Cómo identificar a un charlatán

Me fascinaron estos dos tweets de Nassim Nicholas Taleb (@nntaleb):

1- Knowledge is subtractive, not additive; what we subtract (reduction by what does not work, what NOT to do), not what we add (what to do)

2- Corollary: The best way to spot a charlatan: someone who tells you what to do, instead of what NOT to do. (Stockbrokers, Consultants…)

Me siento tan identificado con ese postulado, que se va a convertir en mi respuesta standard cuando alguien me pregunte por qué me entretiene tanto insultar a los co-creadores y otros homeópatas corporativos.

Muerte a los tarotistas corporativos

La última adición al Diccionario de la Real Academia de Marketspeak parece ser CO-CREACIÓN.

No es tan nueva, llevo algunos años recibiendo pseudo-newsletters de pseudo-gurúes corporativos que se jactan de “co-crear futuros” en la misma frase en la que prometen entrenarte en técnicas de “rebirthing”. They sell you the smoke that comes out of their asses.

Lo que ahora ví, que evidencia una ¿victoria? más de los tarotistas corporativos, astrólogos empresariales, es la campaña del shampoo Sedal, donde le explican a mi mamá y a cuanta mujer de pelo lavable encuentren, que su shampoo ahora ha sido co-creado con 7 especialistas del pelo.

Campaña Sedal Co-Creations

Campaña Sedal Co-Creations

Chicas de Sedal, y por extensión al resto de la fauna marketinera crédula de la ciencia de las Flores de Bach y otras estafas por el estilo: co-creación no significa nada. Ni para ustedes, ni para los consumidores. Es una muletilla que le sirve a una jauría de fengshuistas para vender algo nuevo cada temporada.

El que ustedes crean que los sillones no deben quedar frente a puertas, el que las empresas para las que trabajan les paguen días de retiros espirituales a un complejo de cabañas en el campo, para que se paren en una mesa y se tiren para atrás y que los insoportables de Cuentas por Cobrar los atajen antes de partirse la crisma en el piso, no le da ningún valor al término.

Dejen de decir estupideces rimbombantes. Aprendan a comunicarse como humanos.

Pista: eso no se aprende encerrándose en seminarios de bonsai de ideas.

A la puta calle.

Sobra dinero, sobran ideas, faltan emprendedores

En mi nota sobre la falta de actitud emprendedora que observo en los estudiantes universitarios mexicanos, Hugo Stevens me dejó este comentario:

En general estoy de acuerdo con el mensaje básico que es pensar a lo grande – después de todo, no hay innovación sin ambición, y en México definitivamente nos falta inculcarla bastante a todos los niveles.

Por otro lado, también falta reforzar el ecosistema que soporta el proceso de creación de startups (inversionistas ángeles, capital de riesgo), sin el cual probablemente no hubiera sido posible crear Google o Facebook. Creo que Genera es un paso en la dirección correcta (muy al estilo de Y Combinator), pero necesitamos varios programas de este tipo solo que resaltando el enfoque privado para que pueda ser sostenible en el largo plazo. La ventaja es que una vez creada esta infraestructura el proceso se va volviendo cada vez mas sencillo. ¿Qué piensas?

Pienso que a Hugo le faltan datos y le sobra optimismo.

La historia del capital de riesgo se remonta al siglo 16, en el que capitalistas privados financiarían los raids de capitanes corsarios, a cambio de una participación en el botín que en general resultaba bastante mayor al costo de armar un barco.

Desde aquellas épocas en adelante, siempre hubo capital disponible para desarrollar y hacer crecer buenos negocios.

Mirando con un poco de atención a México, en la actualidad hay mucho capital disponible para emprendedores que tengan buenos negocios entre manos. Fondos como Tresalia, Discovery Americas, New Ventures y Angel Ventures Mexico trabajan activamente con empresas en diferentes niveles de desarrollo.

Como dato, Tresalia invierte una mayor proporción de su capital en el exterior, porque no recibe suficientes propuestas viables en México.

Además de los jugadores locales, quien tenga una empresa viable y gran potencial de crecimiento en plazo relativamente corto, tienen toda la estructura de venture capital de Estados Unidos y Europa dispuesta a escucharlo.

