Paleo-Internet

Llevo unos 11-12 años dando vueltas por Internet. El 4 de julio de 1997 abrí mi primera cuenta de Hotmail, cuando todavía Bill Gates pensaba que no era negocio. Todavía vive, generalmente poblada del spam más abyecto.

De aquellas épocas, recuerdo las incursiones por el servidor Gardel, que contenía -para mí- «todo lo argentino en internet».

Lean la FAQ, especialmente los que creen que ADSL es la única manera de conectarse. Es un paseo por la historia de la historia. El directorio de TODOS los nodos argentinos «pesaba» menos de 100Kb. Qué lindos recuerdos…

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Una nueva treta de spammers?

Acabo de recibir un par de comentarios con estos datos:

Alexqvub | princeconsort2006@hotmail.com | google.com | IP: 66.148.72.22

Hello, my name is Alex, i’m a newbie here. I really do like your resource and really interested in things you discuss here, also would like to enter your community, hope it is possible:-) Cya around, best regards, Alex!

Este blog -entre otras cuestiones antispam- requiere que yo revise y autorice personalmente el primer comentario que alguien realice. Una vez pasado ese «filtro», los lectores pueden comentar libremente.

Me parece que este Alex y su mensajito «amistoso» está buscando eso. El comentario pasó sin problemas por los filtros automatizados, y si se mezclara entre 20 o 30, probablemente pasaría manualmente también.

A la mierda, Alex.

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One-night stand

Es cómico cómo los recuerdos atacan sin avisar. Pasé frente a una puerta y volví al ’93.

Una banda de energúmenos festejábamos el cumpleaños de 18 de Pablo. En esos casos, «festejar» en general requería una burda mezcla de alcohol barato con algo dulce ANTES de salir de parranda.

Ya con la cabeza nublada, llegamos a una disco (Olaf, para los cordobeses), ubicada en una ciudad pequeña, a unos 20km de Córdoba, de donde vengo. Esto sirve para establecer que los locales eran muchos, y nosotros éramos los «de afuera».

Apenas entramos, mis amigotes encontraron alguna buena razón para pelear con alguien (al otro día descubrí que tres o cuatro durmieron en una celda esa noche, por revoltosos). Yo me fui a dar una vuelta por ahí, con pocas ganas de que un grupo de locales me parta la crisma.

Una chica (26 – 27 años) se aleja de la barra con un vaso en cada mano y mis neuronas atontadas me hicieron balbucear algo como: «Esto es justo lo que me recetó el doctor» o alguna burrada por el estilo. Quizás fue lo patético del esfuerzo, pero me sonrió.

El segundo vaso era para una amiga que desapareció rápidamente. La charla circulaba por los lugares comunes donde se refugia cuando no hay nada en común. Yo mentía que estudiaba ingeniería de sistemas, ella me contaba de su trabajo o nimiedades por el estilo.

Hasta que, hastiada o testeándome, declaró: «No hay por qué dar vueltas, te voy a decir mi verdad: tengo leucemia, es algo progresivo, el médico ya me dijo que no me la puedo sacar de encima, y alguna vez me va a ganar».

Mierda, y yo que pensé que había tenido suerte.

Años de literatura heroica, un idealismo férreo y probablemente una laaarga abstinencia, hablaron por mí.

«Ok, acá va mi verdad: tengo 17 años, de la universidad te cuento cuando ingrese, y si no te molesta, me quedo». Típico Karate Kid, Miyagi San dice «la verdad te llevará lejos».

Por algún milagro cinematográfico, la verdad me llevó a un hotel de mala muerte (por esa puerta pasé hace unos días) en el auto de esta chica. Cerca de las 10 de la mañana llegué a mi casa con una sonrisa triunfal, devorando el desayuno.

Nunca la llamé, no sé qué fue de ella. Creo que me dijo que su nombre era Gabriela. El sexo no fue nada memorable. Quizás por mi inexperiencia, quizás porque no nos conocíamos, quizás porque nos dijimos la verdad.

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A cada uno lo suyo

Para poner un poco de contraste con las -oscuras- noticias sobre la ineptitud y la mala costumbre de cagarse en el cliente que tienen la mayoría de las aerolíneas, tengo que reconocer que Lan Chile y sus parientes se portaron de maravillas conmigo.

Mientras que Barbie terminó viajando con los retardados de Lloyd Aéreo Boliviano y en ambos tramos sufrió inconvenientes (en el viaje de ida la mandaron a Ezeiza en vez de a Córdoba y al regreso dejaron su maleta 3 días en Santa Cruz de la Sierra), mi experiencia con Lan fue inmejorable.

