Inesperado amor brasileiro

Brasil es un país fascinante. Un mundo exótico, musical, peligroso, pobre, seductor, sonriente y exuberante.

Siempre me gustó, siempre que visité alguno de sus rincones me sentí de maravillas. El portugués y su música me seducen y no dudo que algún día lo voy a poder hablar con soltura.

Dentro de este interés por «all things brazilian» (o debería decir «tudo brasileiro»?), Oscar Niemeyer, el gran arquitecto, capturó mi atención más de una vez.

La extraordinaria historia de crear una ciudad en ninguna parte, las obras de Niemeyer en Europa y Gilberto Gil tarareando la melodía que le sugerían los arcos del edificio de la Suprema Corte de Justicia en Brasilia, quedaron grabados en mi memoria, junto con un documental que ví en A&E Mundo, matizada con entrevistas, donde él recita un poema de líneas tan puras como el plano de una de sus obras.

Hace rato que quería ubicar el texto, y lo encontré en Editorial Moderna:

O arquiteto Oscar Niemeyer, em seu livro As curvas do tempo – memórias, também expressa seu amor pelo Brasil.

«Sentia-me longe de tudo. [O arquiteto estava na Argélia]. De minha família, dos amigos, das montanhas, mares e praias do meu país. Precisava voltar. Certo dia, não sei por que, esse afastamento me pareceu mais doloroso. E escrevi estes versos que preguei na parede do nosso escritório:»

Estou longe de tudo
de tudo que gosto,
dessa terra tão linda
que me viu nascer.
Um dia eu me queimo,
meto o pé na estrada,
é aí, no Brasil,
que eu quero viver.
Cada um no seu canto,
cada um no seu teto,
a brincar com os amigos,
vendo o tempo correr.
Quero olhar as estrelas,
quero sentir a vida,
é aí, no Brasil,
que eu quero viver.
Estou puto da vida,
esta gripe não passa,
de ouvir tanta besteira
não me posso conter.
Um dia me queimo,
e largo isso tudo,
é aí, no Brasil,
que eu quero viver.
Isto aqui não me serve,
não me serve de nada,
a decisão está tomada,
ninguém vai me deter.
Que se foda o trabalho,
e este mundo de merda,
é aí, no Brasil,
que eu quero viver.

Fonte: NIEMEYER, Oscar. As curvas do tempo – memórias. Rio de Janeiro, Editora Revan, 1999.

Increíbles felicidades que traen las más pequeñas cosas.

Jejeje

Ya tengo el LifeDrive.LifeDrive

Es una preciosura, sexy por donde se mire.

Ya le puse un protector de pantalla, porque me estoy volviendo loco con todas las funciones.

Le estoy cargando películas y música para mi próximo viaje a Argentina (12 horas de avión, más un par de aeropuertos).

Feliz, como una lombriz 🙂

Una fórmula exitosa?

Mucho se ha hablado del exitoso modelo de negocios de Zara.

Para hacer un recuento desinformado:

  • Diseños relativamente «in»
  • Locales distribuídos en zonas estratégicamente seleccionadas
  • Producto fabricado en el rincón del mundo donde resulte más barato (o «eficiente», «competitivo», you-name-it)
  • Todo lo que se vende está al alcance de los compradores, para toquetear a gusto
  • Personal que «se ve bien»
  • Personal QUE NO VENDE

Esa es la imagen que recibo de Zara cada vez que voy.

Ayer me tocó dar una vuelta por allí porque Barbie quería comprar un par de regalos y de paso regalarme un sweater, y oootra vez me resultó una pobre experiencia de compra.

Zara Zona Rosa, México DF, domingo a las 4 de la tarde. Había unos 30 clientes en la tienda de 3 niveles, y 20 a 25 empleados conversando despreocupadamente.

