Dell: cambió la historia

Hace un tiempo descubrí que el superhéroe que más coincide conmigo es Spiderman. O sea que sólo me voy a poner en forma si me pica una araña radioactiva 🙂

Ese descubrimiento vino de la mano de una laaaaarga llamada al call center de Dell, para saber qué había pasado con un toner de impresora.

Ahora viene la sorpresa. Después de publicar ese post, comencé a recibir llamadas de parte de alguien de Dell. Al menos dos veces a la semana me dejaba un mensaje, que yo ignoraba con calma, pensando que me quería vender más toner, o algún otro tipo de up/cross-sell.

Hasta que me encontré con un amigo que trabaja en GCI, la agencia de relaciones públicas de Dell. Desde Austin le llegó la pregunta de si me conocía, y resultó que sí (además, mientras estuve en Grey Interactive compartíamos paredes con GCI, así que era dentro de la familia el asunto).

Resumen: Dell está leyendo blogs y medios sociales con MUCHA atención. El tipo que me llamaba no estaba tratando de venderme nada, sino de averiguar qué había salido mal y ofrecerme soluciones (prueba de que «piensa mal y acertarás» no funciona siempre).

Desde hace un par de meses estoy leyendo que Dell está «haciendo las paces» con varios bloggers, Jeff Jarvis incluído, y están dando pasos y tendiendo puentes hacia los lugares correctos. Ahora puedo afirmar que no sólo ser quedan en la blogósfera yankee y europea, tienen un oído puesto en Latinoamérica también, lo que me parece extremadamente sano.

Todavía tienen cosas que solucionar, la experiencia de llamar a un call center y perderse en el laberinto no es la major manera de pasar un rato, pero no se puede decir que persistan en la «sordera» que se les achacaba antes.

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Hagamos un viral!

Culpa de Peluka, me enteré que Julián Gallo y Mariano Amartino tuvieron un encuentro cercano con (intentos de) marketing viral y social.

Varias veces, mientras pensamos una campaña, mientras recibimos un brief, o armamos una promoción, en las agencias aparece cada tanto la -temible- frase: «Hagamos un viral!», dicha como si fuera la versión especial de abracadabra que multiplica tus ventas. A veces viene del cliente, otras veces aparece en boca de ese fulano de cuentas que lee los blogs correctos, pero interpreta como la mierda.

La psicología detrás de esa frase esperanzada asume ciertas variantes:

– Vamos a hacer un comercial del que todos hablen. Que AdRants, AdPulp, AdCritic y BriefBlog canten loas a coro ante nuestra genialidad
– Vamos a hacer una campaña de MUY bajo costo; podemos bajar costos de producción porque el video para Internet es menos pro, y no vamos a gastar en medios
– Vamos a armar un par de comerciales y mandamos un spam a nuestros contactos, para que se encarguen de reenviarlo y hacer correr la voz. Si alguno resulta con MUY buenas críticas, lo mandamos a TV por cable

    Hay algunos matices un poco exagerados, pero creo que ilustran más o menos lo que pasa por la cabeza de quienes no terminan de pescar el fondo del asunto.

    John Dodds, de muy amena lectura, tiene la clave: «el problema es que convierten ‘viral’ en un sustantivo, haciendo que el fin del asunto sea la creación de la pieza, cuando el real objetivo es la redistribución viral del mensaje», traduzco burdamente.

    Entonces, después de tanto preámbulo, a Julián Gallo le mandaron «un viral». Un video de mierda, producido intencionalmente con mala calidad para que parezca amateur. Nada de valor como para contárselo a nadie, salvo por la historia de la despistada agencia de PR.

    En el caso de Mariano Amartino, creo que es un buen estilo de campaña de PR. Armada con una serie de elementos que apelan al ego del blogger, ayudan en la búsqueda de contenido original, etc. Coincido en general con Mariano.

    Ahora, en ambos casos, aunque un blog resulta un medio más o menos natural para esparcir viralmente un mensaje, y la intención de estas dos agencias fue impactar a bloggers destacados para que se genere un poco de eco (influenciar al influyente, dice Peluka), no son para nada acciones de marketing viral per se. Son campañas de PR y punto. En vez de mandar un press release a la redacción de un diario, mandaron un paquete/mensaje a la casa de un grupo de bloggers.

