El miedo al método científico

Por estos días me llamó la atención una discusión en Estados Unidos, donde autoridades educativas del estado de Georgia obligaron a funcionarios escolares a etiquetar libros donde se explica o discute la teoría de la evolución con un texto que reza “Este libro contiene material acerca de la evolución. La Evolución es una teoría, no un hecho, sobre el origen de los seres vivos. Este material deberá ser tratado con una mente abierta, estudiado cuidadosamente y considerado con actitud crítica”.

La comunidad escolar reaccionó dividida, los círculos científicos mostraron su indignación y los medios trataron cuidadosamente de no quedar aplastados entre iglesia, estado y ciencia.

Yo siento náusea. No sólo por la actitud ignorante de quienes pidieron esta medida, sino también por el servilismo diligente de quienes accedieron a la petición.

Asqueado y todo, tengo que reconocer que la iglesia juega una guerra sucia inteligentemente. La corriente de pensamiento que se opone a la evolución con más fuerza en estos días es, precisamente, el “creacionismo”, que habla de un dios todopoderoso que por un insondable capricho crea el universo y sus aledaños. En el caso que la discusión se ponga espesa, se retractan hacia el “diseño inteligente”, donde presumen que si la vida y la humanidad llegaron hasta el punto actual es porque una inteligencia superior dio el puntapié inicial y fue “timoneando” sutilmente el proceso, hasta llegar a la perfección actual.

Independientemente de la idea que impulsen, lo hacen con maestría. En el caso de Georgia, estado, comunidad científica, medios y población se debatieron entre una postura “religiosa” y otra “anti religiosa” por semanas, sin que la iglesia desgastara su imagen en la discusión.

Irónicamente, un ateo disgustado planteó la posibilidad de rotular los libros de física diciendo: “En este libro se discute la gravedad. Esta es una teoría, no un hecho, aceca de una fuerza que no se puede ver”. Este fue el disparador de esta nota. Me pregunto: por qué las iglesias y religiones del mundo no ponen a prueba sus postulados de acuerdo al método científico?

Según lo poco que sé del método científico, se sigue una serie de pasos más o menos standard: se formula una hipótesis, se somete a diversas pruebas y si las pruebas la corroboran, se da por cierta. Con una serie de hipótesis relacionadas, se construye una ley científica, y de varias leyes se obtiene una teoría general. Pasos más, pasos menos, precisión de lado, eso es lo que entiendo.

Entonces, las religiones del mundo tienen sus hipótesis formadas (su dios particular existe y todos deberían adorarlo), llevan tiempo estudiando su fenómeno y produjeron enormes cantidades de literatura acerca de ello. Han emitido sus respectivas leyes y teorías. No es tiempo de entrar al proceso conocido como “revisión entre pares”? Donde expertos en la materia analizan las conclusiones obtenidas y pueden declarar la validez o invalidez de las mismas.

Que se reúnan los eruditos de todas las religiones, comparen notas y determinen cuál de todas es “la correcta”. Sospecho que es imposible. No por las innumerables cuestiones filosóficas que cualquiera que lea esto podría esgrimir, ni mucho menos por razones teológicas, sino por el fanatismo inherente que cada uno de los representantes carga.