Lo primero que me molestó fue que según parece una de las empleadas tenía una llamada en espera, y la llamaron por altavoces unas 20 veces, todas con creciente sentido de urgencia. Chicos: la fulana estará en el baño, o habrá salido, o tendrá cosas más importantes que hacer que atender la bendita llamada. No hay distancia mayor a 40 metros que recorrer dentro del local, así que si a los 5 minutos no apareció, no sigan insistiendo.

Pasé un buen rato levantando alternadamente dos pantalones iguales, de diferente color, sin que ninguno de los empleados que pululaban por la tienda se me acercara y mintiera «el oscuro va mejor con tu pelo». Más de una vez (ya en plena investigación científica) me acerqué a levantar una prenda justo al lado de uno de los empleados, para observar cómo huía despavorido evitando aparatosamente todo contacto visual.

Al final, yo soy un tipo que se las arregla solo, así que me encaminé al probador con 4 o 5 prendas para ver qué tal me quedaban. A la entrada, me para uno de estos personajes preguntándome cuántas prendas acarreaba. «Más de una», gruñí. Resultado: tuve que soportar estoicamente que un niño despeinado con no se qué pedazo de plástico en la boca a medio masticar, contara las prendas que me llevaba al probador. Probador que no está en Zimbabwe, sino en uno de los rincones de la tienda.

Al salir, otra vez la humillante experiencia de ser tratado como un ladrón a priori, antes de recibirme la contraseña que me habían entregado.

A esa altura ya estaba de muy mal humor, pero seguía sin encontrar el pantalón que quiero, así que cuando pedí que reemplazaran uno por un talle más pequeño (estaba feliz!), me encuentro con la desagradable sorpresa de tener que volver a vestirme completo, buscarme el puto pantalón y volver a meterme al probador. Obviamente cuando intentaron preguntarme qué llevaba, les ladré.

Barbie intentó matizar diciendo que ese control es porque se habrán producido robos en los probadores, gente que entraba con más prendas de las que llevaba cuando salía. No me parece argumento válido: si no dejaran a los clientes TAN solos, no tendrían el supuesto problema.

La cajera tardó eras en cobrarme, y como era de esperarse olvidó desactivar una de las alarmas de las prendas que ya eran de mi propiedad, cosa que hizo que el guardia de seguridad se riera cuando antes de salir estiré el brazo y puse la bolsa entre los sensores, seguro de que haría sonar la alarma.

En resumen, creo que me estoy poniendo viejo. Cuando voy a gastar $-un sueldo de empleado de comercio- en ropa, espero que el personal de la tienda me preste un poco de atención. Aunque sea, que intenten venderme algo extra («te traigo una corbata que va bien con esa camisa» ). Que si estoy en pelotas en el probador, me traigan un par de prendas para seguir probando (comprando, get it?).

Esta gente vende mucho en todas (o casi) sus tiendas, pero quisiera saber si analizaron cuánto más venderían si trataran (no bien, simplemente trataran) a sus clientes. O es que contratar mejor personal o entrenar al existente cuesta más que la ganancia incremental que tendrían?

Quizás Zara no es para mí. Quizás sea necesario otro mindset para enfrentarse al modelo comercial de estas luminarias del marketing made in Indochina. Pero sea como sea, ya que estoy de humor para gastar, por qué demonios me lo hacen TAN difícil?

¿Sana? envidia

A veces uno se encuenta con ráfagas de sabiduría. Frases, expresiones, altivez, cinismo y otras muestras de altura intelectual que a uno le gustaría adoptar, y como tal no deja de repetirlas, hasta que parezcan propias.

Acá va una frase con alta probabilidad de fundirse en mi vocabulario diario:

«Better sleep with a sober cannibal than a drunken christian.»

–Herman Melville

Robado de AntediluvianGreg.

Parece que Sao Paulo…

…se apaga temprano los jueves.

Estoy en una zona fuera del centro, área de oficinas. Mi hotel está a dos cuadras de la oficina de GreyZest Brasil, y en los alrededores hay muy pocos lugares donde comer a las 10 de la noche.

Mis recuerdos de veranos y vacaciones me hicieron olvidar del invierno del hemisferio sur, y cuando me encontré que a las 6 de la tarde oscurece completamente, me sorprendí.

