A 25 años de Tiananmen

Dice un tango que veinte años no es nada. Dice un aforismo que la juventud es una enfermedad que solo el tiempo cura. Dicen que viajando se fortalece el corazón

Hace 25 años el gobierno chino masacró a más de 2600 estudiantes, para acallar sus pedidos de democracia. Parece una eternidad. Hace 25 años que “Tank Man” detuvo toda una columna de tanques con dos bolsas de supermercado.

Tan poco sabemos de esa época y esas latitudes, y tan efectivo ha sido el aparato estatal chino para desmenuzar el recuento de los hechos, que solo tenemos una foto de ese incidente y más tarde se publicó su versión amplia, que muestra la marea de tanques que mandó Deng Xiaoping para explicarle a los estudiantes que la democracia es de esos vicios occidentales que no van bien con las tradiciones milenarias chinas.

Vista amplia de Tank Man, el ícono de las protestas de la plaza Tiananmen

Vista amplia de Tank Man, el ícono de las protestas de la plaza Tiananmen, por Stuart Franklin

Me admira esa energía irrefrenable que enciende a los estudiantes generación tras generación. Desde La Bastilla hacia adelante, los movimientos revolucionarios han sido “cosa de jóvenes”. Desbocados idealistas que chocan contra cualquier poder, casi siempre sin plan ni método. Me duele que casi siempre pierdan, pero es cierto que una cierta estabilidad se agradece.

El Bloody Sunday en Trafalgar Square, el Mayo Francés en la plaza de la Sorbona, los chinos en Tiananmen, mexicanos en Tlatelolco, egipcios en Tahrir, los turcos en Taksim. Parece no haber freno a la energía joven que no acepta barreras artificiales. Mientras ellos tengan banderas que levantar, el mundo será gradualmente un mejor mundo.

Y que nadie se queje de la explosión demográfica, que 20 años no es nada y quizás esté naciendo la generación que por fin nos libere del todo.

El poder de uno

Lo voy a llamar César, porque seguro tiene nombre.

César tuvo un mal día, quizás no el primero en la semana. La cereza del pastel fue este grupo de fulanos que por alguna causa se le montaron en el radar, y decidió que había llegado al límite. Quizás uno se hizo el loco en la fila, o querían pasar con demasiados bolsos de mano. Sea lo que sea, algo despertó un “Se acabó, a este me lo chingo” en su cerebro.

César hizo lo único que su limitado poder le permite: tú no vuelas hoy. La letra chica de cualquier “acuerdo de servicios” de aerolínea contiene suficiente margen como para que nadie vuele nunca. Por los tatuajes, o por la falta de higiene bucal, te quedas en tierra, papacito.

Los panteones se quejaron, llamaron a la Policía Federal y volaron, no sin antes armar revuelo en cuanta red social tuvieron a su alcance. Gracias a eso, ayer varios ejecutivos de la aerolínea tuvieron que dedicarle tiempo a “una bomba explotando en redes sociales”, como dijo alguien en una reunión. De paso, necesitan algo de ayuda en delegación de responsabilidad y gestión de crisis.

Ríos de pixels se escribieron en cuanto medio anduviera pescando noticias en una tarde lenta. Tuvieron que salir a decir, con esa voz impersonal, plastificada, de “marca”, que se iban a poner a investigar qué pasó. Quizás César se quede sin trabajo.

No fue TODA INTERJET conspirando contra los tatuados del mundo*. Fue César, en un mal día. Hastiado, enojado por algo, según ellos perpetró un error de criterio. Piensa en esto la próxima vez que creas que poner en tu bio de Twitter “estas son mis opiniones y no reflejan lo que piensa mi empleador” sirve para algo.

* Pero por supuesto, ese empleado en ese momento es toda Interjet.

He visto a las mejores mentes de mi generación…

…ir a trabajar en optimizar las ganancias derivadas de banners publicitarios en Internet.

Una de las críticas recurrentes que se le hacen a Silicon Valley tiene que ver con la aparente superficialidad de sus actores. Suscribo en parte. Si comparamos rápido, mientras que entre los ’60 y ’80 los avances que surgieron de SV florecieron en torno al hardware y la miniaturización, posibilitando la aparición de la PC y luego haciéndola usable por gente no entrenada vía interfaces inteligentes y software destinado al usuario hogareño, la última generación de emprendedores que habita el Valley parece menos preocupada por resolver los-grandes-problemas-del-mundo y los podemos ver atraídos hacia temas que parecen banales en comparación.

Centenas de millones de personas no tienen acceso a agua potable, pero si se compraran un smartphone podrían usar Uber. La evidencia disponible sobre el calentamiento global sobrepasa cualquier medida, pero capeamos los días de lluvia con Candy Crush.

Mariano Amartino repitió durante mucho tiempo la primera línea de este post. Durante años la “industria” de la publicidad en Internet trabajó para extraer mayor valor de cada par de ojos que se pasea por la red. La cantidad de tecnología en forma de algoritmos, estadística, inteligencia y finanzas que hay detrás de los sistemas publicitarios de Google, Facebook y amigos, comprende el trabajo de hordas de científicos que logran mover millones de dólares en las milésimas de segundo que se posan tus ojos en un anuncio puesto en cualquier página web.

Le tengo malas noticias. Si eso parecía poco loable frente a los desafíos disponibles, ahora tenemos un nuevo límite inferior: Silicon Valley quiere tener voz y voto en el negocio de la marihuana, ahora que en USA se mueven hacia la legalización.

Mientras tanto, seguimos midiendo hasta dónde va a llegar el agua del mar cuando se derritan los polos.

Pero ¿quién soy yo para definir qué hacer primero?

Las noticias esenciales

Para que te pregunten cómo haces para saber todo esto sin estar pegado a la pantalla todo el día.

Estados Unidos acusa a China de espionaje

Mientras intento dejar de reírme y agradezco el esfuerzo del gobierno estadounidense por ofrecer ejemplos tan claros para explicar el significado de “hipocresía” a mis hijos, leo que USA acusa a China de espionaje cibernético, dirigido por el Ejército Chino contra empresas e intereses de Estados Unidos. Otros piensan que esto es importante porque es la primera vez que se acusa a un estado de este “crimen” que cuando lo practicamos en casa, simplemente llamamos Seguridad Nacional.

Se casa AT&T con DirecTV

AT&T anunció que se queda con DirecTV por dos y medio Whatsapp, 48 mil millones de dólares. Según especialistas esta merger beneficiará a los consumidores porque ahora cuando cualquier lluvia los deje sin servicio, solo tendrán que quejarse con una sola empresa en lugar de dos.

¿Depresión? ¿Falta de foco? ¡Bzzzzzt!

A la cantidad de cosas que diariamente le hacemos a nuestro pobre cerebro, desde Gran Hermano a Candy Crush, se suma ahora la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa, una práctica que suma adeptos en todo el mundo. Con un aparatito a batería más un par de esponjas en la frente, miles juran que mandar corriente eléctrica directa al cerebro es LA solución a ansiedades, depresiones, distracciones y otros males, imaginarios o no.