    El comercial del que más se habló mundialmente durante el 2004, no salió en TV abierta, ni de cable, ni ningún medio tradicional. No fue armado por una agencia, ni pedido por ningún cliente. Fue el del talibán en el VW Polo, que trata de hacerlo explotar frente a un café, sólo para descubrir que el Polo es «pequeño, pero fuerte». Ese ad, que según todas las fuentes no estaba hecho para consumo público, resultó el anuncio más recordado, más reenviado y más rechazado del 2004 (el extremo del rechazo también es bueno, lo malo es el gris del medio). Le consiguió trabajo a sus autores y se ganó el puesto en el podio de los virus por voto popular.

    Cuando se sigue el proceso creativo standard de una agencia, y se pasa por los filtros típicos (CMA: cover my ass) del cliente, en general se obtiene un resultado blando que no despierta admiración, ni ganas de comentarlo. Por eso los mejores ejemplos de acciones virales suelen ser bastante poco evidentes.

    Hugh MacLeod con sus cartoons es un GRAN ejemplo. Medio mundo los pone en su blog, muchos prestamos atención a sus posts y creemos acertado lo que dice, tanto que citamos y linkeamos repetidamente a Gapingvoid. Qué hace el tipo? Se sienta todos los días a dibujar una bomba ácida, y experimenta con el marketing para despuees contarnos sus conclusiones. Su secreto? Lo hace muy bien, lo hace con humor y con sustancia, tanto que da gusto mostrárselo a otra gente.

    La pregunta clave para hacer la próxima vez que escuches «Hagamos un viral!», y que te va a ayudar a evitarte la furia de los Julianes del mundo es: Qué le vas a contar a tus amigos cuando los veas en el bar esta noche?

    – Que preparaste un video malo a propósito, para que algunos incautos se crean que fue hecho por humanos y repitan tu mantra inadvertidamente, mientras que desde los blogs se oyen risitas ahogadas?
    – O que tuvieron una idea espectacular, que recompensa a los que participen en distribuírla sin esfuerzo, que funciona ya sean muy pocos o una horda quienes participen, con guiños que resultan simpáticos sin resultar forzados, que puede funcionar en varios medios en simultáneo y sin montañas de costos de producción? (toooda la lista de «condiciones» tiene una razón de ser)

      Hay una tercera opción, podrías contarles que por fin convenciste a la vecina para que salgan a cenar, pero eso en internet no genera debate.

      Link Love

      Habitaquo, baby!

      La palabra clave del último concurso de HazRuido.com es «habitaquo», y B.L. Ochman está bastante bien posicionada, casi de casualidad.

      No me termina de encantar la idea, las tácticas de los concursantes son bastante burdas en general, con base en la repetición incesante de la palabreja. Igual, habiendo organizado un par de concursos ya, es bastante difícil encontrar buenos criterios de evaluación.

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      Cómo enseñar historia

      Durante toda mi vida leí como un poseído. Leí a Salgari con hambre de batallas y heroísmo. Sandokan declarando la guerra a todo el imperio británico para vengar la muerte de su amada Mariana.

      Luego seguí con los corsarios, pero en el Caribe, tratando de seguir a Bouchard (el corsario argentino!), Morgan, el Corsario Negro y otros valientes por la miríada de islas donde se perdían, buscando puerto seguro. Como en el libro, en noches cerradas fui testigo del sitio de Maracaibo, mientras Carmaux y el hamburgués Wan Stiller disparaban balas encadenadas que arrasaban los puentes de los barcos enemigos.

      Leía con fruición, con gusto. Cada descubrimiento abría un mundo insospechado. Cuando fue el turno de Wilbur Smith, aprendí del África profunda, de la historia salvaje y de las guerras por la libertad. Aprendí que shasa quiere decir decir agua buena en alguno de los dialectos de los pigmeos del Kalahari. Entendí por qué Rhodesia dejó de llamarse así. Yo estaba vivo cuando eso pasó y en mi casa había mapas que nombraban a Rhodesia, mientras que los más nuevos mostraban un nuevo país, Zimbabwe.

      Mi tío Néstor y mi abuelo Luis tenían colecciones de libros sobre la segunda guerra mundial que devoré más tarde. «Cuando gritan las águilas» era el recuento los preparativos y acciones del Día D, en pluma de uno de los paracaidistas yankees que se la jugaron en Normandía.

      Todo esto ocurrió antes de mis 12 años. Leí todos y cada uno de los libros que había en mi casa un par de veces al menos. Mis favoritos, no menos de ocho. Ni la Biblia se salvó, aunque tampoco ayudó mucho.