Entonces con tanto dinero fluyendo en el mercado mexicano, ¿por qué no se ven inversiones en emprendimientos tecnológicos al estilo de Silicon Valley? ¿Por qué no veremos nacer en México al próximo Facebook o Google?

Arriesgo la primera respuesta obvia: porque no hay empresas viables, que tengan ese potencial de crecimiento rápido y sostenido en el corto y/o mediano plazo, en el ecosistema de startups mexicanas de tecnología o medios digitales.

Hay toneladas de ideas dando vueltas por ahí, todas valuadas en $0. Guess what: ningún VC, local o extranjero le pone dinero a una idea. Arriba hablé de empresas viables, emprendimientos con potencial y otras variantes, justamente para no mencionar ideas ni por casualidad.

Para repetir una lista que hice en el post anterior: viables para un VC -en general- significa “patentables, exportables, franquiciables, escalables, generadores de empleo”, con un modelo de negocios más o menos probado/testeado (ver Youtube más adelante) y con una oportunidad de exit más o menos visible, con retornos multiplicados. Los VCs no existen para financiar proyectos de autoempleo ni para esperarte mientras “ahí va, paso a paso”.

Lo que falta en el ecosistema, los cimientos que México no tiene e impiden cualquier comparación con Silicon Valley, es justamente todo lo que ocurre antes de la entrada de capitalistas ángeles o de riesgo a las empresas. Falta la vocación de crear empresas, y esa es la apatía a la que me referí en mi nota anterior.

Y es un fenómeno que se repite -para nuestra desgracia- con mucha mayor frecuencia en los estratos altos de la sociedad mexicana. Quienes tienen la mayor ventaja intrínseca: mejor ingreso familiar, bajo stress, alta posición social y redes de contactos envidiables, acceso a capital semilla de FFF, etc., también son los que sienten menos incentivo para “cambiar la realidad en la que viven” fundando una empresa y poniendo sus idea(le)s a trabajar.

Cualquier niño que termina su carrera en el Tec de Monterrey, UIA o similares, sale creyendo que puede tomar una posición gerencial en cualquier empresa y hacerlo bien desde el primer día, pero no se les ocurre probar ser gerentes de su propia empresa, arriesgo que por falta de exposición a ambientes laborales durante la carrera.

Los capitalistas de riesgo invierten en empresas, no en ideas. Cuando a los fundadores de Youtube les preguntaron sobre la historia de la empresa y cómo habían conseguido la financiación inicial para operar un servicio tan demandante en servers y ancho de banda, la respuesta fue algo como:

Llegamos a las reuniones con los VCs con un mensaje simple “Nuestros servers se derriten de tanto tráfico”. Y eso fue suficiente: los VCs quieren encontrarse con este tipo de problemas, no sentarse a buscar un mercado para tu servicio.

El 98% del valor de un emprendimiento está definido por la ejecución y no por la idea. La habilidad de los fundadores para acercarse al mercado, para generar tecnología o metodologías propias que refuercen el valor del producto o servicio que ofrecen y la velocidad para generar ingresos serán los atributos que definan el valor del emprendimiento, y el atractivo que pueda representar para un potencial inversor.

Entonces empecemos de nuevo: el dinero está, y hay suficiente, pero no hay a quién dárselo. Genera pretender encontrar, asesorar y desarrollar esos potenciales receptores de inversiones, que es lo que realmente hace falta.

Justamente lo que hay que evitar son los atajos, la imitación de los gestos sin alcanzar el contenido. Intentar parecernos a Silicon Valley es fútil, es ignorar los 220 años activos y -casi siempre- saludables que tiene el mercado de valores en USA*, y los 54 años que lleva el Valley desarrollándose, formando una casta emprendedora que no se puede copiar simplemente declarándose emprendedor por trabajar sentado en un Starbucks y publicar un website que no le da de comer a nadie.

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* (y don’t get me started about la BURLA que es la Bolsa Mexicana de Valores, donde se transa con suerte un 0.2% del capital de las empresas listadas, que siguen siendo tan privadas como antes que existiera la BMV)

Success on Twitter: data, not features

Working with the data, not adding features is the key to have a peaceful relationship with Twitter and other platforms.

As some of you already know: I developed Muuter.

