Algunas observaciones sobre la muerte de Chávez: el tipo personificó la falta de transparencia y la política de confrontación internacional.

Y puso tanto énfasis en su posición mesiánica que ese sistema nefasto está intrínsecamente atado a su nombre, al hombre.

Varios países de Latinoamérica abrazaron su estilo y ahora están más lejos del resto del mundo.

Su muerte produce en quienes sufrieron su gobierno, la expectativa de un cambio, el fin del sufrimiento. Muerto el perro, la rabia.

Pero no se trata de “faltarle el respeto” o “insultar a su familia”, el humano actúa desde su fuero íntimo, sin gran perspectiva.

El que se desprende de esa solidaridad humana mínima y se siente mejor por la muerte de otro, se sintió también dañado por la vida del otro.

Si no estamos dentro de ese arco de emociones, nos resulta difícil entender ese comportamiento. Pero es mal gusto, no mala intención.

Al menos en el 99% de los casos. Gente culera tampoco falta en este mundo.