Preguntas retóricas

Resulta que hay un cierto revuelo entre analfabetos porque alguna vez alguien habló de la “probabilidad matemática” de aparición de pequeños agujeros negros a causa de la operación del Large Hadron Collider.

Con argumentos propios de un republicano borracho, han llegado incluso a entablar demandas para evitar que el maravilloso aparato se encienda, porque en sus sinapsis ofuscadas infieren que agujero negro = se acaba el mundo.

Yo me pregunto: toda esa gente, que por su desprecio hacia el aprendizaje de temas científicos me da a pensar que mantienen las cuestiones religiosas en un alto pedestal, se confesó ayer? rezaron anoche, tiraron la alfombra al piso e hicieron reverencias mirando a La Meca?

Los que piensan que el mundo se va a acabar cuando el LHC produzca el primer agujero negro, están listos para morir en medio de una catástrofe cósmica?

Supongamos que sí.

Los que entendemos un 0.00001% de este asunto SABEMOS que no va a pasar nada. Sospechamos que esos miedos apocalípticos son sólo eso: excusas gastadas para impulsar agendas político-religiosas (redundante, la religión institucionalizada es política).

Mañana, en noviembre o el año próximo, cuando TODOS sepamos que no pasó nada, nos van a decir que esos rezos y abluciones fueron lo que salvó al mundo? Hay miles de hacedores de milagros trabajando horas extras hoy para poder recordármelo mañana?

Te juro que no necesito respuesta a ninguna de esas preguntas.

Mientras tanto, para los desinformados, una explicación rápida de qué es y qué hace el Large Hadron Collider, por Brian Cox, rockstar physicist.