Tengo que decir

Hay algo en el aire que me agota. Algo que se queda con todas mis energías. Hace algunas semanas que ocurre, y siempre me agota.

A veces el agotamiento me gana, otras veces lo mantengo a raya. Dicen que mañana va a ir un chamán a visitarnos. Fruslerías de indefensos, pero por alguna causa, tengo ganas de saber de qué se trata todo esto de una vez.

Este es el-post-desordenado, pero creo que algo va a estar mejor después de él.

Vuelvo a la carga

Algunos saben que me gusta intentar hacerme pipas. Compré una pila de herramientas, bloques de brezo (la madera con la que se hacen las mejores pipas), boquillas «standard» para modificar y ahora tengo que montar todo el circo en mi casa.

El lugar elegido es el lavadero, donde ya hicimos construir un mueble donde almacenar las mil tonterías que uno tiene, pero no necesariamente quiere mostrar (típicamente la caja de herramientas, la aspiradora, you know).

Sobre el mueble pienso ubicar un banco de trabajo, con una base de madera «sacrificable», que va a recibir las rudezas de taladros, limas y demás agresiones. Allí pienso montar una morsa, una base para el taladro y un motor de 1/4 hp con piedra y disco de lijar. También le voy a aplicar un multicontacto para enchufar las varias herramientas sin tener cables cruzados por ahí.

En cuanto tenga todo listo, mando fotos.

Cuestiones personales

Pausa entre quejas, fallidos intentos literaturescos, cuestionamientos y otros menesteres para hurgar un poco en mi presente.

Estoy fumando una pipa que encontré en la Lagunilla, un conocido mercado de antigüedades y usados en México DF. Es francesa, nunca fue usada, de diseño delicado y va en camino de ser una de mis favoritas.

Estoy a punto de mudarme. En los próximos 10 o 12 días termino de trasladar nuestras pertenencias al nuevo departamento y empezar a instalar lámparas, colgar cuadros, acomodar el desmadre y demás delicias post-mudanza.

Voy a pasar una semana tranquila en la oficina. Acabo de entregar un proyecto que nos trae ultra-ocupados desde hace un mes más o menos. Esta semana voy a tener un par de juntas importantes, y seguiré adelante con un proyecto grande de Direct Marketing que tengo entre manos.

Quiero comprar un par de herramientas y armar un pequeño taller en el nuevo departamento. Ahora tengo una habitación en la terraza donde hago mis intentos de carpintero/artesano, y en el nuevo departamento no la hay. En el lavadero/balcón junto a la cocina voy a intentar montar un pequeño taller y ver si puedo trabajar un poco sin torturar a los vecinos.

Todavía me sorprende positivamente esta tremenda ciudad. No deja de ocurrirme, a veces estoy solo en el auto circulando por alguna de las vías rápidas que atraviesan la ciudad y me pongo a sonreír: estoy a 10,000 km de mi casa, en una metrópoli abrumadora e interesantísima, viviendo con quien descubrí es la mujer de mis sueños, trabajando de lo que me gusta, aprendiendo algo todos los días. Mi vida es perfecta.

Definitivamente, mi vida es perfecta.

Contento

Me invitaron a escribir en Expansión (la mayor revista de negocios de México). Esperemos que los pobres editores no sientan necesidad de abrirse las venas ante la simple mención de mi nombre.

Hay gente…

…que está atenta a su entorno, que siente curiosidad, que quiere llegar un paso más allá.

Existen otros que, en igualdad de condiciones, con igual acceso a educación, recursos y demás materias primas, se esfuerzan por «navegar» a través de un mundo infinitamente rico en estímulos, con la sensibilidad de una momia.

Siempre me consideré un tipo curioso. Nada me gusta más que resolver un problema, encontrar un dato curioso, descubrir conexiones inesperadas. Desde que tengo memoria, uno de mis mayores placeres es sumergirme en un buen libro. Desde que llegué a México, hice un esfuerzo consciente por aprender y conocer el país y su gente (en aras del post «confesional» debo reconocer que tengo un tiempo sin hacerlo, por andar ocupado en cosas menos importantes pero más urgentes).

