Bajo C.I.

Para los que necesitan explicación: C.I. = Coeficiente de Inteligencia.

Amí me gusta mucho el idioma inglés, y otro día hubiera puesto “BajoI.Q.” o “Intellectual Quotient”. Hoy no estoy tan amistoso con los anglosajones que viven de este lado del charco.

En la universidad, un profesor de Economía nos comentaba: Estados Unidos está en una profunda crisis educativa. Su sistema es decadente, la deserción es altísima, etc. El gran desafío de Estados Unidos es reconstruir su sistema educativo, para contar con nuevas generaciones preparadas para enfrentar los desafíos de un mercado cada vez más competitivo.

Ayer los yankees demostraron a un mundo preocupado y expectante que tienen colectivamente el coeficiente intelectual de Homero Simpson.

Entre los miles de flashes informativos que nos agobiaron los últimos días sobre el proceso electoral, hubo uno (en realidad era parte de la propaganda de un noticiero) que captó mi atención: Un tipo que al parecer era un alto funcionario del gobierno le explicaba a un entrevistador: Terror = miedo. Nosotros (por ellos) no le estamos haciendo la guerra al terror (remember “War on Terror” en TODOS los informativos yankees?), nosotros no tenemos miedo. Le estamos haciendo la guerra al terrorismo.

Hoy estoy aterrado. Sí señor. Tengo MIEDO. Miedo de ver a los Homero Simpson que ayer votaron en masa a Bush, votar que hay que salir a cobrar la deuda con tropas. Miedo de la carta blanca que le dieron a un presidente que deberían haber despedido -el resto del mundo lo daba por descontado. Semejante muestra dedesprecio por todo dictado de la razón me hace pensar en todos los argentinos que votaron a Menem en las últimas elecciones.

Conozco varios yankees que parecen buenas personas. La mayoría de ellos tiene residencia permanente fuera de su país y después de haber visto mundo, son capaces de decir “me avergüenza que un tipo como Bush gobierne mi país” (Michelle Stroud) o “nunca digo ‘América’ para referirme a Estados Unidos, América es mucho más grande y hermosa” (Danny Pierce).

También me encontré con yankees idiotas, en su mayoría borrachos en Cancún o paseando -borrachos también- por Costa Rica. Son muchos más.

Ese es el verdadero peligro.