Muuter is a web app that fills a hole in Twitter: when someone becomes too noisy, tweeting too much, Muuter allows you to stop following that person for a variable time, from an hour to a week.

I developed it on a whim. Just because I found the idea attractive, and Twitter didn’t offer anything similar at the time. I ALWAYS knew that Twitter could add this feature in just seconds, and -besides a couple of barely implementable ideas- never tried to monetize it, much less imagine a future for it.

Everyone in their right mind will tell you that tying you too close to a single platform could spell problems down the road. I applaud Seesmic for buying Ping.fm and getting a foothold in 40 networks in one move.

But what drove me to write this was the #unionoftwitterapps hashtag that I’ve seen flowing around Twitter. Really? A union? All of our collective innovation drive, pioneering efforts, trailblazing vision, all that crap that fills conference after conference -all of that goes back two centuries just because someone gave us a mean look in the school yard? (yeah, I know, replace “our” with “your”).

Please, guys, we need you back in 2010 ASAP.

I may be wrong and biased, but remember Muuter is on the losing end of the line, should Twitter add those features in the future (and I think they should).

The thing is, no matter if you interface with one or a hundred networks, if you add / replace / complete a feature on your “partners,” you’re most likely going to get in a hot spot (good hot for one, bad hot for the rest) if that feature gets popular.

The solution: go for the data, not the features. Twitter is a treasure trove of data. The “pulse of the planet” schtick is really happening and those capable of taking advantage of it will be the big winners.

For now Google and Microsoft have access to the firehose of all tweets, but soon there will be news about access for other companies.

If you do creative stuff with the data, and build tech and IP that grows and keeps users hooked with your service, the only way to duplicate it is by copying you, and for that you have enough legal resources to fight back.

Instead, if all it takes to leave you spinning on your head is adding a button to the original Twitter interface, you’re toast from the get go.

[Addendum]

Third option: use ‘em as transport. Let your users log in via Twitter, FB et al, let them send you info through the networks and do your magic with it, StockTwits style.

Emprendedores, ¡despierten (temprano)!

Esta es una columna que publicó el diario El Universal el 4 de abril pasado.

Es urgente comenzar a inculcar espíritu y actitud emprendedora en nuestros estudiantes, para mejorar el perfil económico de México de cara al futuro.

“Es nuestro deber honrar a los arquitectos de nuestra prosperidad, a los grandes capitanes de la industria que han construido nuestras fábricas y ferrocarriles; a los fuertes que perseveran para generar riquezas con sus mentes y sus brazos. Porque es grande la deuda que nuestra nación tiene con quienes son como ellos”. Theodore Roosevelt.

Nótese cómo Roosevelt no se refirió a una profesión en particular, o a los consabidos servidores públicos que todos aprendemos a venerar en primaria: habla de “capitanes de la industria”, categoría reservada a emprendedores como JP Morgan, John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, Andrew R. Mellon, quienes revolucionaron las industrias donde actuaron y dieron forma a la economía global como se conoció en el siglo XX.

Los grandes empresarios, los pioneros, los innovadores, los arriesgados, son quienes pasan a formar parte de la historia. Quienes construyen obras perdurables, piensan más allá de sí mismos y ven con claridad un futuro que resulta incierto para la mayoría, son los nuevos héroes y ejemplos a seguir que nuestros estudiantes se empeñan en ignorar.

Frente a 120 alumnos de los últimos años de carreras de marketing, publicidad y diseño gráfico en una universidad al sur de la ciudad de México, lancé una de las preguntas habituales cuando doy una charla sobre emprendimiento: ¿Cuántos de ustedes trabajan ya?

Con cuatro manos levantadas, la contestación a “¿y quién ya fundó una empresa?” tuvo una respuesta triste como evidente.

Este es solamente un botón de muestra que pone en evidencia una condición que el ecosistema universitario (privado, en particular) parece desconocer: los estudiantes universitarios mexicanos no tienen ningún interés en desarrollarse laboralmente mientras estudian, situación cómoda y pueril que cuenta con la complicidad tanto de padres como de la “industria” educativa.

Y de ahí a pensar en fundar un negocio parece haber otro universo de distancia.

