El enemigo está en casa…

Hace tiempo que observo este fenómeno con una mezcla de asombro, incredulidad y decepción:

Por más esfuerzo que hagan algunos iluminados por sacar a las empresas donde trabajan de un -discutible, porque hasta ahora funciona- letargo, una de las peores trabas que encuentran viene del interior de la propia organización: no hay ni sombra de alineación de objetivos entre las áreas de marketing y/o comunicación y el resto de la empresa.

No se trata sólo del ámbito digital. La función del área legal es decir que no a cualquier cosa que pueda requerir ir a mirar un libro. La función de ventas es decir que no a cualquier cosa que pueda afectar las comisiones (hagamos un 2×1). La función de producción es decir no a cualquier cosa que implique variar el plan del año. La función de la dirección general es escuchar a todos y 3 contra uno ganan fácil.

Podrán decirme que ha habido una evolución y ahora hay más apertura y comunicación entre áreas. El día que mis clientes dejen de temblar cuando se menciona “escalemos esto al equipo, así todos saben de qué se trata”, voy a pensar distinto.