Tony Montana y Pablo Escobar, jeques del real estate

Desde que comenzó la ola de legalización de la marihuana en el continente americano, ser narco ya no paga tan bien como antes, así que comienzan a desprenderse de sus propiedades. Se acaba de vender una casa de Pablo Escobar en Miami por 9.65 millones de dólares y podrías rentar la mansión de Tony Montana, el legendario Scarface por USD 30,000.00 por mes. Esta renta viene lenta porque dicen que de noche aparece Al Pacino con su “pequeño amigo” y te despierta.

DineroMail y la confianza destruida

Definición de SPAM para educar a DineroMail: Si una empresa desconocida te manda ofertas, es SPAM.

Definición de SPAM para educar a DineroMail: Si una empresa desconocida te manda ofertas, es SPAM.

Por deformación profesional, curiosidad inagotable y hobby relativamente rentable, sigo con atención el sector de pagos vía Internet en Latinoamérica y por eso las burradas que hacen algunos de los actores me llaman especialmente la atención.

Desde un tiempo atrás, comencé a recibir spam de DineroMail. Más específicamente Email Comercial No Solicitado (UCE en inglés). No tengo una relación comercial con DineroMail, no uso sus servicios para vender nada, ni tengo cuenta con ellos para comprar, como sí tengo en Paypal. Resumen: sorpresa.

Como tengo esta obsesión ya expuesta por saber quién vende mis datos y así caché a Buró de Crédito vendiendo sus bases de datos, al instante tuve idea de qué pasó: la única vez que interactué con DineroMail, fue para pagar una multa en Argentina. Una dependencia del Estado Argentino usa los servicios de DineroMail para cobrar vía tarjetas de crédito. Al momento del pago, ingresé una dirección de correo especialmente creada para ellos (ver imagen arriba) y a esa dirección llegó el spam.

El CM de DineroMail en Twitter no tiene idea de qué habla

El CM de DineroMail en Twitter no tiene idea de qué habla

Si usas DineroMail para vender y cobrar, es necesario que sepas que tu “socio de negocios” va a enviarle spam a TUS CLIENTES. Si no eres usuario y accidentalmente te cruzas con ellos porque alguien más decidió usar sus servicios, vas a recibir spam de parte de un tercero desconocido con quien no guardas ninguna relación.

Esa avaricia irresponsable típicamente tercermundista, fruto de legislación atrasada y sensación de impunidad, que hace elegir las peores prácticas de negocios disfrazadas de “growth hacking”: DineroMail le cobra al vendedor por cada transacción que se hace, y además, en lugar de ser invisible como proveedor de plataforma, se pone al frente ENTRE el comerciante y el cliente para conseguir una línea más en su base de datos. Vergonzoso.

Vergonzoso para mí, que todavía me sorprendo y cuento con reservas de vergüenza ajena. Las respuestas de su “portador de password de Twitter” fueron de una arrogancia y falta de empatía que pintan de cuerpo entero el estilo de la empresa para llevar adelante sus negocios.

DineroMail se apropia de la relación que con trabajo construye un comerciante en línea con sus clientes. Y si se lo permiten, se roba los datos que uno entrega cándidamente “al Estado” (ese extraño enemigo). Si hay algo para aplaudir en todo esto, son los huevos de acero de los responsables o el blindaje de sus oficinas.

Se trata de Internet, no hay otros temas

La mitad de la población mexicana cuenta con medios de acceso a Internet. Este porcentaje se duplicó en 7 años (según recuerdo vagamente) y no dudo que llegaremos al 100% de cobertura en menos de 7 años más.

Ayer mientras el senador Javier Lozano mentía diciendo que se habían eliminado restricciones a Internet en el proyecto de ley de Telecomunicaciones y bajaba un poco la ansiedad de los que protestaban contra esas restricciones, se elevaban voces que insistían “Internet es solo una parte, la #LeyTelecom tiene muchos otros defectos”.

Les cambio todos los otros defectos por que dejen Internet en paz.

Si aseguramos que no haya interferencia con la red y siga siendo el terreno fértil para la creatividad y educación que ha sido hasta ahora, ganamos todos.

Claro que no todo son flores, hay bastante basura, pero ya tenemos leyes para lidiar con la basura. El Subsecretario de Comunicaciones usaba uno de los comodines favoritos de los “guardianes de la corrección”, la pornografía infantil (el otro es el más genérico “seguridad” que siempre surge cuando no te quieren explicar algo), para explicar que era necesario incluir provisiones de geolocalización de ciudadanos, bloqueo de servicios y censura de contenidos, todo sin ningún requerimiento de intervención judicial, en el proyecto de ley.

¿No hay ya leyes que castigan la producción, distribución y acceso a pornografía infantil? ¿Así de atrasados estamos en México? ¿O simplemente están repitiendo la muletilla porque quieren montar su propia NSA que todo lo ve y lo puede, a la par de cagarse en los derechos de los ciudadanos? “Queremos monitorear la ubicación de todos y que los ISP guarden registro de todo para que si a alguno se le ocurre ver una foto de un menor, lo cachemos”. Ok, también pongan cámaras en cada calle, cada casa, cada habitación y cada baño, porque seguro alguien tiene las mismas fotos impresas.

Joden con Internet para preservar el negocio de sus grandes amigos, los medios masivos, a quienes les deben su trabajo. Otro de los “defectos” del proyecto de ley es que no ataca el monopolio Televisa-Azteca en televisión. Sí, son dos, pero es un oligopolio donde los únicos 2 participantes son socios en negocios de enorme importancia, suficiente como para que coordinen sus restantes actividades.

Imaginemos que perfeccionan el texto de la ley y rompen con el monopolio. ¿Cuántas más cadenas de TV abierta habría? ¿Otras dos, con dos canales cada una? Sumamos 96 horas de programación por día, si pusieran contenido original 24×7. La última estadística de Youtube que recuerdo dice que POR MINUTO se agregan 65 HORAS de contenido a la red.

Dejen que Televisa y TV Azteca se queden con su monopolio. Dejen que sigan produciendo basura 8 horas por día. En cinco o diez años van a implotar, cuando más gente prefiera entrar a Khan Academy o a pendejear en Facebook chateando con amigos que a ver la última novela actuada por marionetas y escrita por tipos en coma. Dejen que la misma MPAA le joda la existencia, haciendo que las películas lleguen 2 años tarde a la pantalla para su “estreno”.

Imagino las horas de lobby insomne para que no incluyeran criterios de accesibilidad para personas con discapacidades en el texto del proyecto. La cantidad de reportes financieros con los nuevos costos mostrando que los márgenes se reducirían un 1% y eso es inaceptable.

Otra vez pensemos que la ley “se perfecciona” y logran imponerles alguna obligación a las cadenas de TV. Closed captioning o lenguaje de señas, etc. ¿Crees que eso compite con las posibilidades de Internet, donde el contenido se puede procesar con mayor libertad, sin estar preso de las limitaciones de un dispositivo como es el televisor? ¿Pausar, comenzar de nuevo y probar otros estilos/proveedores/idiomas de subtítulos? ¿Cargar solo el audio en el teléfono y salir a caminar?