Formo parte del Consejo de Pase Usted Genera, una iniciativa que seleccionará e impulsará a jóvenes emprendedores con 10 proyectos tecnológicos que mejoren la vida urbana en México, a través de un proceso de evaluación para asignarles fondos, recursos y tutores que brinden asesoría a estos proyectos hasta dar forma al negocio.

Me encantaría ver que las solicitudes nos desborden y el proceso se nos salga de las manos, pero mi experiencia me dice que no ocurrirá tal cosa.

Mientras que en EU el culto al emprendedor es evidente, al sur de la frontera se observa con suspicacia al que por sus propios medios y enarbolando sus ideales, cambió la realidad que le tocó vivir. Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook), Larry Page y Sergei Brin (Google), Matt Mullenweg (WordPress -Automattic), todos ellos dirigían empresas reconocidas y contaban con importantes fortunas personales alrededor de los 25 años. Aquí nuestros “capitanes de la industria” rondan los 70 y apostamos sobre el año de su retiro.

Es crucial dar un golpe de timón cuanto antes y comenzar a impulsar a los jóvenes para que adopten el credo emprendedor y comiencen a desarrollar empresas nuevas.

Es necesario un cambio educativo, con agendas de clases que permitan a los estudiantes trabajar mientras desarrollan su carrera, para ampliar sus perspectivas y socializar con un grupo más diverso. Un estudiante que reconoce el valor de su propio tiempo, no lo desperdicia y es un mejor alumno. Un profesor dará mejores clases si es cuestionado por alumnos capaces de opinar con fundamento sobre un tema, en vez de recitar la currícula ante un aula de zombis.

Los padres, por candidez —supongo— creen que trabajar es una “carga” que es mejor “evitarles” a sus “niños” para que no se distraigan en el estudio. Ya que ellos han logrado ahorrar para pagar por la carrera, no es necesario someter al retoño al “sacrificio”. Cambiar esa actitud es esencial para que se reconozca el valor del esfuerzo personal, en vez de incitar a esquivarlo. Trabajar forma el carácter y fomenta la independencia. Los solterones de 35 que viven con mamá no suelen ser grandes revolucionarios.

Al gobierno, se le agradecerán apoyos para empresas en formación, como los de los programas Prosoft y Promedia. Hay que entender los emprendimientos tecnológicos como motores del desarrollo y reconocer su impacto en la economía nacional.

No abogo en pro del emprendimiento relacionado a la tecnología por ser mi ámbito favorito. Ampliemos un poco la definición: me refiero a emprendimientos que tengan base en ideas nuevas, patentables, exportables, franquiciables, escalables, generadores de empleo; donde la tecnología existente (o futura) se aproveche para hacer un mejor negocio. Como contraste: ningún Roosevelt del futuro va a rendir honores a los fotógrafos de bodas, ni a productores de jabón de nopal.

Es necesario despertar los emprendedores escondidos entre nuestros estudiantes.

Si fuera posible, ayer.

Tu derecho a no ser escandalizado

Tu derecho a no ser escandalizado no existe.

Philip Pullman publicó un libro llamado “El buen Jesús y Cristo el villano” (traducción libre, aunque scoundrel me suena mejor traducido como “sabandija”), donde reescribe la historia del Nuevo Testamento pintando en dos colores al personaje de Jesús: incialmente un tipo afable y empático, preocupado por sus semejantes se convierte en un Cristo atento a la posteridad y enfocado en la organización de su herencia, la Iglesia. De un civil cualquiera a un miserable candidato a Senador de nuestro tiempo.

En una de las presentaciones del autor en Oxford, uno de los asistentes se muestra ofendido y escandalizado por el título de la obra (resaltados míos):

Pregunta:

El título de la novela resulta ofensivo para un cristiano ordinario. Llamar “villano” al hijo de Dios es algo horrible. Es escandaloso. Se trata del hijo de Dios, llamar a Cristo un villano es espantoso.

Respuesta:

Sí, es escandaloso, y sabía que era una cuestión shockeante. Pero nadie tiene el derecho de vivir sin ser shockeado. Nadie tiene derecho a vivir su vida sin resultar escandalizado por alguna cosa.

