China 2.0

Steve Rubel postea una foto que resume «la revolución de la Web 2.0», y le encanta que venga de China.

A mí me trajo otras impresiones, bastante menos encantadoras.

En los ’80, mi abuelo decía «Los chinos son 1000 millones, MIL mi-llo-nes!. Si se ponen todos de acuerdo, podrían salir caminando hacia el oeste y conquistar el mundo sin disparar un sólo tiro». Yo escuchaba fascinado, la cabeza llena de Emilio Salgari, imaginando esa marcha heroica de una marea de gente.

Veinte años después, comprobamos que los chinos tenían mejores cosas que hacer que salir a caminar.

Hoy China produce bienes y servicios que tocan a cada persona del planeta. Todas las casas en todos los países tienen algo -una radio, una prenda, un celular, un juguete- originado, mejorado o ensamblado en China. Las empresas se pelean por ver quién se instala más rápido allí y el arte y la cultura china recorren el mundo cada vez más seguido.

Los chinos tienen potencial para inundar internet. Ya rankean entre los países que más spam producen, y es muy probable que la próxima gran innovación en la vida online venga de extremo oriente.

China 2.0, la China que conquistó el mundo sin dar un sólo paso.

Foto de blogger-china.

Soy un zurdito anarquista

Encontré la brújula política gracias a Eduardo. Es un cuestionario que permite -después de unas 35 preguntas- conocer la orientación política de un fulano cualquiera, y compararla con algunos líderes y gobernantes mundiales.

Resulta que yo soy un zurdito anarquista que se para entre Mandela y el Dalai Lama

Me parece que estos tests operan con una falla bastante predecible: miden «qué nos parecen» ciertos asuntos, pero nada hacen para permitirnos medir qué HACEMOS respecto de los mismos asuntos.

Una de las últimas preguntas ilustra bien lo que quiero decir: «Lo que ocurra en una habitación privada entre dos adultos que consienten a tener sexo no es asunto de nadie» o algo similar. El tipo de 45 años contesta con un resonante «Agree», pero cuando su hija de 18 años quiere dormir en casa de su novio, pone el grito en el cielo.

Creo que si se cumpliera a rajatabla lo que vaticina el test, yo no sería yo, ni trabajaría como lo hago, ni soñaría con lo que sueño.

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Ignorancia, despiste o broma?

En eCuaderno ponen un link a las condiciones que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes pone a quien vaya a linkear hacia su contenido. Un botón de muestra, entre muchas otras barrabasadas:

La fuente utilizada será «Arial», el estilo «negrita», el tamaño de un mínimo de «12» y el color deberá tener las siguientes características: «rojo 155, verde 23, azul 26, matiz 254, saturación 189 y luminosidad 89».

Quién redactó esto? El mismísimo Miguel antes de perder la mano?

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Conoces a Bobby McFerrin?

Gracias a Ale de Sofa Naranja encontré a Bobby McFerrin. Es un conductor de orquesta y vocalista a capella, con un rango vocal de tres octavas, lo que le da una gran versatilidad para interpretar/reemplazar instrumentos.

Escuchaste «Don’t worry, be happy» en los ’80? es obra de Bobby.

En este video de una improvisación en el Festival de Jazz de Montreal, juega con el público y provoca piel de gallina, por lo simple y bello de la melodía y la química que establece con la gente.

[youtube]MVVUMNv1t9w[/youtube]

(Dónde está mi colección de Chick Corea?)

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Conoces a Lasse Gjertsen?

Hace un tiempo encontré «Hyperactive» en YouTube, y me gustó mucho. Jugando, recortando, repitiendo y mezclando una grabación, Lasse se convierte en una «beatbox» humana.

[youtube]o9698TqtY4A[/youtube]

Acabo de encontrarme con «Amateur». Con la misma técnica, pero esta vez con una batería y un piano (y con su fantástica edición), el tipo hace maravillas.

[youtube]JzqumbhfxRo[/youtube]

Este es su perfil en YouTube.

Muy recomendable, lo (re)encontré en Valleywag.

[UPDATE]: hola, telúricos!

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One-night stand

Es cómico cómo los recuerdos atacan sin avisar. Pasé frente a una puerta y volví al ’93.