Parece mentira que tantos años después tengamos que seguir explicando que Internet es el futuro y tratar de ponerle grilletes solo consigue que florezca más fuerte en otras direcciones.

El Estado, ese extraño enemigo

Estado y ciudadano son entes antagónicos. ¿Y el Gobierno? Solo una jauría de mercenarios contratados para lidiar con toda la basura que como burgueses delicaditos no queremos ver o no sabemos manejar.

Mientras Estado y Gobierno gastan ingentes cantidades de dinero (en sus mejores amigos, los medios masivos) intentando hacernos creer que “Todos somos México” o “Juntos podemos todo” en las aperturas de mundiales y juegos olímpicos, con la mano izquierda pasan leyes que sistemáticamente perjudican los intereses particulares, en pos de perpetuar su estancia en el poder, la impunidad en caso de una transición, o si fuera posible, ambas opciones, que para eso están los políticos de oficio.

Cuando las tribus nómades delegaron poderes en el consejo de ancianos, la razón era evidente: esos viejos habían visto todo. Eran los que sabían dónde ir a cazar según la temporada y también los que habían visto ríos desbordados regresar a su cauce sin intervención divina (o con, ellos saben más). Los viejos eran tíos de varios y abuelos de casi todos, así que resultaba fácil confiarles las decisiones que afectaban a la tribu completa.

El Estado moderno es la versión estructurada y reglamentada de ese consejo de ancianos, al cual con el paso del tiempo se le fueron asignando más atribuciones y responsabilidades, principalmente por voluntad de los que viven de ser parte del Estado, y no por deseo o necesidad específica de la gente. Esa línea de comportamiento sigue incontestada desde que arrancó, porque el ser humano es un chimpancé flojo dispuesto a sacrificar cualquier valor abstracto como libertad o privacidad con tal de no tener que hacer una fila en una oficina pública.

Que el Estado como entidad exista está bien, porque estos chimpancés huevones se preocupan por cosas que les son cercanas y no tienen perspectiva para “los grandes asuntos”. Así nadie se preocupa mucho por hacer que se respeten las fronteras, hasta que te toca pedir visa para visitar a tu abuela; y si no me crees, fíjate en la solidaridad de los otros conductores cuando compartes una esquina con otros 20.

El ideal constitucionalista latinoamericano de 1850, cuando medio mundo andaba buscando textos para imitar, dicta: el poder fluye de abajo hacia arriba, el ciudadano es rey, los estados son soberanos y delegan en la Federación (o República, dependiendo del punto en el espectro donde se posen) una serie de atribuciones y responsabilidades bien reglamentadas para “proveer al bienestar general” y otras pastillitas de opio p’al pueblo.

De ahí a donde estamos, podríamos decir que en Latinoamérica le debemos dar las gracias a los militares, tiranuelos y dictadores “democráticos” en el caso del PRI en México, pero el fenómeno es mundial: nunca en la historia un gobierno derogó leyes proclamadas por sus predecesores, cuando estas leyes quitaban derechos al pueblo o extendían la injerencia del Estado.

Estado y ciudadano son entes antagónicos. El Estado es un mal necesario, una eficiente aspiradora de recursos que después consume de la peor manera. No somos amigos. No SOY el Estado. Y mucho menos el Estado usa MI dinero, como vociferan algunos trasnochados. Una vez transferido vía impuestos y otros atracos, es del Estado y con él hacen lo que les viene en gana. Nunca vas a zafar de una paliza policial esgrimiendo que tu dinero les paga el sueldo, solo te vas a amargar más creyendo que los toletes se compraron con tu impuesto predial.

¿Ya te agarró el miedo? ¿Ya te das una idea de la magnitud del problema? Con el discursito de “el Estado eres tú” hay una oligarquía que dicta las leyes que regulan los impuestos que pasas a deber para pagarles sus sueldos, viáticos y la redistribución de riquezas a una serie de amigos que resultan siempre ser los mismos, no importa quién gobierne. Todo mientras una parte de esa oligarquía produce TV que sirve de relleno entre los anuncios de “siéntete bien, entre todos construímos esta carretera, pero solo se la pagamos a ICA”.

Votarlos o no, no hace nada. La oligarquía está preparada para la transición. Con doce años en México, me bastaron los primeros tres para conocer a todos los actores políticos, que hoy siguen siendo los mismos, salvo un par de novatos como Manuel Velasco que no había nacido cuando llegué. La sangre no se renueva en esos círculos, se recicla.

Un pueblo dormido hace un Estado tranquilo y eso es perjudicial para el individuo. Hay que votar, porque esa es la señal que entienden, pero apenas los votaste, hay que monitorear. Votarlos y odiarlos en el mismo acto de expresión política, de responsabilidad cívica. Exigir transparencia y ejercer los derechos a información para exhibir los comportamientos turbios. Informarse porque ese también es un deber cívico, más importante que respetar los semáforos o la investidura de la que ellos mismos se burlan.

Joderlos por joderlos, porque demasiado poder ya les dimos. Ahora que no sea gratis. Que trabajen para mantenerlo.

Buró de Crédito y sus bases de datos vulnerables

Alguien usa las bases de datos de Buró de Crédito para mandar mensajes de phishing de un banco del que no soy cliente. No sé cómo las consiguió, solo sé que un desconocido me está enviando email a una dirección creada exclusivamente para Buró de Crédito y NUNCA usada en otro lugar.

Hace muchos años, cuando descubrí que se podían crear infinitas direcciones de email (alias) apuntando a una sola cuenta real, tuve la idea ociosa de usar esa posibilidad tecnológica para descubrir quién comerciaba con mis datos personales. Desde más o menos 2002, cada vez que una empresa me pide una dirección de email, siempre les doy una dirección que incluye el nombre de la empresa y apunta a mi cuenta “catch-all” en Gmail.

Como efecto colateral, es muy fácil filtrar y bloquear a empresas como Bancomer y Telmex, que envían email sin posibilidad de opt-out y sin jamás haber preguntado si lo quería recibir.

La cosa es que desde hace unos meses vengo recibiendo mensajes como el de abajo enviados a burodec@midominio, que es una dirección creada una vez que consulté las bases de BdC para ver si había algo en mi reporte. No es al azar. Tampoco es “una de  las entidades proveedoras de información”, como les gusta repetir sordamente en Twitter.

Phishing a datos de Buró de Crédito

Phishing a datos de Buró de Crédito

Alguien tiene acceso a las bases de datos y las vendió o las usa.

Bonus track: a la dirección que usé para registrarme en Starbucks, la usa el gimnasio Energy Fitness para enviarme spam. No saben qué pasa con sus sistemas, pero con qué alegría piden hasta el calibre del vello público los cabrones.