Nadie DEBE leer este libro. Nadie necesita tomarlo del estante. Nadie tiene la obligación de abrirlo. No necesitas leerlo y tampoco es obligación que te guste. Y si lo lees y no te gusta, no tienes por qué quedarte callado. Puedes escribirme, puedes quejarte sobre el libro. Puedes contactar al editor, escribir a los diarios, publicar tu propio libro. Puedes hacer todo eso, y ahí es donde tus derechos se acaban.

Nadie tiene el derecho o la atribución de detener al escritor. Nadie tiene la prerrogativa de detener su publicación, venta, compra o lectura.

Y eso es todo lo que tengo para decir sobre esto.

El video del intercambio:

Lo encontré en SvN.

Mensaje para Manuel

Vengo de dar una charla en la Universidad Intercontinental, parte de una serie de eventos alrededor de la campaña de Imagina Cuervo.

Con un título muy cortazariano, “Instrucciones para soñar”, traté de contar mis experiencias trabajando y chocándome con varias realidades a lo -poco- largo de mi vida. El tipo de cosas que me hubiera gustado descubrir en los inicios de mi vida laboral.

Al final de la exposición se me acercó un Manuel (soy malo para los nombres, pero creo que era así) y me dijo que él tenía mucho espíritu emprendedor, era muy curioso y bueno en general, así que yo debería considerar ofrecerle trabajo. Yo no estoy contratando en este momento, pero le dije que se dé una vuelta por acá para mantenerse en contacto.

Ya que en cualquier momento caerá de visita, va un consejo: no esperes que te ofrezcan trabajo. Los puestos de trabajo son un bien escaso y las empresas los esconden (y los candidatos los desaprovechan miserablemente).

Mucho mejor estrategia: invéntate el puesto. Investiga un negocio, descubre una necesidad, asegúrate que haya una forma de ganar dinero resolviéndola. Con esa información empieza a hablar con gente: cuéntales tu idea, muéstrales el espacio que pretendes cubrir y explícales cómo con tus conocimientos del mercado y su experiencia en los negocios podrán ganar plata juntos.

Muéstrate preparado y seguro algo bueno va a salir. Y no te preocupes por el “robo de ideas”, la gente está demasiado ocupada como para ponerse a experimentar con los sueños guajiros de otros.

Ponte en el lugar del otro. Cómo reaccionarías si 1) viene un desconocido y dice “págame un sueldo porque soy muy despierto” o 2) viene un desconocido y dice “déjame contarte una idea que tengo y podría generarnos dinero a ambos”.

Y para mejorar tus chances: se hacen mejores negocios con amigos que entre desconocidos.

This is the Internet

Por si no lo sabías: esto es Internet y también una muestra de que Darwin se equivocó. Es INvolución.

This is the Internet y nos estamos yendo a la mierda.

Puro amor y alta cultura en los comentarios de Youtube.

Financiamiento y asesoría para emprendedores mexicanos

Ahora que lo anunciaron puedo comentar sobre Genera.

Genera es un programa de apoyo a emprendimientos mexicanos con foco en mejorar algún aspecto de la vida urbana a través de la tecnología.

La idea detrás de esto es apoyar a emprendedores jóvenes con buenas ideas para que tengan acceso a fondos, un espacio de trabajo y un grupo de tutores/consejeros que van a orientarlos para desarrollar la empresa hasta llegar al punto de lanzarse al mercado.

Es el tipo de proyectos que me encanta, y justamente estuve creando espacios en mi vida para poder dedicarle más tiempo a este tipo de actividades. La organización está a cargo de los cerebros detrás de los eventos Pase Usted, así que hay muy buena energía detrás de todo esto.

Quienes me conocen saben que desarrollar e impulsar a emprendedores jóvenes me interesa muchísimo y me puse muy contento cuando me invitaron a participar. Si no hay cambio de planes, voy a estar primero en la selección de proyectos y luego como tutor de alguna(s) de las empresas que ingresen al programa.

Visiten el website del programa para conocer todos los datos y participar.

Tu red está rota

Hoy lo dije en una conversación “en corto”, pero me gusta. A quien le sirva:

Si la red hace que alguien insoportable sea tolerable, la red está rota.

Tus espacios, timelines, redes, etc., acaban poblados por gente con la que no te tomarías un café. Tus sonrisas, escapadas, brindis y respiros se comparten con desconocidos que se preguntan cuál es el lazo que los une contigo (o cómo monetizarlo).

