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	<title>Andrés Bianciotto &#187; Julio Cortázar</title>
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	<description>Verborragia: una autobiografía no autorizada.</description>
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		<title>Hipnofobias de Julio Cortázar</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jun 2009 17:03:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Bianciotto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortázar]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>

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		<description><![CDATA[En esto por lo menos Lucas era serio. Tiene miedo de dormir porque tiene miedo de lo que va a encontrar al despertarse, y cada vez que se acuesta es como si estuviera en un andén despidiéndose a sí mismo. [...] Las anginas, la gripe, las maléficas jaquecas, el estreñimiento, la diarrea, los eczemas, se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>En esto por lo menos Lucas era serio. Tiene miedo de dormir porque tiene miedo de lo que va a encontrar al despertarse, y cada vez que se acuesta es como si estuviera en un andén despidiéndose a sí mismo. [...]</p>
<p>Las anginas, la gripe, las maléficas jaquecas, el estreñimiento, la diarrea, los eczemas, se anuncian con el canto del gallo, animal de mierda, y ya es tarde para pararles el carro, el sueño ha sido una vez más su fábrica y su cómplice, ahora empieza el día, o sea las aspirinas y el bismuto y los antihistamínicos. Casi dan ganas de irse a dormir de nuevo puesto que ya muchos poetas decretaron que en el sueño espera el olvido, pero Lucas sabe que Hipnos es el hermano de Tánatos y entonces se prepara un café renegrido y un buen par de huevos fritos rociados con estornudos y puteadas, pensando que otro poeta dijo que la vida es una cebolla y que hay que pelarla llorando.</p>
<p>&#8211;Julio Cortázar</p></blockquote>
<p>Nunca leí Rayuela, mi fascinación con Cortázar siempre se alimentó de sus cuentos. Charito, mi profesora de Lengua y Literatura me sentenció &#8220;Bianciotto a vos te toca Bestiario, de Cortázar&#8221; con una sonrisa que después descubrí cómplice.</p>
<p>Todo el mundo me conoce como un lector incansable. La inmensidad de lo que ignoro de fútbol se empequeñece frente a lo que sé sobre enfrentar al imperio británico (Salgari lo escribía con mayúsculas) en el delta del Ganges y la planificación necesaria para aterrizar un globo en &#8220;Senegambia&#8221; después de cinco semanas volando.</p>
<p>Estos años descubrí con disgusto que abandoné la ficción genial de Verne, Salgari, Borges y Cortázar, cambiándola por información bastante más prosaica de parte de Peters, Drucker, Godin y Kaushik.</p>
<p>Para colmo, casi abandoné los libros de cualquier raza, y me dejé absorber por infinidad de otros sucedáneos de la lectura: pasear la vista por una pantalla que tartamudea posts, tweets y correos con la secreta ansiedad de hacer que todo eso se convierta en algo útil si le aplico filtros, etiquetas y uso los agregadores y buscadores correctos. </p>
<p>Vergonzoso. Creer que son alimentos equivalentes para el alma, sólo porque &#8220;leer&#8221; parece ser el hilo conductor.</p>
<p>Leer tan solo unas líneas de Wilde, Verne o Cortázar, es un acto de creación. Mundos infinitos nacen en cada página, en cada mente. En cambio las literaturas de negocios, ciencia y divulgación presuponen un acto de destrucción con su lectura: un problema se resuelve, un misterio se devela, un fenómeno se explica.</p>
<p>No es lo mismo, aunque los libros viejos huelan igual. La música que nace en mundos imaginarios jamás desafina.</p>
<p>Por eso me emociono hasta las lágrimas cuando me encuentro con 450 páginas de Cortázar que nadie esperaba. Son un triunfo contra el tiempo, contra la muerte; son 450 nuevos mundos para cada uno que se les acerque.</p>
<p>Me hace feliz saber que todavía nos esperan sorpresas como estas a nosotros los crédulos. Me redescubro en estas reacciones, que mi yo-de-siempre negaría jovialmente mientras se concentra en una manchita minúscula que no quiere salir de la pantalla del iPhone, rezando porque los cronopios no hayan aprendido a manifestar su ira a través de pixels muertos.</p>
<p>PD: gracias, B, por un regalo genial.</p>
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