Gracias por nada, INADEM, no te necesitamos

Se armó revuelo por la asignación de subsidios del Instituto Nacional del Emprendedor. Coincido con la mitad de las quejas que circulan por mis diversos timelines:

  • Es vergonzoso que un instituto que nace con el mandato de distribuir ayudas y subsidios para fomentar la actividad económica del país, tenga un subejercicio, así sea del 1% de su presupuesto.
  • El proceso no fue transparente en (casi?) ningún punto. No se conoce qué experiencia/preparación tienen los evaluadores, no hay una indicación clara de los criterios que informaron cada decisión, los comentarios que solo algunas solicitudes recibieron son poco claros.
  • Primó la burocracia sobre la misión del Instituto: muchas de las solicitudes tenían errores o faltantes salvables pero no hubo una ronda de retroalimentación para revisar presentaciones.
  • Darle fondos a Coppel, Sigma, Volvo y hasta Chilim Balam (que ya fue un caso destacado de Endeavor hace unos 10 años) da una idea de lo torcido que estuvo el proceso de regaloasignación de fondos. Pero esto tiene una defensa TAN fácil que no sé por qué no circuló ya (más abajo).
  • El que decidió darle 8 millones de pesos a “Reality: El Emprendedor” es corrupto o descerebrado. En ambos casos, no debería estar trabajando en el INADEM.

Ahora, de todas las críticas que leí estos últimos días, ninguna se acercó a los que creo son los principales problemas que enfrenta el emprendedor digital mexicano cuando busca fondos.

Por alguna misteriosa causa un importante grupo de gente relacionada a emprendimientos digitales se olvidó convenientemente de los mantras que pueblan su día a día (“fail fast!”, “valida tu negocio”, “smart money > just money”, etc.) y decidió que el INADEM era su nuevo mejor amigo, hasta que se enteraron de la vil traición.

Estado, gobierno y otras alimañas

Mientras que el Estado es una entidad bastante real, que detenta recursos, derechos y obligaciones, el gobierno es un monstruo efímero, compuesto por una horda de maleantes que solo viven para alcanzar ese sueño, contratados por el capricho y la conveniencia personal de masas iletradas para tomar decisiones sobre los recursos, derechos y obligaciones del Estado, cosa que perpetran con todo desparpajo, conscientes de una impunidad total.

¿Es ese el “socio” ideal que necesitas en este momento -frágil- de la vida de tu startup?

Leí una cantidad importante de tweets diciendo cosas cercanas a “El presupuesto del INADEM es de todos nosotros, que lo repartan bien”. Nada más lejos de la realidad. El Estado es una entidad absolutamente separada de los ciudadanos (o intenta salir de la cárcel diciendo “Yo pagué por esta puerta, denme una llave”) y, una vez tomada una decisión sobre el presupuesto, esta se ejecuta -bien o mal- guste a quien le guste.

Supongo que muchos eran conscientes que el Estado Nacional no se convertiría en socio minoritario de mitaquito.ly, pero igual pidieron fondos. Creo que podrían haberse ahorrado horas y horas de conferencias sobre cómo conseguir inversores en tu espacio o co-founders con plata, resumiéndolo solo a “a caballo con presupuesto regalado no se le miran los dientes”. Hay varios narcos que quieren lavar plata a toda costa, quizás ahí haya plata fácil también.

Zombie startups y otras desgracias

Un día me espetó un emprendedor “Llevo 5 años tratando de desarrollar mi portal turístico y nadie me da dinero”. Al preguntarle hasta dónde había llegado y dónde se había trabado, me mató “Si me dan la lana, lo hago”. Quedó un poco molesto cuando le dije que si en 5 años no había tentado al socio financiero quizás sus ideas eran un poco estúpidas y no le interesaban a nadie.

En los años que llevo observando el mercado, conociendo gente, aconsejando a algunos, financiando a otros, me topo con los mismos nombres una y otra vez. Proyectos que nacen con la convocatoria de un “concurso de startups” y después pasan a incubadoras 1, 2 y 3 mientras tratan de conseguir algunos clientes y sueñan con alguien que por fin les ponga un maletín de dinero en la mesa para poder cobrar sus sueldos atrasados dos años.

Esto no debería ser sorpresa para nadie, pero son MUY POCOS los que llegan a la incubadora 3 sin divorciarse antes, y todavía son menos los que terminan convenciendo a un angel investor o micro-VC para que apueste unos $200,000 en ellos “para escalar, no para subsistir”.

¿Cuánto estarías dispuesto a apostar en contra de que una amplia mayoría de las startups digitales que pidieron plata del INADEM no logran convencer a clientes ni a inversores post-incubadora de ponerles plata, entonces salen a agarrar lo que caiga?

Outliers y otros bestsellers

A los emprendedores digitales nos gusta presentarnos como tipos “distintos”. Gente que trabaja para cambiar el mundo, aunque el camino elegido sea un clon de otras empresas ya exitosas. Somos raros, somos cultos, estudiamos hasta la exasperación la mejor manera de hacer café y cuando se presenta un nuevo lenguaje de programación, ya lo usábamos desde antes que naciera su creador.

Cuando el emprendedor digital piensa en un problema y su monumental intelecto pergeña una solución cándida e innovadora, muchas veces resulta incomprendido, teniendo que luchar contra innumerables adversidades con tal de que su idea vea la luz (y cambie el mundo, que es lo que todos los que fundaron cuponeras querían). Su madre no entiende por qué no trabaja en algún lugar más comprensible para sus compañeras de bingo, su padre jamás le perdonará que no se haya hecho contador y su novia se está empezando a cansar del olor a ombligo añejo que emana cuando se levanta de un hackathon de 36 horas sentado.

Ese personaje y su cuidada imagen personal, fruto de incontables A/B tests realizados en eventos de emprendedores, es quien fue a pararse frente al INADEM a pedir dinero.

Al más grande minimocomundenominadorizador del país, fue a presentarle su proyecto “rarito” y a decirle que quería plata de todos los mexicanos para poder subsistir un rato más y no estudiar contabilidad como los Godinez del mundo, con perdón de los presentes, honorables evaluadores burócratas divinos asalariados culeros.

Y acá se explica perfectamente por qué es un poco más fácil para los Coppel, Sigma y Volvo del mundo conseguir esta plata: porque en general, se va a convertir en sueldos. Empleados declarados, fiscalizables, jubilables y rastreables que pasan a formar parte de la tan deseada “formalidad”, cosa que coincide bastante más con el objetivo general del Estado de generar mayor bienestar y orden a la población, que 3 chicos armando el próximo “AirBnB, pero para paquetes de kleenex a medio usar” que necesitan comprar AdWords.

Agujeros negros y otras oportunidades

Creo que está claro por qué creo que el INADEM puede hacer poco por el “ecosistema” de startups internéticas mexicanas (más allá de disparar fajos de dinero), pero esto no significa que ese ecosistema tenga todo resuelto. Nada más lejos.

