se les achacaba antes.

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Hagamos un viral!

Culpa de Peluka, me enteré que Julián Gallo y Mariano Amartino tuvieron un encuentro cercano con (intentos de) marketing viral y social.

Varias veces, mientras pensamos una campaña, mientras recibimos un brief, o armamos una promoción, en las agencias aparece cada tanto la -temible- frase: «Hagamos un viral!», dicha como si fuera la versión especial de abracadabra que multiplica tus ventas. A veces viene del cliente, otras veces aparece en boca de ese fulano de cuentas que lee los blogs correctos, pero interpreta como la mierda.

La psicología detrás de esa frase esperanzada asume ciertas variantes:

– Vamos a hacer un comercial del que todos hablen. Que AdRants, AdPulp, AdCritic y BriefBlog canten loas a coro ante nuestra genialidad
– Vamos a hacer una campaña de MUY bajo costo; podemos bajar costos de producción porque el video para Internet es menos pro, y no vamos a gastar en medios
– Vamos a armar un par de comerciales y mandamos un spam a nuestros contactos, para que se encarguen de reenviarlo y hacer correr la voz. Si alguno resulta con MUY buenas críticas, lo mandamos a TV por cable

    Hay algunos matices un poco exagerados, pero creo que ilustran más o menos lo que pasa por la cabeza de quienes no terminan de pescar el fondo del asunto.

    John Dodds, de muy amena lectura, tiene la clave: «el problema es que convierten ‘viral’ en un sustantivo, haciendo que el fin del asunto sea la creación de la pieza, cuando el real objetivo es la redistribución viral del mensaje», traduzco burdamente.

    Entonces, después de tanto preámbulo, a Julián Gallo le mandaron «un viral». Un video de mierda, producido intencionalmente con mala calidad para que parezca amateur. Nada de valor como para contárselo a nadie, salvo por la historia de la despistada agencia de PR.

    En el caso de Mariano Amartino, creo que es un buen estilo de campaña de PR. Armada con una serie de elementos que apelan al ego del blogger, ayudan en la búsqueda de contenido original, etc. Coincido en general con Mariano.

    Ahora, en ambos casos, aunque un blog resulta un medio más o menos natural para esparcir viralmente un mensaje, y la intención de estas dos agencias fue impactar a bloggers destacados para que se genere un poco de eco (influenciar al influyente, dice Peluka), no son para nada acciones de marketing viral per se. Son campañas de PR y punto. En vez de mandar un press release a la redacción de un diario, mandaron un paquete/mensaje a la casa de un grupo de bloggers.

    El comercial del que más se habló mundialmente durante el 2004, no salió en TV abierta, ni de cable, ni ningún medio tradicional. No fue armado por una agencia, ni pedido por ningún cliente. Fue el del talibán en el VW Polo, que trata de hacerlo explotar frente a un café, sólo para descubrir que el Polo es «pequeño, pero fuerte». Ese ad, que según todas las fuentes no estaba hecho para consumo público, resultó el anuncio más recordado, más reenviado y más rechazado del 2004 (el extremo del rechazo también es bueno, lo malo es el gris del medio). Le consiguió trabajo a sus autores y se ganó el puesto en el podio de los virus por voto popular.

    Cuando se sigue el proceso creativo standard de una agencia, y se pasa por los filtros típicos (CMA: cover my ass) del cliente, en general se obtiene un resultado blando que no despierta admiración, ni ganas de comentarlo. Por eso los mejores ejemplos de acciones virales suelen ser bastante poco evidentes.

    Hugh MacLeod con sus cartoons es un GRAN ejemplo. Medio mundo los pone en su blog, muchos prestamos atención a sus posts y creemos acertado lo que dice, tanto que citamos y linkeamos repetidamente a Gapingvoid. Qué hace el tipo? Se sienta todos los días a dibujar una bomba ácida, y experimenta con el marketing para despuees contarnos sus conclusiones. Su secreto? Lo hace muy bien, lo hace con humor y con sustancia, tanto que da gusto mostrárselo a otra gente.

    La pregunta clave para hacer la próxima vez que escuches «Hagamos un viral!», y que te va a ayudar a evitarte la furia de los Julianes del mundo es: Qué le vas a contar a tus amigos cuando los veas en el bar esta noche?