Después de terminar con algunas deudas de la oficina, me dio bastante hambre y salí a dar una vuelta por el barrio a ver qué encontraba. La mayor parte de los lugares estaban vacíos o cerrando.

Había algunos antros típicos de gran ciudad: bares viejos con putas gastadas, comederos repletos de taxistas, pubs abriendo y poco tránsito.

Hasta que me encontré en casa.
El restaurant podía estar en 24 de Septiembre y Viamonte en Córdoba, Corrientes y Paraná en Buenos Aires, Insurgentes y Felix Cuevas en México. En este caso, era Fidéncio Ramos y R. Ramos Batista en São Paulo.

La decoración era deliciosamente horrible: cientos de botellas colgando en racimos de las vigas del techo. Cientos de botellas cubriendo una de las paredes. Platos pintados se hacían cargo de las restantes. Cajas de vino, o al menos la cara de las cajas que mostraba las etiquetas cubría el frente de un mostrador que corría por uno de los lados.

En el alféizar de las ventanas, más botellas, esta vez con velas encima y una falda de cera producto de muchas noches lentas.

Vodka tonic (es un vicio), y el mesero trae un pan de salami que es una delicia, junto con tostadas saborizadas con aceite de oliva. Por mí, me hubiera quedado con eso.

Escalopinhos do Empório: dos filetes tiernos sobre una cama de rissotto alla parmigiana, todo bañanado por una salsa (reducción, le dicen ahora) de marsala.

Glorioso.

Espresso doble y acá estoy, bostezando.

Lo que ví hasta ahora de SP me gustó. Es similar en intensidad a México, pero no tan agobiante. El tránsito es más relajado, aunque a veces se embotella igual, pero parece que las calles son más anchas, más aireadas.

Viviría en Brasil. En una ciudad como esta. El olor de la alconafta, el canto del portugués, la selva cerrada que rodea la ciudad, los 26 grados en julio, el centro velho, todo lo que estoy viendo me gusta.

Entiendo mucho más portugués del que creía, y el taxista que me sufrió desde el aeropuerto miente y dice que lo hablo bien, lo que da una idea de la buena onda que tiene esta gente.

Nos ponemos serios?

Hay gente que llega a este site por casualidad. Si yo no doy personalmente la dirección, la única forma de «pescarlo» es llegar desde un servicio de búsqueda o algo por el estilo.

No busco activamente tráfico, ni me doy a la tarea de «vender» mi site.

Todo este preámbulo porque no entiendo a los dos o tres fallados que llegan buscando cualquier otra cosa y terminan dejando comentarios insultantes de manera anónima.

Seamos serios y coherentes. Si yo hago esto con nombre y apellido, ofreciendo numerosas formas de contacto, espero lo mismo del resto del mundo. Si llegaste a este site por accidente, y no te gustó lo que encontraste, te invito a probar por acá (cuidado, este link lleva a una imagen extremadamente desagradable, no apta pare personas impresionables, ni simples curiosos. Recomiendo empezar por acá antes de clickearlo). Si lo que hay en este site no te gusta, y quieres hacérmelo saber, te invito a usar los forms de comentarios, pero cuidado: donde dice «Nombre» hay que poner el nombre, donde dice «Dirección de correo» hay que poner el email. Escribir pendejadas en esos campos hace que el comentario sea moderado como spam.

Se entiende?

Tengo que decir

Hay algo en el aire que me agota. Algo que se queda con todas mis energías. Hace algunas semanas que ocurre, y siempre me agota.

A veces el agotamiento me gana, otras veces lo mantengo a raya. Dicen que mañana va a ir un chamán a visitarnos. Fruslerías de indefensos, pero por alguna causa, tengo ganas de saber de qué se trata todo esto de una vez.

Este es el-post-desordenado, pero creo que algo va a estar mejor después de él.