Recién acaba de poblarse el sector de incubadoras/aceleradoras y eso Es-Algo-Bueno. El problema es que entre los $40,000 a $50,000 dólares que pone una incubadora y el millón que pone un VC “serio” en una startup mexicana, no hay nada (y están abiertos los comentarios para que me saquen de mi error). Saltar de una incubadora a otra es una anomalía que muestra que tanto los tiempos de este mercado son más lentos y los montos disponibles en cada nivel no terminan de cubrir todo el espectro.

Todavía no termino de descifrar cuál es el factor central que ocasiona esta ausencia de inversiones entre $150,000 y 250,000 que servirían para tomar un negocio presumiblemente evaluado, estabilizado y orientado dentro de una incubadora y hacerlo crecer durante un año o dos. No sé si el costo de administrar esas inversiones es demasiado alto o si la idiosincracia del inversor mexicano tome esos montos como una apuesta demasiado grande para un proyecto tan poco probado.

La buena noticia es que un boleto de avión a San Francisco cuesta unos $600 y allí hay HORDAS de inversores que se ocupan específicamente de este segmento, les sobra la plata y están ansiosos por escuchar tu pitch… a menos que no sea TAN bueno, pero ese es tema para otro post.

Los inversores de ese rango no van a aparecer antes de Navidad, ni este año ni el próximo. Lo bueno es que YA HAY EN MÉXICO un segmento de inversores que pueden tomar la antorcha y marcarle el camino a los cobardesque vengan: las mismas incubadoras. ¿Quién está mejor capacitado para analizar la viabilidad y el futuro de un proyecto que quien lo hizo realidad? ¿Qué mejor señal necesitan los inversores “grandes” que una segunda apuesta por parte de quien conoce las tripas de un negocio?

¿Qué mejor filtro para el resto del mercado que una incubadora diga NO y “gradúe” a un proyecto sin ponerle dinero adicional? Nos libraríamos de muchos zombies, por fin alguien cumpliría con la máxima de “fallar rápido e informativamente”, habría jóvenes entusiastas que en lugar de agonizar 3 años quemando dinero de incubadoras, estarían disponibles para dedicarle energía a proyectos nuevos (y ellos serían los “veteranos” del circuito incubador).

Conclusiones y otras muestras de pereza intelectual

  1. Por favor comienza a mirar otros ombligos: “Emprendedor” para el Estado mexicano no significa exclusivamente “tipito levantando una startup de la nada”.
  2. Por favor date cuenta que si nadie (ni el Estado benefactor!) quiere poner plata en tu proyecto, puede no ser tan interesante (o escalable, o generador de empleo, o a largo plazo) como te parece.
  3. Es bueno que exista el INADEM. Si no empiezan a hacer este tipo de desastres cuanto antes, jamás estarán en condiciones de hacerlo verdaderamente bien en unas 8-10 iteraciones.
  4. Lo cual no significa que tenga que ser bueno PARA TÍ. En general “disrupción”, “innovación”, “desintermediación” y otros neologismos que se recitan en eventos y prensa adictaespecializada, no le hacen cosquillas en el lugar correcto a los funcionarios que tienen que leer demasiadas solicitudes en tan pocos días.
  5. Ni está tan cool que le pidas subsidios al Estado para alargar la agonía de tu sueño guajiro, ni se debería ver bien que pases por 500 incubadoras (see what I did there?) antes de pasar al segundo nivel, sea avanzar o morir.
  6. Las incubadoras están en una posición privilegiada para dirigir la primera ronda/segunda vuelta de capital “serio” a los proyectos que valgan la pena, reduciendo la incertidumbre y abriendo el juego a otros participantes del mercado.

Se puede, pero hay que elegir bien con quién.

La capacidad de salirse de lo transaccional y establecer un contacto cercano con el cliente, se premia al instante con lealtad y ventas.

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Sobre startups, buzzwords, incubadoras y optimismo

Y no necesariamente en ese orden.

El jueves pasado publiqué un artículo en ALT1040 donde doy un vistazo al panorama emprendedor tecnológico de México. Fui bastante duro en algunas apreciaciones, generalicé bastante en todas, pero estoy contento con las reacciones que desperté, 99% de acuerdo en todo o parte, 100% de acuerdo en que son temas que hay que tocar para que no se nos pierda de vista que falta mucho todavía.

De todas las respuestas, la más extensa y meditada fue la de Eme Morato en StartupBuzz.la, donde recorre más o menos en orden las ideas que expresé, cosa que ni yo hice mientras escribía. Voy a tratar de responder a lo que me parece impreciso y seguro me voy a desviar, pero en general coincido con todas sus propuestas, así que mejor ir a leerlo y regresar.

¡Soy optimista!

Es lo primero que quiero aclarar. Creo a ciegas en el tremendo potencial de México para convertirse en un polo tecnológico y de innovación. Mi postura “negativa” es hacia el sistema educativo y el entorno cultural actual de México: quien quiera convertirse en un líder de pensamiento e innovación, deberá hacerlo A PESAR de la educación que él y sus padres recibieron. En México hay humanos con un potencial infinito, como en el resto del mundo. También hay condiciones económicas que pueden colaborar con la concreción de ese potencial, a la par que el entorno cultural y educativo conspiran activamente en contra de ello, como otras veces intenté hacerlo notar.

Si me preocupo por las condiciones actuales es porque el futuro también me entusiasma y quisiera ver un camino más claro, vía la unión de fuerzas oficiales y privadas para allanar ese camino.

¡Y hay un montón de talento!

Ser la economía número 13 o 14 del mundo según a quién le pregunten, no ocurre en un vacío. Mucho de eso está atado al petróleo o la manufactura y el comercio exterior, pero sería miope pensar que no hay “derrama” de esos talentos de producción, management y otras áreas de negocio hacia el resto de la economía.

Lo que ocurre, al margen del porcentaje marginal de gente que sale top of the class de una universidad elitesca, con un par de cursos o intercambios en otros países, es que es tan grande el porcentaje de talento incompleto del que hablo en el artículo original, que afecta negativamente el desarrollo del potencial innovador tecnológico conjunto de la economía.

Esto viene de múltiples experiencias vistas y vividas en las empresas que participé: las referencias culturales “generales” tienen influencia en las estructuras de pensamiento y pueden ser decisivas en la capacidad de interacción de un individuo, complementando o disminuyendo su capacidad de desarrollar tareas complejas de manera autónoma y de trabajo en equipo. Piensa en ello la próxima vez que te preguntes “¿Por qué tengo que estar explicando algo tan básico, en primer lugar?” como yo lo estoy haciendo en este instante.

Di NO a Lean Startup como sustituto de un cerebro

Lean Startup, para quien no conoce el tema, es una tecno-religión cuyo postulado más visible es que al momento de conformar una startup y su oferta, en lugar de quemar toda la energía disponible en un solo disparo (por ejemplo encerrándose 6 meses a desarrollar software antes de lanzarlo), hay que ir dando pasos más pequeños y manejables, testeando cada avance contra un hipotético mercado, para asegurarse que no se está incendiando dinero ni energía. Como diría cualquier abuelo: en resumen, no ser un imbécil con el dinero,  tiempo y esfuerzo de los socios.