    – Que preparaste un video malo a propósito, para que algunos incautos se crean que fue hecho por humanos y repitan tu mantra inadvertidamente, mientras que desde los blogs se oyen risitas ahogadas?
    – O que tuvieron una idea espectacular, que recompensa a los que participen en distribuírla sin esfuerzo, que funciona ya sean muy pocos o una horda quienes participen, con guiños que resultan simpáticos sin resultar forzados, que puede funcionar en varios medios en simultáneo y sin montañas de costos de producción? (toooda la lista de «condiciones» tiene una razón de ser)

      Hay una tercera opción, podrías contarles que por fin convenciste a la vecina para que salgan a cenar, pero eso en internet no genera debate.

      Cómo enseñar historia

      Durante toda mi vida leí como un poseído. Leí a Salgari con hambre de batallas y heroísmo. Sandokan declarando la guerra a todo el imperio británico para vengar la muerte de su amada Mariana.

      Luego seguí con los corsarios, pero en el Caribe, tratando de seguir a Bouchard (el corsario argentino!), Morgan, el Corsario Negro y otros valientes por la miríada de islas donde se perdían, buscando puerto seguro. Como en el libro, en noches cerradas fui testigo del sitio de Maracaibo, mientras Carmaux y el hamburgués Wan Stiller disparaban balas encadenadas que arrasaban los puentes de los barcos enemigos.

      Leía con fruición, con gusto. Cada descubrimiento abría un mundo insospechado. Cuando fue el turno de Wilbur Smith, aprendí del África profunda, de la historia salvaje y de las guerras por la libertad. Aprendí que shasa quiere decir decir agua buena en alguno de los dialectos de los pigmeos del Kalahari. Entendí por qué Rhodesia dejó de llamarse así. Yo estaba vivo cuando eso pasó y en mi casa había mapas que nombraban a Rhodesia, mientras que los más nuevos mostraban un nuevo país, Zimbabwe.

      Mi tío Néstor y mi abuelo Luis tenían colecciones de libros sobre la segunda guerra mundial que devoré más tarde. «Cuando gritan las águilas» era el recuento los preparativos y acciones del Día D, en pluma de uno de los paracaidistas yankees que se la jugaron en Normandía.

      Todo esto ocurrió antes de mis 12 años. Leí todos y cada uno de los libros que había en mi casa un par de veces al menos. Mis favoritos, no menos de ocho. Ni la Biblia se salvó, aunque tampoco ayudó mucho.

      Y, curioso natural, también leía los libros de la escuela apenas los compraba. Libros de historia, biología, geografía, etc., todos resultaban devorados enre los últimos días de marzo y los primeros de abril.

      El viernes ví 300, la película que cuenta una versión de la historia de la batalla de las Termópilas. Y la cuenta TAN bien, que jamás voy a olvidar quién fue Leónidas, aunque el recuento de bajas y la estética no hayan sido «las correctas».

      Quisiera que alguien enseñara así la historia, y todas las demás ciencias. Que en este mundo de infinidad de estímulos simultáneos, 3D, caos y distracción, entiendan que las letanías de nombres y fechas, las listas de afluentes de los ríos y los componentes invisibles de las células, se merecen que alguien cuente mejor su historia.

      Hoy sé más sobre la colonización de África que sobre las causas y consecuencias de la Guerra del Paraguay. Adivina cuál trataron de hacer que memorice.

      Google AdSense cambió algo en su interfaz de reportes

      Desde que incorporé anuncios en esta página, uso algunas herramientas para medir las -míseras- sumas que producen. Entre ellas están Stats for AdSense (AdSense es el servicio de Google que me permite poner publicidad en la página -aff) y Widsense, que uso por temporadas.

      Desde esta mañana, ninguna de las dos funciona, y en el site de los desarrolladores no hay ninguna referencia a cambios o fallas. Me parece que Google cambió algo en el punto de acceso a los reportes que estas herramientas usan.

      Tienes idea de qué pasó?

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      Performancing: pasó lo peor

      Performancing fue comprado por SplashPress Media. Puaj.

      Así que ahora mis datos personales están en las garras de una empresa a la que yo no autoricé a tenerlos. En general los datos que uso para registrarme en cualquier lado son bastante vagos, pero la suma de la actividad de una persona por un par de años en una comunidad genera una PILA de información que ahora está en manos de la misma empresa que publica «portales» como AffiliateLinksOnline.com, ArticleSyndicator.com, Discover-Insurance.com y Discover-Loans.com.

      Al lado de estos «niños», PayPerPost parece un santo.

      Ya eliminé la mayor cantidad de datos que pude, ahora sólo resta esperar cuándo voy a recibir la primera muestra de spam.

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