Salidas a tiempo, información oportuna (dos veces adelantaron mis vuelos de conexión para que no perdiera los siguientes tramos), naves cómodas, personal atento, etc.

Esto no debería ser noticia, nadie hizo nada heroico conmigo, simplemente lo básico que se necesita para tener un negocio próspero: cumplir las promesas que uno hace, de la mejor manera posible.

En qué versión desfigurada de nuestro planeta vivimos, que cuando alguien hace lo mínimo que debería esperarse de él, se convierte en una bestia mítica, digna de toda alabanza?

Todo esto porque recordé que el boleto me costó -relativamente- caro: en agosto del 2006 lo pagué un 30% más que lo que costaban los pasajes de LAB en diciembre. Aún sabiendo eso, no me quedan dudas de con quién volar este año. Más barato no es mejor: Seth Godin tiene razón.

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Muerto el perro…

Decir que hay que festejar desaforadamente la muerte de Pinochet es inconducente. Muerto el perro, se acaba la rabia, pero quedan las cicatrices de las mordidas.

Lo incomprensible es que aún quede gente que lo extrañe, y lo exprese públicamente. Sé por qué lo extrañan tanto, son gente que se enriqueció durante la dictadura, mientras que otros perdían parientes.

Lo que me sorprende es que después de tanto camino democrático recorrido, con supuesta apertura de la información, con un Chile un poco más conectado al resto del mundo y un poco menos infectado de propaganda dictatorial, todavía quede gente que se piensa que está bien salir a la calle a gritar:

  • Que prefieren gobiernos no elegidos por la gente
  • Que ganaban dinero mientras sus compatriotas morían en manos del tirano al que ahora apoyan
  • Que «estábamos mejor con Mengele«
  • Que los crímenes de lesa humanidad no deberían castigarse (puta, ni siquiera investigarse, según algunos)

Por supuesto, estoy a favor de la libertad de expresión, pero alguien debería decirles que quedan como imbéciles apoyando esas posturas.

Chilenos democráticos: no se preocupen tanto. No festejen desaforadamente, el viejo ni se entera. No hagan lío en las calles, no se hagan pegar por la policía. Simplemente vayan donde están los que lloran al dictador y grábense bien sus caras. Pregunten sus nombres. Y nunca jamás les compren nada, no los contraten, no los respeten, no los inviten a nada. Que se caguen encima y nadie los limpie.

Ni van a notar la diferencia. Total, estaban mejor cuando Pinochet gobernaba.

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Publica tu libro online: las ventas van a subir

Hace unos días opiné sobre cuánto publicar -o guardarse- en línea mientras uno está escribiendo un libro, a modo de respuesta al post de Hernán Iglesias.

Mi postura es que mientras más se publica, más interés se genera en un público más amplio que el original (el de tipos que se pasean por los pasillos de librerías ordenadas bajo un criterio escandalosamente arbitrario e impredecible -tengo que postear sobre esto-, o por las páginas de Amazon).

Estoy tentado de decir que Joe Wikert me da la razón, pero en realidad Joe Wikert no tiene idea de quién soy; aunque, según sus observaciones, me da la razón.

Lo ví en lo de Scoble. Jamás comencé a escribir un libro. Hablo por hablar. Verborragia, get it?

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Foneras para Córdoba

Update: ya tengo las dos foneras en mis garras!

Cordobeses: tengo una fonera ya confirmada y E. Arcos me prometió otra (pero está por viajar, así que se puede complicar el delivery).

La cuestión es que una o dos foneras van a llegar a Córdoba, Argentina el 20 de diciembre.

Si hay bloggers cordobeses interesados en recibir una, pasen la voz y manden un trackback a este post.

Propongan mecanismos para sortearlas, a ver si consigo una idea mejor que meter papelitos en un vaso, llenarlo con fernet y adjudicar la fonera al papelito que flote más arriba.

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Un gesto para olvidar

Después de 60 años de la caída del Tercer Reich, 60 años de debacles de relaciones públicas cada vez que a algo o alguien se lo relaciona con el nazismo, nadie le dijo a los responsables del protocolo mexicano que el gestito de los presidentes que toman su cargo recuerda a Adolf?

Adolf Calderón
Foto: Televisa

De nada sirve que me digan que esta pose se usa desde hace 1000 años, acá no cuenta la idea original, sino quien la llevó a la fama.