Es claro que guías como LS sirven y allanan algunas porciones del camino, pero los humanos se radicalizan y comienzan a rezarle a San Eric Ries como si fuera la respuesta a todas las preguntas, hechas o no. Tengo varias observaciones sobre esto:

  • Tiendo a desconfiar de los que proponen recetas mágicas para empresas, y viven de los libros y presentaciones que dan. Mejor habla de lo que haces, no de lo que crees saber. Prefiero correr el riesgo de equivocarme alguna vez, antes que resignar este principio.
  • Aunque Morato está 100% en lo cierto: es la aplicación del método científico a la decisión de desarrollar una aplicación con determinadas funciones o no, eso suena grandilocuente. Lo llamemos compendio de sentido común, y reconozcamos que Dale Carnegie ya ganó el premio a las obviedades impresas diciendo “si quiere relacionarse mejor con los humanos, apréndase el nombre de su interlocutor”.
  • Este tipo de cosas  son “muletas” artificiales que se vuelven redundantes cuando se eleva el nivel de educación promedio del mercado. Si a cada persona que quiere poner un negocio le tienes que explicar que no tiene que ser idiota con el dinero, hay un problema a largo plazo en toda la economía.
  • Cuenta la leyenda que cuando hacían la investigación de mercado que regiría la comunicación de la línea de faxes de Xerox, la respuesta unánime fue que nadie quería mandar cartas por teléfono. Henry Ford dicequedijo “Si le preguntas a la gente qué quiere, te responderán que un caballo más rápido.” Yo sigo sin querer que fotos mías reciban likes de ex-compañeras de escuela de mi esposa, pero ahí está Facebook. Hay ideas que resisten todo intento de exploración con el público, mientras que hay otras imposibles de redimir, no importa la cantidad de iteraciones que intentes.
  • Supongamos que después de varios ciclos de ensayo y error, se llega a la conclusión que no había un negocio viable atrás de las intuiciones de los emprendedores. La lógica dicta que uno guarda los instrumentos, regresa a cero, piensa en otra cosa y, si la energía subsiste, comienza de nuevo. El mensaje que más veces escuché en los últimos años es “¡PIVOTEA!”, que es un anglicismo usado para “Haz otra cosa, no te salgas de la vorágine, sigue en el juego, aunque tu primer intento se desmoronó hace 5 minutos, ya que tienes la boca abierta grita algo y cambiemos de rumbo.”
    • Entonces terminas haciendo el enorme esfuerzo y sacrificio personal que implica montar un negocio de cualquier tipo, para algo que no estaba en tus intereses originales. Un proyecto que comienza para hacerle la vida fácil a los dueños de iguanas se transforma para proveer estadísticas a laboratorios de productos veterinarios, o algo peor. Soul sucking.
    • Según quienes emiten la mayor cantidad de loas a los proyectos pivoteantes, la presión para pivotear viene de quienes ya tienen dinero puesto en el proyecto, llámese incubadora o inversor ángel: “Qué bien que no incendiaron la plata en esa idea fumada, ahora vayan a armar algo con mejores perspectivas de darme un exit.”

Endeudarse vía inversión externa

Una de las ventajas de tener 21 años de experiencia en el mercado es que mucha gente intuye que sabes de qué hablas, pero ese no fue el caso de la explicación sobre cómo las incubadoras no dan un préstamo, sino es una inversión en toda regla, etc.

Vamos paso a paso, porque  parece que falta un refresher. Además, me gustaron los bullets del apartado anterior.

  • Las incubadoras, aceleradoras y fondos de capital de riesgo son intermediarios financieros en general (hay excepciones). Reciben dinero de varias fuentes, con el mandato de invertirlo en proyectos de alto potencial de crecimiento y eso es equivalente a alto riesgo.
  • Por el momento de inversión y lo volátil del valor futuro, compran un porcentaje de la compañía muy barato. Digamos 10% por USD 20,000.
  • Cuando 3 años después la empresa explotó y se vende por USD 10,000,000, les debes USD 1,000,000 por su 10% de acciones (dejando de lado dilución y otros matices de la vida accionaria).

De lo que se desprenden algunas conclusiones:

  • Primero, por su condición de intermediarios financieros, tienen su propio conjunto de motivaciones, que no siempre coincide con los de sus incubados. Ejemplo: 500Startups cobra USD 6,000 por fundador por empresa y USD 3,000 por no-fundador, y si estás en NYC te cobran renta mensual por la oficina. Toma esta plata, creemos en tí, acá está la factura por nuestros servicios de incubación, nos debes USD 15,000 ya mismo. Sé de otra incubadora en el Cono Sur que formatea sus “term sheets” de manera que la inversión es efectivamente un crédito de condiciones más o menos duras. Te vaya como te vaya, les debes dinero desde el día 1.
  • Segundo: al momento de entrar en un proceso de incubación, el espíritu general es “Tienen una buena idea, la exploremos. Renuncien a sus trabajos y tomen esta plata para pagarse un sueldo básico así se concentran 100% en desarrollar el software/servicio/negocio. Mientras lo hacen, nosotros traemos a gente sabia para que los oriente y les organizamos la presentación en sociedad cuando estén listos.” ¿Eso vale un millón de dólares? Es evidente que si la diferencia está entre existir y no existir, sí. Pero si tienes unos años de experiencia y algo de dinero ahorrado, ¿no prefieres quedarte con ese millón y juntar los 20,000 de “inversión” de otra manera?
  • Y si no logras dar en el clavo, ¿vas a ponerte a hacer otra cosa con tal de mantenerte dentro del “ruido”? (esto engancha con el “pivot”).

Resumiendo, todos estos inversores cumplen una función en el mercado y han sido cruciales para la existencia de empresas que hoy admiramos de una u otra manera. Pero no son el tío bonachón que te pasa un billete para que lleves a tu chica a un mejor restaurant. Son actores financieros, con férrea intención de producir un retorno, a quienes (por supuesto que no todos operan igual, pero como imagen-shock sirve) pasas a deberle un porcentaje del valor futuro de tu empresa, mientras que ellos te facturan hasta por el kilometraje del mouse, le cobran a los proveedores de fondos un porcentaje de lo que ejecuten y ganan una cantidad interesante de dinero aunque el valor global de los exits sea $0. Algo alejado de la definición de socio en mi diccionario.

Un comentario que recibí en el artículo original ilustra esta desconexión entre el discurso de amigotes y la realidad del comportamiento de las incubadoras/fondos: yo propongo un modelo de autofinanciamiento al final y Guillermo me responde “generaciones de hombres de negocios atras construyeron sus imperios asi, nuestra generación quiere aprender también con esta oportunidad enorme de los fondos en México.” Ergo: estos fondos están poniendo dinero para que yo, joven y entusiasta, me eduque. Mientras que yo podría disfrazarme de hippie y aplaudir que ese perverso dinero capitalista se consuma en educación de jóvenes con espíritu emprendedor, creo que hay mejores formas de adquirir el conocimiento que firmar contratos redactados por los abogados de ellos. Se mire por donde se mire, no es una relación equilibrada.