      Y, curioso natural, también leía los libros de la escuela apenas los compraba. Libros de historia, biología, geografía, etc., todos resultaban devorados enre los últimos días de marzo y los primeros de abril.

      El viernes ví 300, la película que cuenta una versión de la historia de la batalla de las Termópilas. Y la cuenta TAN bien, que jamás voy a olvidar quién fue Leónidas, aunque el recuento de bajas y la estética no hayan sido «las correctas».

      Quisiera que alguien enseñara así la historia, y todas las demás ciencias. Que en este mundo de infinidad de estímulos simultáneos, 3D, caos y distracción, entiendan que las letanías de nombres y fechas, las listas de afluentes de los ríos y los componentes invisibles de las células, se merecen que alguien cuente mejor su historia.

      Hoy sé más sobre la colonización de África que sobre las causas y consecuencias de la Guerra del Paraguay. Adivina cuál trataron de hacer que memorice.

      La sencilla receta para que Microsoft mate a Google

      BillG eyeing Google?Visto en The Reluctant Blogger, de Paul Byant: Microsoft puede ocasionar un fuerte impacto en la principal vía de ingresos de Google (creo que el 60% de sus ingresos se generan vía publicidad / AdSense / AdWords), si Microsoft desarrollara o comprara un software que permita bloquear la publicidad en Internet Explorer y Firefox, al estilo de los varios plugins que se pueden usar en Firefox, como Adblock.

      Para equilibrar un poco las cosas, también debería bloquear la publicidad de portales como MSN, pero para MS ese es un problema menor.

      El soft se puede instalar como una actualización urgente de Windows Update, y aunque tuviera mecanismos para desactivarse temporaria o permanentemente, el 95% de la gente lo usaría con la configuración original, sin meterse en detalles.

      Claro, esto le ocasionaría un enorme juicio a Microsoft, pero dime si no es algo a lo que ya están acostumbrados.

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      Quiero una Classmate PC

      Con 4 horas de batería, 256 Mb de RAM, 1-2 Gb de Memoria Flash y pantalla de 7 pulgadas, parece el adversario ideal del iReader de Sony y los restantes e-Ink readers.

      Con una conexión wireless, es ideal para leer tus RSS y responder email echado en la cama, cosa que se puede hacer con mi LifeDrive, pero no es ideal.

      Ricardo Carreón, el Director Regional para LatAm en Intel, nos dirá si el público en general va a poder comprar Classmates?

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      BillMonk, una solución sencilla para gestionar gastos y cuentas

      Desde hace una semana uso BillMonk, un servicio que permite gestionar gastos compartidos y ordenar un poco las cuentas a través de una «semántica social» (expresión absolutamente reemplazable por una con verdadero significado), por ejemplo usando tags para identificar y agrupar gastos o cuentas relacionadas.

      Hasta ahora, sin hurgar más allá de la superficie, se ve bien, fácil de usar y bastante útil con poco esfuerzo. La operación es sencilla: para cargar un gasto compartido se ingresan los datos básicos, se indica quién lo pagó (típicamente quien lo carga) y se agregan quiénes participaron del gasto -o se beneficiaron con él-, quienes pasan a deberle dinero al que pagó. El sistema mantiene las cuentas de cada individuo, con la lista de items por cobrar y pagar.

      Lo recomiendo para quienes tienen que compartir gastos de un departamento, o una oficina compartida. La mayor parte de las comunicaciones se hace por email, pero hay algunos datos que se pueden cargar vía celular.

      Un muy buen detalle es que los grupos no son cerrados, sino que las cuentas se manejan por persona, y uno puede tener cuanto acreedores/deudores surjan de su actividad diaria, así que puedes conciliar cuentas entre tus roommates, tus socios de oficina y los de tu team de gotcha (paintball) sin necesidad de registrar cuentas de más.

      Lo encontré culpa de gracias a Peluka.

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      Video triplica las ventas de BlendTec online

      Hace un tiempo comenté lo acertada que me pareció la campaña «Will it blend?» de BlendTec. Ahora confirmo que les fue muy bien con ella: BlendTec triplicó sus ventas vía web a partir de la publicación de los videos.

      El CEO de la compañía es el «tester» y co-protagonista de los videos. Eso habla maravillas tanto de la calidad del producto, como del compromiso de toda la compañía detrás de la campaña.

      Justo lo que hace falta.

      [youtube]MC8Zvl-8ziA[/youtube]

      Vía AdPulp

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