Siempre me imagino a los llaman “Españistán” a España (me refiero a los peatones, el autor y algunos conocidos míos se salvan) como tipos grises, tristes, vencidos por una realidad mucho más grande que lo que alcanzan a comprender.

Gente que tiene un tiburón pintado en el espejo del baño, y piensan que es el país roto el culpable de que se vean como sardinas.

Nunca es su culpa.