No todo lo que brilla es un cheque en blanco

Cuando escribí en 2010 que sobraba dinero, pero faltaban emprendedores con ideas claras y rentableshabía USD 400,000,000 disponibles para inversiones de riesgo en México y no sabían a quién dárselo. El que pone sumas de esa magnitud en el mercado, espera ejecutar las inversiones, porque de no hacerlo se tragaría un alto costo de oportunidad por tener el dinero inactivo (simplificando).

Hoy, gracias a esta “fiebre emprendedora” que nos ocupa, sospecho que hay muchas más receptoras de inversión que se dieron a conocer o surgieron para capturar oportunidades, y suponiendo que los inversores no huyeron despavoridos, digamos que la cifra disponible aumentó 25% a quinientosmillonesdedólares. Yo no tengo datos suficientes como para escribirlo en piedra, pero lo dejo acá: ¿a alguien le parece que en México hubo ese volumen de inversión de riesgo en startups en el último par de años? ¿No creen que se notaría bastante más? Cualquier dato será bienvenido.

Ya me voy

Morato describe bien mis intenciones en algún párrafo: es deseable que en México se desarrolle un ambiente favorable a los emprendimientos tecnológicos, para encauzar la energía y el talento actualmente disponibles en el mercado y generar más de ambos. Contamos con ejemplos como el de Silicon Valley para extraer ideas que nos sirvan y evitar las partes indeseables. No es necesario clonar el modelo, porque no somos clones de USA, ni de California, ni hicimos lo mismo en las 6 décadas de desarrollo de SV. Mi obsesión particular: que en el camino de armar esto no se nos olviden los cimientos educativos, que son una bomba de tiempo para las capacidades de innovación y desarrollo de negocios tecnológicos de México. Hagamos que nuestros jóvenes se desarrollen apoyados en un sistema que los favorece y amplifica, en lugar de uno que hay que sacarse de encima rápido para que no interrumpa la educación.

Ya está, no jodo más. Terminé escribiendo más que para el artículo original. Esto es lo que creo, no puedo escribir algo sin mi personalidad y preconceptos inmiscuyéndose entre el dedo y la tecla. Si le sirve a alguien, me alegro. Si me equivoco, hay espacio para responder abajo. Si opinas diferente, yo opino diferente y acá lo puse.

Next.LA, estaría loco si no lo hiciera

Ayer nació Next.LA, un servicio de hosting para medios digitales que es la expresión pura de lo que más me gusta: me gusta que crezcan los medios digitales independientes, me gusta que más gente tenga voz y se disemine más información, y me encanta configurar y optimizar servidores.

Next.LA - Hosting profesional para medios digitales.

Next.LA – Hosting profesional para medios digitales.

Es algo que hago desde 1997, cuando junté coraje y abrí mi primera cuenta de hosting y comencé a “poner en línea” a clientes y amigos como un hobby extravagante.

Ponerle nombre y cara al público significa también el paso desde el hobby hacia la actividad principal, un compromiso de inversión y las ganas de cumplir el aforismo que le enjaretan a Confucio: “Aquel a quien le gusta su trabajo, no trabaja ni un día de su vida” (traducción liberal del mandarín antiguo).

Si tiene que haber un “por qué”, este es: he conocido a mucha gente que, queriendo establecer un medio digital como actividad profesional, tuvieron que enfrentarse con cuestiones técnicas que terminaron generando costos ya sea en términos de servicios o personal. Todavía la cuestión tecnológica está demasiado pegada a los temas de publishing en Internet. Apunto a simplificar eso a fuerza de experiencia, procesos automatizados y ganas de hacer realidad los proyectos de otros, para un grupo más o menos reducido de clientes que equilibre la carga de trabajo con el nivel de servicio.

Además, armé niveles de oferta que calman dolores de crecimiento: si por éxito y número de visitas necesitas pasar de un hosting básico convencional a tu propio servidor y contratar a alguien que lo administre, yo tengo un plan para eso que lo soluciona por 200 dólares. Así para los diferentes “saltos” en el ciclo de vida de un medio online.

Así que si conoces a gente que quiera montar un medio digital o el lugar donde están los tiene un poco ajustados, que se den un paseo por Next.LA, seguro algo bueno surgirá.

El camino hacia adelante, pensando exclusivamente en esto como un negocio, será arduo. Pero hace un tiempo llegué a una conclusión que me energiza: hacer lo que me gusta, en mis términos, es IGUAL de difícil que hacer algo porque “se ve bien en la bio” o es lo que “el mercado está demandando”. Estaría loco si no lo hiciera.

Superhumanos y superpoderes entre nosotros

A esta altura muchos conocen la historia de Rick y Dick Hoyt: padre e hijo que compiten en maratones y competencias IronMan de todo el mundo, uno de ellos en silla de ruedas (y en canoa, asiento especial en bici y lo que haga falta para llegar a la meta juntos).

Hace poco, una abuela centenaria saltó en paracaídas para festejar su cumpleaños 102 (no te pierdas la sonrisa a los 21 segundos):

Y ayer descubrí a Pascale Honore y Tyron Swan, dos personas que practican surf sobre dos piernas:

Mientras me secaba las lágrimas, recordé esta presentación en TED de Derek Sivers, donde postula que la única diferencia entre un orate solitario y el líder/iniciador de un movimiento, nace cuando el primer acólito se pone a seguirlo.

Parece desconectado con el tema de los videos anteriores, pero me parece esencial: lo único que necesitan todos para lograr cosas maravillosas, cosas que quienes no tenemos dificultades físicas consideramos difíciles e incluso inalcanzables, es a otro. No un ser supernatural, simplemente otra persona, con un poco de tiempo libre, y buena predisposición.

Pienso en esto mientras espero que mi hijo Lucca termine una sesión de rehabilitación física. No solo él me necesita, llevo casi dos años descubriendo que gracias a él yo crezco cada día.

Basta de mendigar tweets

En este momento tengo dos campañas dando vueltas por mi pantalla en Twitter: una busca que la gente use el hashtag #donounasopa para que Knorr Argentina done un plato de comida por cada uso al Banco de Alimentos de la ciudad de Rosario (ACLARACIÓN: Red Argentina de Bancos de Alimentos que integra a Bancos de Alimentos de todo el país, incluyendo el de Rosario); la otra busca que la gente mencione muchas, muchas, muchas veces a iZettle, una empresa de pagos electrónicos que llegó a México y aparentemente quiere darse a conocer regalando un iPad con un criterio medio arbitrario.

De iZettle ni voy a hablar, porque me parece tan patética como la oleada de estupideces que aparecen en Facebook y arrancan con “Yo sé que al 97% de mis contactos el cáncer de la tercera tetilla en la población de Senegal no le importa…”.  Y no, no nos importa.