Bajen esa mano, pónganla sobre la Constitución, al menos así sabremos que UNA vez se acercaron a ella.

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Parir un libro

Hernán Iglesias Illa está escribiendo un libro: Golden Boys en Nueva York. Vivir en los mercados. Con su proyecto ganó el premio Crónicas Seix Barral, que incluye la participación de Martín Caparrós como tutor durante el proceso creativo.

Ahora Hernán se propuso bloguear el proceso, y aplaudo. Mi curiosidad desmedida no se resiste a semejante invitación.

Hay un punto en el que disiento, con él y Caparrós (después hablamos de lo bien que se siente poder decir «Caparrós se equivoca», o «No estoy de acuerdo con Seth Godin», aunque haya mundos de diferencia, y usualmente hacia arriba). No creo que en el blog deba «guardarse» cosas, «cosas que sólo sepan los que lean el libro».

Creo que en primer lugar, el blog y el libro apuntan a audiencias y tratan temas que prácticamente no se superponen. Por otro lado, no creo que la temática del libro pierda atractivo si me dice quién era el Premio Nobel que los saludó a Cavallo y a él en el Harvard Club de Manhattan.

Desde el punto de vista «comercial» (no cuentes eso que restas incentivos para comprarlo), tampoco olvidemos el «totem value» del libro: si fuera tan fácil reemplazarlo por un blog, no habría incentivos para imprimirlo, en primer lugar. Tan valioso es el libro impreso para el autor como para el lector. Creo que el papel y el blog ocupan planos diferentes; hay quien puede -o pretende- hacer alta literatura con su blog, pero es medio difícil que el Flaubert de esta década sea 100% digital.

Y quiero una copia firmada, Hernán, porque yo, cuando voy a la playa, prefiero 100 veces Flaubert antes que Slashdot.

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The Hughtrain, repensado, recargado, y ahora en español

Hugh MacLeod es uno de los mejores pensadores, junto a Seth Godin, Doc Searls, John Dodds y algunos -pocos- más, del nuevo marketing.

Soy fanático de sus dibujos, «comics dibujados detrás de tarjetas de presentación«, que dan una vuelta de tuerca cínica a las cuestiones más mundanas.

El «Hughtrain«, uno de sus escritos más reconocidos, es un documento que expone ideas y caminos que se abren a a las empresas que quieran conectarse con sus clientes de una manera un poco más significativa que con mensajes robóticos e impersonales.

Esta es una revisión de las ideas y creencias que sustentan su forma de hacer negocios, que ha probado ampliamente en sus emprendimientos: English Cut, Stormhoek, Thingami.

Lo traduzco acá porque me gustaría que estas ideas lleguen a Latinoamérica cada vez más rápido, y que no sólo se queden en el feedreader de un par de geeks. Ojalá una clase, un grupo de estudio, un par de locos en algún lugar, tome este texto y discutan un par de horas sobre sus méritos y fallas. Con eso quedo contento.

THE HUGHTRAIN MkII (versión original en inglés)

1. La demanda para algo en qué creer es infinita.
Estamos aquí para buscarle significado a nuestra vida. Estamos aquí para ayudar a otros a encontrarlo. Todo lo otro es secundario. Como humanos, queremos creer en nuestra propia especie. Y deseamos que la gente, las empresas y los productos que tocan nuestra vida hagan que creer eso sea más fácil. Esa es la naturaleza humana.

2. La palabra más importante en marketing es «complicidad».
No es suficiente con que el cliente ame tu producto. Es necesario que amen también el proceso que les acerca ese producto.

3. Tus clientes aprenden más de tu mercado -y más rápido- que tú.
Gracias a internet, tus clientes pueden contactarse y dialogar. Pueden encontrar más y mejor información sobre tu producto que la que estás dispuesto a darles. Esa conversación puede ocurrir con o sin tí, te conviene estar allí.

4. El principal trabajo de un publicista no es comunicar beneficios, sino comunicar convicción.
No se trata de qué ofreces, se trata de por qué eso es importante.

5. El rol primordial de una empresa es actuar como «amplificador de ideas».
Fabricar productos y prestar servicios no es lo central, es una consecuencia.

6. El futuro de la publicidad es comunicar hacia adentro.
La parte más difícil del trabajo de un CEO es infundir su entusiasmo en sus colegas, especialmente cuando ellos ganan una quinta parte de su sueldo. Convencer al público en general de «comprar» una empresa o marca es un juego de niños, comparado a «vender» la compañía a quienes ya trabajan en ella.