Por todo esto, me exaspera encontrarme con gente que puede vivir abstraída de estas maravillas. Por supuesto, no hago ningún esfuerzo por ponerme en sus zapatos. Y esta abstracción no es en pensamientos superiores, metafísicos y complejos. La abstracción de preferir un juego de video a salir a conocer una ciudad fascinante, a ésa me refiero.

No tengo respuesta, no sé cómo invitar a estos personajes a buscar significados ocultos, o aunque sea, a conocer los evidentes. No sé si depende de la educación de toda la vida, o es algo que se puede aprender cuando uno ya está formado.

Espero que alguna vez logre infundir en mis hijos el hambre de mundo, la curiosidad infinita, la pasión por el aprendizaje. Siento miedo de no lograrlo al ver la dirección en que se mueven el mundo y las sociedades.

Crecí jugando en terrenos baldíos, quemando hierbas resecas en invierno, llenándome de espinas y polen en verano. Nunca aprendí a jugar al fútbol, pero lo jugué mil veces, con especial gusto por partidos que jugábamos cuando paraba la lluvia, zapateando en el barro y escandalizando a mi madre.

Mientras hacía eso, a mis 8 o 9 años, leía a Julio Verne y Emilio Salgari. Sabía que el Ganges cruzaba la India de lado a lado, que los mares del Sonda estaban poblados de algas que crecían desde el fondo del mar y se enredaban en el timón de los barcos que se salían de las rutas navegables. Sabía que el Etna y el Stromboli eran las vías de salida desde el centro de la tierra y que tånder significa dientes en el holandés de 1800 y tantos.

Ahora veo que mis amigos y conocidos mandan a sus niños a centros de estimulación temprana, a escuelas de doble horario, a clases de idiomas y demás actividades extracurriculares. Hay una mayor percepción del peligro (quién no ha recibido ese email sobre cómo sobrevivimos nuestra infancia?) y eso hace que los niños pasen más tiempo en casa, jugando juegos de video, viendo televisión o usando internet.

Conozco niños cuyos padres están divorciados, y se convierten en víctimas de los caprichos de sus padres, con carencia de una de las figuras, y -en criollo- bastante sosos.

Esto da como resultado una generación de tipos reblandecidos, incómodos al aire libre, inútiles si se trata de cambiar una rueda pinchada, acostumbrados a ser servidos y sin tener la menor idea de cómo tratar con la gente.

Si alguien me pregunta, prefiero a los otros.

Y entonces?

Qué dicta la razón? Qué argumentos podemos esgrimir frente a todas las literaturas, los inconscientes colectivos, las opiniones especializadas, las veces y veces que nos repetimos lo mismo?

Agacharse o morir con la cabeza en alto? A alguien se le da la opción? Es lícito ofrecer a alguien la posibilidad de corromperse y por misteriosas causas esperar gratitud después? Quién vive con uno después de la ignominia?

Misterios que me superan ampliamente. Tengo la intuición de la respuesta a mi pregunta, pero no estoy en condiciones de enunciarla claramente todavía.

Tengo un desmadre en la cabeza.

No es tan fácil…

…respirar tres veces y abrirse el pecho.

No es tan fácil repetir palabras, de una y otra forma, mientras uno busca repetirse menos.

No es nada fácil.

No es lo mismo susurrarte cosas lindas junto al pecho, que pararse en esta cima y gritarle al mundo entero.

Porque como el tiempo avanza, las palabras de reservan y las cosas que se dicen se comparten en el lecho.

Se convierten en frontera las caricias, y la noche nos rodea, encerrando un mundo más pequeño.

Es un mundo a la medida, que nos hace alzar el vuelo y al volver con su reparo nos cobija.

Es el mundo donde vivo, el continente que descubro, el celeste amanecer de cada día.

Es el blanco de tu espalda, el silencio concentrado, las sonrisas.

Las eternas discusiones sobre a quién le toca irse a la cocina.

La pacífica armonía, la tranquilidad de quien se sabe en tierra amiga.