Conferencia

Por todas partes (del reducido círculo de sites que leo habitualmente) se habla de la afamada conferencia Weblogs.Comunicación:

Tengo muchas ganas de ir. Probablemente no llegue para la hora de inicio, pero voy a hacer un intento de ver a todos estos marcianos al menos para disfrutar del sushi + cerveza posterior.

Vuelvo a la carga

Algunos saben que me gusta intentar hacerme pipas. Compré una pila de herramientas, bloques de brezo (la madera con la que se hacen las mejores pipas), boquillas «standard» para modificar y ahora tengo que montar todo el circo en mi casa.

El lugar elegido es el lavadero, donde ya hicimos construir un mueble donde almacenar las mil tonterías que uno tiene, pero no necesariamente quiere mostrar (típicamente la caja de herramientas, la aspiradora, you know).

Sobre el mueble pienso ubicar un banco de trabajo, con una base de madera «sacrificable», que va a recibir las rudezas de taladros, limas y demás agresiones. Allí pienso montar una morsa, una base para el taladro y un motor de 1/4 hp con piedra y disco de lijar. También le voy a aplicar un multicontacto para enchufar las varias herramientas sin tener cables cruzados por ahí.

En cuanto tenga todo listo, mando fotos.

Hotel Averno

El sábado pasado tuve una near-death experience tratando de ir a visitar a unos amigos que pasarían una noche en el hotel Fiesta Inn de Boulevard Puerto Aéreo en México DF. Venían de Córdoba, Argentina hacia Tulum, y les convenía dormir un rato en ese hotel antes de pescar su vuelo de conexión.

A veces, cuando me ilumino, soy un tipo previsor. Cuando salí de casa (agotado después de un día de mudanza -aclaración para ir estableciendo precedentes), averigüé el número del hotel y llamé para verificar que mis amigos hubieran llegado. No se habían registrado todavía, pero yo ya estaba en camino, así que le pregunto a la robótica, pero amable telefonista si me podía dar indicaciones para llegar hasta el hotel usando la principal vía de acceso al Aeropuerto de la Ciudad de México.

Para mi absoluta sorpresa, me tuvo que transferir con otra persona para que me indicara cómo llegar. No sabe cómo llegar a su lugar de trabajo?

Al hablar con quien me transfirió, me dio indicaciones vagas, pero que asumí suficientes. El hotel está sobre el lado contrario que uno (y media ciudad) usa para llegar al aeropuerto, y hay que pasarse del acceso al aeropuerto, salirse a la lateral y dar vuelta en «U».

Imposible.

Seguí las instrucciones al pie de la letra, y quienes conozcan México DF estarán conmigo, terminé manejando 20 minutos sin tener manera de volver sobre mis huellas para acercarme al hotel. Pedazo de hijo de puta. El tipo se llama Litwin, Ludwig o algo por el estilo

Algunas entre las grandes avenidas en México tienen vías de metro-subterráneo-ferrocarril urbano en medio, lo que hace prácticamente imposible cruzarlas, salvo en ubicaciones selectas, vía puentes o túneles. Esto también sirve para descomprimir el tránsito, ya que con menos bocacalles se puede avanzar de manera más fluida, pero es una cagada si no es exactamente donde uno debe estar.

Este fue exactamente el caso. Circulé por siiiglos junto a las vías del metro hasta que pude pasar por debajo y volver a donde trataba de llegar.

Para no errarle, y con la esperanza de hacerle el trabajo más fácil al imbécil que me atendió el teléfono, una vez que volví a la avenida que te lleva al aeropuerto, fui derecho a la puerta principal y volví a llamar al hotel: «Estoy en la puerta de llegadas nacionales del puto aeropuerto, cómo carajo llego al puto hotel? Estoy exactamente frente a la puta puerta, del lado apropiado para alejarme del aeropuerto, justo mirando el punto en que la avenida se divide en 3 y al medio lleva a ‘Viaducto/Zaragoza’. Para dónde acelero?».

