Pontifica, pontificador. Pronto encontrarás un espejo

Llevamos años siendo aleccionados por Hollywood, entre otros tantos temas afines a los intereses de bajada de línea de la Casa Blanca, acerca de las desventajas de vivir en un país bajo el yugo de la ley de la Sharia:

  • Te pueden condenar a azotes por mirar feo a cualquiera.
  • Te pueden sacar los ojos si le miras las “regiones pudendas” a alguien, y esas regiones incluyen un área de 1 km a la redonda.
  • Te mandan a vestir un montón de ropa y además una tienda de campaña que cubre todo por encimita, no sea que alguien se entere que tienes piel. Y en esos países en que la temperatura promedio son 40º, debe ser torturante.
  • Te descuadran a pedradas si el viento te vuela la tienda de campaña (o si te cepillas a un vecino).
  • Tienes que escuchar a una jauría de gordos bienintencionados pontificar cómo alguien se está cepillando tus derechos humanos, y vives bajo un régimen poco humanitario, etc.
  • Analizas 10 minutos y ves que los mismos imbéciles pontificadores perpetran burradas semejantes a las que acusan, bajo excusas lógicas igual de inverosímiles, con el mismo desparpajo de un jeque (los fueros y los petrodólares producen los mismos efectos en los subyugados).
  • Todo por orden del mismo Dios.

Yahveh y Alá eran el mismo dios, antes del cisma entre Ismael e Isaac. La idea de negar derechos sobre el propio cuerpo (ya sea aborto, muerte digna, género e identidad sexual, etc.), joderles la vida cívica a los homosexuales, soslayar la ciencia en pos de la superstición y otras bondades, vienen de los mismos libros, pilares místicos de organizaciones políticas onerosas y perniciosas para la sociedad en conjunto.

El 50% (y a veces más) de la población de USA piensa igual que el 85% (creo que soy generoso, debe andar en el 95%) del Islam. La mitad del espectro político de USA es un espejo de los musulmanes a los que condenan, mientras actúan igual. El 100% de Hollywood está en USA y se financia de capitales interesados en impulsar mensajes que a veces parecen criticar lo que en privado se aplaude.

Fuck you, fellow human, porque Diosito dice.

Tu derecho a no ser escandalizado

Tu derecho a no ser escandalizado no existe.

Philip Pullman publicó un libro llamado “El buen Jesús y Cristo el villano” (traducción libre, aunque scoundrel me suena mejor traducido como “sabandija”), donde reescribe la historia del Nuevo Testamento pintando en dos colores al personaje de Jesús: incialmente un tipo afable y empático, preocupado por sus semejantes se convierte en un Cristo atento a la posteridad y enfocado en la organización de su herencia, la Iglesia. De un civil cualquiera a un miserable candidato a Senador de nuestro tiempo.

En una de las presentaciones del autor en Oxford, uno de los asistentes se muestra ofendido y escandalizado por el título de la obra (resaltados míos):

Pregunta:

El título de la novela resulta ofensivo para un cristiano ordinario. Llamar “villano” al hijo de Dios es algo horrible. Es escandaloso. Se trata del hijo de Dios, llamar a Cristo un villano es espantoso.

Respuesta:

Sí, es escandaloso, y sabía que era una cuestión shockeante. Pero nadie tiene el derecho de vivir sin ser shockeado. Nadie tiene derecho a vivir su vida sin resultar escandalizado por alguna cosa.

Nadie DEBE leer este libro. Nadie necesita tomarlo del estante. Nadie tiene la obligación de abrirlo. No necesitas leerlo y tampoco es obligación que te guste. Y si lo lees y no te gusta, no tienes por qué quedarte callado. Puedes escribirme, puedes quejarte sobre el libro. Puedes contactar al editor, escribir a los diarios, publicar tu propio libro. Puedes hacer todo eso, y ahí es donde tus derechos se acaban.

Nadie tiene el derecho o la atribución de detener al escritor. Nadie tiene la prerrogativa de detener su publicación, venta, compra o lectura.

Y eso es todo lo que tengo para decir sobre esto.

El video del intercambio:

Lo encontré en SvN.

Preguntas retóricas

Resulta que hay un cierto revuelo entre analfabetos porque alguna vez alguien habló de la “probabilidad matemática” de aparición de pequeños agujeros negros a causa de la operación del Large Hadron Collider.

Con argumentos propios de un republicano borracho, han llegado incluso a entablar demandas para evitar que el maravilloso aparato se encienda, porque en sus sinapsis ofuscadas infieren que agujero negro = se acaba el mundo.

Yo me pregunto: toda esa gente, que por su desprecio hacia el aprendizaje de temas científicos me da a pensar que mantienen las cuestiones religiosas en un alto pedestal, se confesó ayer? rezaron anoche, tiraron la alfombra al piso e hicieron reverencias mirando a La Meca?

Los que piensan que el mundo se va a acabar cuando el LHC produzca el primer agujero negro, están listos para morir en medio de una catástrofe cósmica?

Supongamos que sí.

Los que entendemos un 0.00001% de este asunto SABEMOS que no va a pasar nada. Sospechamos que esos miedos apocalípticos son sólo eso: excusas gastadas para impulsar agendas político-religiosas (redundante, la religión institucionalizada es política).

Mañana, en noviembre o el año próximo, cuando TODOS sepamos que no pasó nada, nos van a decir que esos rezos y abluciones fueron lo que salvó al mundo? Hay miles de hacedores de milagros trabajando horas extras hoy para poder recordármelo mañana?

Te juro que no necesito respuesta a ninguna de esas preguntas.

Mientras tanto, para los desinformados, una explicación rápida de qué es y qué hace el Large Hadron Collider, por Brian Cox, rockstar physicist.