Es mi mundo, el que iluminas, el que casi sin quererlo habitas. Es mi mundo.

Es el mundo que creamos, el que hacemos poco a poco. Es el nudo

de las piernas en una cama demasiado grande. El milagro que detuvo

las preguntas y los días agobiantes. El que con un gran futuro

se deshizo de pasados inconclusos. Es mi vida, es la vida

que me diste desde que por coincidencia apareciste un día.

Es la vida que siempre quiero vivir, hasta siempre, por siempre

Es la vida que agradezco. Tanto que hasta a veces rezo.

Tanto que muchas más veces lloro. Tanto que siempre, pero siempre

TE AMO

No es nada fácil encontrar nuevas palabras cuando hay dos tan perfectas.

Tampoco es fácil hacerse oír más allá de las sábanas cuando la perfección se ha alcanzado.

Toda la vida que quiero tener está entre tus brazos. Todos los sueños que me quedan por soñar viven en tu almohada.

Gracias, una vez más, por invitarme a tu vida.

a Bárbara, febrero de 2005, un lindo día

Feliz cumpleaños, hermano

Uno da vueltas por la vida y se encuentra con mucha gente.

Unos te caen bien, otros no tanto, algunos enseñan cosas y otros se llevan algo.

De toda la gente que nos encontramos, si tenemos suerte podemos elegir (o cuidar, retener, o algo así) a unos pocos.

Con el tiempo uno aprende que el círculo de gente a nuestro alrededor es cada vez más chico, pero más valioso.

En ese círculo, con un poco de suerte, se puede elegir o encontrar el primer amor, y el último; los grandes recuerdos, las historias para contar, las primeras lágrimas del alma y las últimas.

Ese círculo también toma decisiones y te elige, se queda con vos y te acompaña a lo largo de la vida, cualquiera que esta sea. Te rodea de gente que te considera de alguna forma valioso, querido, interesante o bondades por el estilo.

Todo esto pasa sin que nos demos cuenta, durante toda nuestra vida. Hace 30 años que te está pasando, hermano, y va a seguir.

Hace 30 años que te estás rodeando de la gente que querés y te quiere. De esa gente ya elegiste a quien va a compartir el resto de tu vida. Ya decidiste que te vas a hacer inmortal a través de tus hijos. Ya descubriste que podés ser gigante a través de las vidas de amigos en las que dejás huellas. Y todavía queda mucho por aprender y descubrir.

Cósmicamente 30 años es un parpadeo, aunque a vos ya te parezca una eternidad. En ese parpadeo construiste (con la ayuda de todos) tu propia estatua: la de un hombre a quien querer, respetar y admirar. Un hermano con quien hablar y un amigo para escuchar.

Juan, hoy voy a dejar que el resto del mundo te cargue y te joda un poco. Mañana quizás me dé cuenta que verdaderamente estás hecho un viejo de mierda. Hoy es otro asunto.

Hoy mi hermano del alma cumple 30 años. Y yo también un poco.

Te mando un abrazo.

Andrés

Amigos

Hace 35 años un hombre pisó por primera vez la luna.

Sus palabras: «este es un pequeño paso para un hombre, pero un enorme salto para la humanidad», fueron escuchadas en hogares alrededor del planeta, por familias reunidas frente a la radio o el televisor.

Después de tan magno evento, a un argentino inspirado (Enrique L. Febbraro) se le ocurrió que semejante unión mundial merecía tener su festejo, así que instituyó este día como el Día Internacional del Amigo. Hizo bastante difusión, y logró que en una buena cantidad de países la idea prendiera.

Si nos ponemos estrictos, es un día como cualquier otro. La ciudad se ve igual desde la ventana. Pero la fecha invita a tomarse un tiempo y pensar un poco; la excusa justa para armar este email.

Cerca o lejos, quiero aprovechar este instante de pausa para enviarles un abrazo grande. Decir a unos que los extraño y a todos que los aprecio. Contarles que me siento mejor que nunca. Gracias a ustedes, llegar a la luna es cosa de todos los días. Gracias.