Una banda de energúmenos festejábamos el cumpleaños de 18 de Pablo. En esos casos, «festejar» en general requería una burda mezcla de alcohol barato con algo dulce ANTES de salir de parranda.

Ya con la cabeza nublada, llegamos a una disco (Olaf, para los cordobeses), ubicada en una ciudad pequeña, a unos 20km de Córdoba, de donde vengo. Esto sirve para establecer que los locales eran muchos, y nosotros éramos los «de afuera».

Apenas entramos, mis amigotes encontraron alguna buena razón para pelear con alguien (al otro día descubrí que tres o cuatro durmieron en una celda esa noche, por revoltosos). Yo me fui a dar una vuelta por ahí, con pocas ganas de que un grupo de locales me parta la crisma.

Una chica (26 – 27 años) se aleja de la barra con un vaso en cada mano y mis neuronas atontadas me hicieron balbucear algo como: «Esto es justo lo que me recetó el doctor» o alguna burrada por el estilo. Quizás fue lo patético del esfuerzo, pero me sonrió.

El segundo vaso era para una amiga que desapareció rápidamente. La charla circulaba por los lugares comunes donde se refugia cuando no hay nada en común. Yo mentía que estudiaba ingeniería de sistemas, ella me contaba de su trabajo o nimiedades por el estilo.

Hasta que, hastiada o testeándome, declaró: «No hay por qué dar vueltas, te voy a decir mi verdad: tengo leucemia, es algo progresivo, el médico ya me dijo que no me la puedo sacar de encima, y alguna vez me va a ganar».

Mierda, y yo que pensé que había tenido suerte.

Años de literatura heroica, un idealismo férreo y probablemente una laaarga abstinencia, hablaron por mí.

«Ok, acá va mi verdad: tengo 17 años, de la universidad te cuento cuando ingrese, y si no te molesta, me quedo». Típico Karate Kid, Miyagi San dice «la verdad te llevará lejos».

Por algún milagro cinematográfico, la verdad me llevó a un hotel de mala muerte (por esa puerta pasé hace unos días) en el auto de esta chica. Cerca de las 10 de la mañana llegué a mi casa con una sonrisa triunfal, devorando el desayuno.

Nunca la llamé, no sé qué fue de ella. Creo que me dijo que su nombre era Gabriela. El sexo no fue nada memorable. Quizás por mi inexperiencia, quizás porque no nos conocíamos, quizás porque nos dijimos la verdad.

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A cada uno lo suyo

Para poner un poco de contraste con las -oscuras- noticias sobre la ineptitud y la mala costumbre de cagarse en el cliente que tienen la mayoría de las aerolíneas, tengo que reconocer que Lan Chile y sus parientes se portaron de maravillas conmigo.

Mientras que Barbie terminó viajando con los retardados de Lloyd Aéreo Boliviano y en ambos tramos sufrió inconvenientes (en el viaje de ida la mandaron a Ezeiza en vez de a Córdoba y al regreso dejaron su maleta 3 días en Santa Cruz de la Sierra), mi experiencia con Lan fue inmejorable.

Salidas a tiempo, información oportuna (dos veces adelantaron mis vuelos de conexión para que no perdiera los siguientes tramos), naves cómodas, personal atento, etc.

Esto no debería ser noticia, nadie hizo nada heroico conmigo, simplemente lo básico que se necesita para tener un negocio próspero: cumplir las promesas que uno hace, de la mejor manera posible.

En qué versión desfigurada de nuestro planeta vivimos, que cuando alguien hace lo mínimo que debería esperarse de él, se convierte en una bestia mítica, digna de toda alabanza?

Todo esto porque recordé que el boleto me costó -relativamente- caro: en agosto del 2006 lo pagué un 30% más que lo que costaban los pasajes de LAB en diciembre. Aún sabiendo eso, no me quedan dudas de con quién volar este año. Más barato no es mejor: Seth Godin tiene razón.

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De actrices y músicos

Un par de pensamientos recurrentes:

  • Salma Hayek + Penélope Cruz = no se hagan los puritanos, que miríadas de sueños mojados se han hecho realidad.
  • Slash aparece en un video de Paulina Rubio, y Eduardo dice que se disparó en el pie: ese pie debe parecer ametrallado, porque después de producir y participar en un disco de Martha Sánchez, se confirma que el guitarrista siente una marcada preferencia por las rubias latinas sordas.

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