7. Tu trabajo ya no es vender. Tu trabajo ahora es generar tantas sinapsis en el cerebro de tu cliente como sea posible.
Mientras más sinapsis generes, más dopamina se libera. La dopamina es severamente adictiva. Mientras más dopamina se libere, el cliente regresará por más. Tu cliente creerá que vuelve por causas perfectamente lógicas y razonables. Se equivoca, vuelve a buscar su dosis.

8. Adiós Mensaje. Hola, Gesto Social.
Una campaña de marketing bien ejecutada es un acto de amor.

9. Controla la conversación, mejorándola.
Quien elige tener una conversación «más inteligente» con su mercado no ha tomado una decisión de marketing, sino una decisión moral.

10. Mientras más porosa sea la membrana que está entre tu empresa y su mercado, será más fácil alinear las partes a ambos lados.
Y mientras más porosa es la membrana, es más fácil descubrir y corregir cuando estén desalineados.

Hasta acá la traducción. Hay algunas deformaciones, fruto de mi manera de interpretarlo (leerlo a diario ayuda y complica al mismo tiempo).

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De mudanza

Después de un par de años con LifeType, vuelvo a WordPress, esta vez también por cuestiones prácticas: de varios blogs y vlogs que administro / manejo / conozco íntimamente, sólo el mío y Blografias.com se mantenían con LifeType, el resto usa WP (y gran parte de la culpa la tiene Eduardo).

Todavía hay mugre y algunos caracteres raros, pero la migración fue MUY sencilla, el único paso «extra» más allá de usar el importador de pLog, es modificar la URL de los posts, porque LifeType usa underscores y WP guiones medios (UPDATE wp_posts SET post_name = REPLACE(post_name, ‘-‘, ‘_’);). Hay otro script para importar las imágenes de la galería, pero después de eso habría que editar cada post o encontrar la query mágica que me arregle la vida.

Este no es el theme definitivo, ya voy a romper un poco más.

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A mí me dijeron que fumar estaba bien

En la lista de correos del PCBA, alguien observa que la reciente prohibición de fumar en Buenos Aires es un vestigio de políticas paternalistas.

Martín Drago responde:

De chico siempre pensé que "Paternalista" venia de "Paternal", con lo cual suponía que consistía en un gobierno que trataba a los ciudadanos como si fueran sus hijos. Los buenos padres se ocupan de la educación, de la salud, de la seguridad, de la justicia… y también de las prohibiciones. Con el tiempo, entendí que el termino paternalista nada tenia que ver con la realidad y que mal que nos pese, nuestros gobiernos de paternales no tienen nada. Prohibir es fácil y hasta bien visto por algunos, pero me gustaría que entiendan que durante 100 años, nos convencieron que el que no fumaba era un boludo, un loser, un perdedor, que con un pucho en la boca era mucho mas fácil ganarse una mina y que luego de la peor de las travesías, no había nada como prenderse un faso. Los deportistas fumaban, los médicos fumaban, los maestros fumaban. Y a mi por lo menos, me convencieron. Hoy camino por la calle, con un cigarrillo en la boca, y lejos de ese tipo winner que me prometieron ser, me siento casi un delincuente. En los bares que tanto me consentían, ahora ya no me quieren ni ver y poco a poco, me he transformado en un monstruo social. Un excluido. Pero yo no soy un Frankenstein. Juro que de chico nunca se me hubiera ocurrido envolver tabaco picado en un tubito de papel y fumármelo. A mi me dijeron que eso estaba bien !!! Y ahora nos persiguen. Los carteles de prohibido fumar flamean orgullosos como esvásticas sanitarias y ese paraíso prometido, poco a poco se nos fue haciendo humo. Cada vez somos menos, pero todavía resisto. Y poco a poco me voy adaptando. En los lugares públicos, prendo cigarrillos con la impunidad que me da el olvido, y cuando alguien se acerca, lo miro con cara de sorprendido, pido disculpas y se lo doy para que lo apague. Al principio, el sistema me alcanzaba para una sola pitada, pero me fui especializando y no hay vigilante que me sorprenda antes de llegar a la mitad de un cigarro. Pero ahora lo disfruto mas, porque muy en el fondo se, que cuando le doy el cigarrillo para que lo apague, por dentro se muere de ganas de llevárselo a la boca, aflojarse la corbata, y solo por un ratito, él también sentirse un winner.

Creo que tiene razón.