-«Perdón, tengo que transferirlo.» Hija de mil putas, quién te lleva al trabajo, Scotty en el teletransportador? Otra vez Litwin, Ludwig o como mierda se llame: «Vaya por el medio y la calle lo deja frente al hotel.» Y yo: «Sí, el hotel se ve desde la avenida, pero me parece que está a la mitad del puente al que me voy a subir.» Y Litwin: «Sí, pero la calle lo deja bien. Ya hablé con Ud. antes, no?»

Listo, ya con todo el mapa ordenado, arranco otra vez, agarro el medio de la avenida, me subo a uno de los tentáculos del puente y me pego a la derecha, dispuesto a escaparme en la primera salida, y lo hice.

La primera salida te deja exactamente después del hotel. La única calle que se puede tomar pasa por el costado de varios galpones y estructuras industriales, que se ven cada vez más oscuras mientras uno avanza. Toda calle que parece permitir llegar al hotel por detrás, es en sentido contrario, y nos vamos adentrando en el Bronx, como en la fatídica escena de «La hoguera de las vanidades».

Después de mucha vuelta, reductores de velocidad diseñados para partir el chassis de lo que se les enfrente, paisajes desolados, mezcla de Mad Max, Somalía en guerra y malas películas clase B, llegué al hotel.

Ahí empezó la segunda parte de la vergonzosa experiencia. Uno entra al hotel y nadie se da cuenta. La gente de la recepción hace severos esfuerzos para no establecer contacto visual con quienes se acercan al mostrador y sólo reaccionan ante un estentóreo saludo que ya desarrollé a fuerza de apuros.

Mis amigos no se habían registrado aún, probablemente su vuelo estaría atrasado, o algo por el estilo. Mirando alrededor descubro un espacio sugestivamente etiquetado «Lobby Bar» y allí voy con Barbie a relajarme un poco y reponerme del brutal cansancio que tenía a esa hora (alrededor de las 11:00 pm).

Barbie tenía frío. Sí, en el hotel del infierno, tenía frío. Tuvimos que hacer un poco de acrobacia para lograr que la mesera de turno se diera cuenta que estábamos sentados a 3 metros de donde ella estaba. Y que éramos los únicos imbéciles sentados ahí. Y que no éramos transparentes. Queremos una carta. Carta no, las comidas se sirven en el restaurant. Y una carta de bebidas? Tampoco, tenemos lo standard: brandy, ron, whisky, vodka, etc. OK, queremos café. No, café no, eso es de restaurant. «Esto es un bar, no servimos café». Ojalá mueras lenta y dolorosamente.

A esa altura yo quería huír. Que los amigos se caguen. Que disfruten Tulum y me manden postales. Pero no, Barbie quería verlos y teníamos que hacer tiempo.

Vamos para el restaurant. Buffet o a la carta? A la carta (por Dios, que alguien me atienda un poco!). Spaghetti a la bolognesa y al burro, y aparte me antojé con unos tacos de pollo. Agua mineral de un lado, Coca Light del otro. A los 5 minutos, vuelve la mesera: «No tenemos más tortillas de maíz, los tacos de pollo pueden venir con tortillas de harina de trigo?» Sospecho que deben quedar como la merde, pero bueno, que vengan como puedan.

Otros 5 minutos: «Ahora sí que le voy a quedar mal. No tenemos spaghetti.» Alguien puede creerlo?

Pedí la cuenta y salí corriendo de ese lugar madito. Me fui a una taquería y comí como un descosido.

A la 1:00 AM del domingo estaba en cama, con la panza llena y el secreto deseo de enterarme en las noticias de la mañana que un meteorito había borrado al hotel del mapa.

Mis amigos no pudieron viajar, y nos mandaron mail el sábado a la mañana. Con la mudanza no nos enteramos y con el cansancio tampoco pensábamos claro.

