Una charla con Pekerman

Qué hace uno cuando todavía no se puede ir de un evento? Se acerca a la barra, o la puerta desde donde aparecen las bandejas de alimentos.

Mientras trataba de pescar la primera copa de la noche, quedé parado junto a Pekerman y su esposa, mientras un fotógrafo les tomaba una foto. “Este tipo tiene cara conocida”, pensé.

Cuando el fotógrafo, que -más inexplicablemente que en mi caso- tampoco sabía a quién le había tomado la foto, anotó sus nombres y se fue a pescar su siguiente foto, se me ocurrió decir “José, perdonalo (con acento en la á), no sabe lo que hace”, con un guiño “de entendido”.

Acá hace falta una aclaración: yo debo ser el peor interlocutor sobre la faz de la tierra para un tipo que quiera hablar de fútbol. No sé de fútbol, ya estoy viejo para aprender, no me sale jugarlo y me equivoco de mundiales, jugadores y resultados.

Pekerman, sin saber esto, me extendió la mano, me presentó a su mujer y empezamos a charlar de su nueva vida en Toluca, su percepción del país, mi negocio y todas esas cosas casuales sobre las que uno puede explayarse tranquilamente tanto en la primera como en la centésima conversación.

T-O-D-O el mundo lo buscó para tomarse fotos, darle un apretón de manos, preguntarle sobre su selección|jugador|equipo|partido favorito y discutirle un poco. Tiene la paciencia de un fakir, sonrió para cada flash, posó con una jauría de chicos y le va a dar un saludo a Saviola (creo), de parte de un flaco aaaaalto de acento cuyano, porque el flaco tiene “muchas menos probabilidades de verlo” que Pekerman.

Mientras tanto, nos preguntaba los 5 lugares para visitar sí o sí en México. Va mi lista:

  • Desde la Riviera Maya hasta el otro lado de la península de Yucatán, todo. Palenque, Mérida, Campeche, Chiapas, etc. Es una excelente oportunidad de cruzar a Guatemala y conocer Tikal y Antigua, en ese orden.
  • De la costa del Pacífico, que comience por Los Cabos, el Mar de Cortés y sus aguas azul oscuro, aunque así se desluce el resto.
  • Guanajuato, con sus túneles, momias y teatro histórico, ideal para pasarse unos 5 días en semana santa.
  • Valle de Bravo y su lago, paseos en lancha o velero, comida rica y paisajes boscosos.
  • San Miguel de Allende, San Miguel Regla, Pahuatlan, el Cañón del Cobre, el tren de la Sierra Tarahumara, las cascadas de Agua Azul, el Cañón del Sumidero, hay mil pueblitos y ciudades chicas donde perderse con gusto.

No hubo mucho respiro antes que se arremolinaran los fanáticos que pusieron una pelota al medio de la conversación, y aún para un lego como yo, se despachó con algunas frases reveladoras (incorrectamente citadas por mi culpa, por supuesto).

“Los (clubes, periodistas, aficionados, directivos) argentinos no creen en la organización, están más pendientes de las figuras, los iluminados. Pero lo que se logra con un proyecto, con organización, es mejor: el grupo por sí mismo se mantiene en un nivel alto y crece”.

“Yo jugaba en Argentinos Juniors cuando llegó Maradona. Se le escapaban los dedos de las zapatillas rotas […] Tengo fotos con él a los 10, 11 años”.

“Los jugadores argentinos juegan por la camiseta. Los chicos se matan por ir a la Selección… Me dicen ‘yo voy, aunque sea de aguatero quiero estar…'”

“Sabías que los seleccionados argentinos tienen prohibido recibir premios por ganar partidos? Esto nadie lo dice y debería saberse”.

“Argentina tiene una de las mejores escuelas del mundo, junto con Brasil, Italia y quizás Francia […] Me ha tocado armar equipos de jugadores excelentes y dejar fuera a chicos que la estaban rompiendo en el Milan, el Real Madrid… sentía que tenía que pedirles perdón”.

“No soy un tipo polémico… Si no me peleé con Grondona… Acá en México hay mucha gente que tiene ganas de crecer y de hacer un gran trabajo… No hay que discutir…”.

Aprendí un montón de fútbol, pero eso es fácil cuando uno no sabe nada. Lo mejor es que aprendí varias otras cosas, todas buenas, de un tipo tranquilo que se tomó un rato para conversar con una audiencia ávida de escucharlo y robarle un consejo, un chispazo, un apretón de manos.