¿Y si nadie #donaunasopa, qué pasa? ¿Knorr Argentina se guarda la plata? El Banco de Alimentos se queda sin fondos? ¿Por qué yo tengo que cargar YO con la presión de asegurarme que por lo menos UN plato de comida les voy a exprimir a esos hijos de puta que no son capaces de hacerlo motu proprio?

La respuesta que recibí cuando pregunté si no había mejores maneras de hacerlo fue “así todo el mundo hace un gestito para ayudar”, cosa que parece bienintencionada, pero sigue siendo árida en términos de esa sensación de responsabilidad compartida.

Tengo una idea mejor. Knorr Argentina es una empresa enorme, con ventas en millones de dólares anuales y presupuestos monumentales de publicidad, que nos han deleitado con canciones de Jorge Drexler y producciones emotivas que buscan establecer un lazo emocional entre el sodio y la audiencia.

Se me ocurre que Knorr podría usar su presencia en el retail y su poderío económico para establecer puntos de recepción de donaciones, donde cualquier persona puede ir y hacer una donación en dinero o especie al Banco de Alimentos, que será duplicada por Knorr. Usemos la capacidad de comunicación de la empresa para dar a conocer la campaña, en vez de anunciar que el packaging cambió de color y con un tercio de sal sus sopas saben igual. Usemos Twitter para difundir los puntos de recepción, pongamos fotos en Facebook de la gente donando, usemos Foursquare para que se vea dónde va más gente.

Algún día esto va a ocurrir, y el infarto no me lo cura nadie. Mientras tanto, no me obliguen a dejar de seguir gente porque creen que un hashtag o un puto retweet equivalen a HACER ALGO.

Muera Aerobus

La experiencia más indigna e indignante que viví en un viaje se la debo a Viva Aerobus. Y no fue una cuestión de impericia de empleados mal seleccionados o entrenados, sino a un comportamiento deliberado incitado por la dirección de la empresa con el objeto de exprimir dinero ex-post a los pasajeros.

Porque uno conserva algún rastro de fe en la humanidad, y supone que la reacción natural de un empleado aeroportuario que se encuentra con una pareja portando a un bebé de pocos meses y todos los accesorios habituales, es facilitar un poco el trance y sacarse el paquete de encima lo antes posible, para atender al resto de la manada de viajeros.

Entonces cuando me explicaron que yo tenía que abordar al último en un vuelo que salía -tarde- de Cancún porque no había comprado el paquete de abordaje express para pendejos desorientados, entendí que había instrucciones específicas de arriba para que los empleados no se porten como personas, y pase a formar parte de la aspiradora de dinero que la compañía pone al frente de sus clientes.

Esta semana Viva Aerobus está en el teclado de todos por dos incidentes: en Monterrey demoraron o cancelaron un vuelo, y el personal en tierra demostró tal desprecio por el inconveniente que provocaban a los pasajeros que esperaban abordar, que algunos de estos se despojaron de todo rastro de civilización para golpear a un empleado que les sonreía burlonamente desde atrás del mostrador.

El segundo fue que una senadora prepotente llegó 9 minutos tarde al cierre de su vuelo y no fueron capaces de hacer la única excepción a la vista -ya que uno de los empleados documentó el intercambio en video- que era necesario hacer para lograr la satisfacción de ese cliente en particular. La senadora Luz María Beristain se portó como una auténtica bazofia de persona, exhibiendo su posición y argumentando imbecilidades ante la férrea negativa de los empleados de comportarse como el resto de las empresas. Yo he llegado a mostrador 15 minutos antes del despegue del avión y si el empleado está de buen humor, vuelas.

Lo loco detrás de todo esto, y más allá de las actitudes deleznables tanto de los pasajeros violentos como la senadora estúpida, es la vileza del accionar de la empresa, que busca todo resquicio posible para aprovecharse de su situación de poder y actuar en contra del pasajero.

No hay NADA en el comportamiento de Viva Aerobus en su interacción con clientes que nos de la sensación de estar ante un intercambio justo. Cuando uno intenta comprar un boleto en línea, una vez que se acuerda el precio por tramo y el costo total del viaje, aparecen una tras otra pantallas con “ofertas especiales” y “upgrades” con items preseleccionados que si uno no revisa cuidadosamente, acaba por pre-pagar estacionamiento que no va a usar. Cuando se compra por teléfono, el lenguaje de los operadores es confuso y no terminan de dar precios sin antes listar “opciones” que terminan haciendo el proceso de compra poco confiable.

Te venden cosas estúpidas como “pasar rápido en la fila de check-in” y los asientos no están numerados, así que hay que subir y buscar las pasajeras viejas y débiles para pelearles el lugar y poder sentarse una pareja más o menos en el mismo sector del avión.

Al cierre de check-in, mientras otras aerolíneas “rescatan” pasajeros de la fila para moverlos a un fast track, ellos simplemente cierran y revenden los boletos, sin reembolso ni consideraciones excepcionales.

Al momento de enterarnos de varios de estos entripados, por la exposición que tuvieron en estos últimos días, también descubrimos que el personal de tierra no es empleado de la empresa, sino que pertenecen a Menzies, una tercerizadora. Imagina qué lazo y compromiso serán capaces de mostrar esos terceros ajenos, con la imagen de la empresa o la satisfacción del cliente.

Y antes que alguien esgrima el “está todo explicado en las condiciones del boleto”, la mayoría de las aerolíneas incluyen las mismas condiciones, son estándares estipulados globalmente, el asunto está en quién intenta acercarse al cliente y quién intenta ordeñarlo. Cuando los vuelos salen tarde o directamente no salen, nadie recibe compensación, y el camino para hacer un reclamo es DELIBERADAMENTE tortuoso.

Sigo pensando que bajarle los dientes a los empleados es una muestra de debilidad cívica y falta de autocontrol. Pero no me vengan a decir que NUNCA se les ocurrió. Yo me quedé con las ganas de meter astillas de bambú bajo las uñas de sobrecargos de Iberia, chicos de mostrador de Aeroméxico (y a su área de sistemas completa) y a todo Continental. Mención especial para los responsables de catering de Air Memphis. A Viva Aerobus le deseo una quiebra rápida y hemorroides vitalicias a los genios que diseñaron el modelo de negocio.

Regresar al primer amor

Me parece que es una cuestión de edad: uno se acomoda a las exigencias del mundo hasta que se siente en condiciones de reclamar que el mundo se acomode a uno.

Bárbara comenzó a escribir sobre negocios de nuevo. Yo me dediqué al hosting, como en el ’97.

Nos alejamos de nuestra pasión original por ese capitalismo olímpico que solo entiende el mundo en términos de Citius, Altius, Fortius y permea nuestra vida y nuestra experiencia del mundo. Nos alejamos de nuestra máxima capacidad de aporte cada vez que una empresa dice “Eres el mejor programador que tenemos, por eso a partir de ahora te harás cargo de los presupuestos, compras de equipos y reclutamiento de personal. ¡Felicidades!”.

Regresar al primer amor sólo causa sonrisas. Practíquelo.