Aprendizajes:

  1. Los mexicanos se quejan de tener mala imagen en el exterior. México DF es una ciudad hermosa, pero si a los viajeros de paso les muestran los alrededores del hotel, la imagen que se llevan es un asco.
  2. Los mexicanos se quejan de tener mala imagen en el exterior. México DF es una ciudad hermosa, pero si por casualidad te toca alojarte en ese hotel de mierda, te arruinan el viaje.
  3. Si eres un amigo, y pasas unas pocas horas en México y yo me estoy cambiando de casa justo ese día, por favor no insistas en verme. No vale la pena el esfuerzo.
  4. Si eres un amigo, y no me preguntaste nada, ni leíste esto y tu agente de viajes te consigue habitación en el Fiesta Inn del Aeropuerto, incendia su casa y desuella a sus hijos.
  5. Si eres empleado del hotel, abre tus ojos en el trayecto al trabajo. Pequeñas cosas como esa pueden mejorar la imagen de la empresa donde trabajas, y, comparándote con los retardados de tus compañeros, hasta podrías tener un ascenso.
  6. Aún mejor: si eres empleado del hotel, y aún estás en condiciones de leer esto y contar hasta 10 sin ayuda, renuncia antes que sea demasiado tarde.

Otra vez Wilde

Twenty years of romance make a woman look like a ruin; but twenty years of marriage make her something like a public building.

–Oscar Wilde

Robado de Slashdot.

No he leído mucho de OW, pero ya estoy pensando que debería.

No me gusta

Hace poco llegué por casualidad a weblog.com.ar (no es el directorio weblogS.com.ar).

A primera vista es una vitrina de Periodismo.net, donde dan cursos a distancia sobre temas relacionados al periodismo, pero aparte de eso publican varias notas al día.

Mi problema es que no citan jamás sus fuentes. Habitualmente las notas son traducciones de News.com (C|Net), The Register, Ars Technica y otros medios que realmente invierten recursos en obtener/generar las noticias. Esta gente jamás lo reconoce y hasta firman las notas con nombre propio (Aníbal Litvin, por ejemplo).

Para colmo de males, no abren los comentarios, impidiendo que sus robos sean puestos en evidencia.

Si me preguntan, no tengo idea de por qué este site en particular me generó una reacción tan negativa. Quizás es por la forma en que se presentan y vocean sus cursos, quizás es porque leo exactamente sus fuentes. Sólo mi psicólogo, si existiera, podría saberlo.

Qué es un blog “de negocios”?

Es la gran pregunta de la semana.

Hace muy poco salió publicada una pequeña nota mía en Expansión donde destaco que en México, a primera vista, hay muy pocos blogs referidos a negocios, mercados y economía en general.

Armando de Wise Old Men responde, concordando con algunas partes, y ya hay un inicio de conversación en los comentarios de su post (Armando: la nota se puede ver online, aparece como parte de los «Elementos adicionales» al pie de la página). Gustavo Arizpe dice, más o menos, «uso mi blog como herramienta de negocios, pero no evito posts sobre temas y opiniones personales». Calificará como blog «de negocios»?

A mi entender, o al menos lo que pensé al momento de escribir la nota, es necesario separar -si se pudiera- los blogs de empresas y los blogs de personas. El auge que hoy vive USA con los blogs-como-herramienta-de-negocios se debe a blogs mantenidos por empresas, con contenidos que hablan de su actividad y de las novedades y sucesos de su industria en particular.

Una de las fuentes de la nota cita el caso de una empresa de lácteos que mantiene un blog no sólo acerca de lácteos, sino que también incluye consejos para padres sobre la correcta nutrición de sus niños. Me parece una maravilla.

Este es el perfil que yo veo como el más cercano al blog «de negocios». La empresa usa el CMS y el formato del blog como extensión de su actividad de Relaciones Públicas, con un objetivo de negocio claro: esta actividad debe resultar en un incremento en los activos de la empresa, ya sean tangibles, generando más ventas, o intangibles, mejorando la imagen de marca.

El resto de los blogs, me parece, son de opinión. Por más que se esfuercen en girar alrededor de temas «serios», el estilo relajado y el devenir natural de la conversación llevan casi siempre a «las 5 del viernes» y otros ejercicios similares.