Defender lo indefendible argumentando que “son contactos de negocios” o “es gente con la que tengo que quedar bien” sólo muestra que haces negocios con la gente equivocada y quedas bien con quien no debería interesarte quedar bien.

Imagina lo feliz que serías si pudieras ser auténtico y vivir tu vida sin segundas lecturas o poses tan fútiles como evidentes.

Tentador, ¿verdad?

La solución está a tu alcance. Arregla tu red.

Y si comienzas por Twitter o Facebook, tu percepción de las relaciones interpersonales está rota. Pero de eso hablaré otro día.

Amazon Kindle vs the real deal

Tengo el Kindle y me gusta mucho, pero lo veo más como un dispositivo para libros “descartables”, como los de negocios, tecnología, autoayuda, etc.

El libro tiene un valor-tótem, más allá de su contenido. Poner los libros favoritos en una biblioteca se convierte en un espejo, una huella digital.

Tengo 100 libros de programación y pendejadas varias en el Kindle, pero si lo busco al viejo Borges, prefiero encontrármelo en papel.

La felicidad huele a…

La felicidad huele a revista de comics nueva, traída por mi papá desde Buenos Aires en el ’79 u ’80. Huele a mucho cartón, cajas enoooormes y juguetes pesados, que decían “Hecho en China” por todas partes y eran de altísima calidad.

La felicidad huele a tardes de otoño en casa de mi abuela, trepado al limonero del patio, planeando la siguiente invasión a “aquellas tierras que se ven al otro lado del mar verde”. Y también al papel que uno encuentra en un bolsillo, con un “te quiero”. Libros recién abiertos, mal cortados, que escondían mundos enteros detrás de su perfume.

Dicen que el olfato es el sentido que más afecta nuestra percepción, que está atado a mecanismos instintivos, primigenios, que no sabemos racionalizar.

Hoy caminaba por Reforma, y a la altura del Botánico me encontré con un olor que me transportó 25 años hacia atrás. Quizás fue una flor, o la pintura fresca de una reja. Lo sentí sutil, pero indistinto. Cada vez que “pescaba” su rastro, podía sentir dispararse los impulsos eléctricos en mi cabeza. Todavía siento, mientras escribo, una sensación de paz y familiaridad en el pecho.

Me volví loco tratando de encontrar las dos fuentes: la actual, la fuente del aroma y la anterior, la fuente del recuerdo. No lo logré, quizás en unos meses recuerde el momento exacto y no lo relacione con su perfume.

Pasé, absorto, por todos esos lugares: mi auto de rally que chocaba y retomaba su rumbo, los libros de Verne y Salgari que me hicieron conocer un mundo amplio y fascinante, los patios, los besos, los recuerdos que bien podrían ser sueños.

Cuando desperté, seguía caminando por el corazón de la Ciudad de México. Mi ciudad, mi México. Un lugar donde respiro felicidad todos los días.

Y ya no sé si es que sigo soñando.

Muuter y keywords, pareja perfecta?

Muuter ya está operando con keywords además de su funcionamiento standard por personas.

Por ahora, el funcionamiento se concentra en un momento del tiempo, que es cuando supongo que el usuario está más saturado por un tema. Ya que “callar” a alguien en Muuter significa forzosamente dejar de seguirlo, trato de minimizar el “daño” limitando la búsqueda a un momento específico.

Cuando alguien indica una palabra clave y un período de tiempo en Muuter, el sistema buscará durante la siguiente hora (limitado a 1200 tweets) las palabras clave en la timeline del usuario, y cortará el vínculo con cuanto usuario profiera los términos ofensivos.

Bajo este modelo, usando “andresb” y “3 días”, Muuter va a callar por 3 días a todo el que me mencione en aproximadamente una hora y minutos alrededor de la orden.

Tengo otra alternativa de funcionamiento: callar a todo el que se aparezca entre el momento en que se da la orden y el fin del tiempo especificado. Según el ejemplo de arriba, Muuter callaría a quienes me mencionen DURANTE los 3 días que dura la orden.

Al finalizar los 3 días, todos los vínculos serían restablecidos, aunque algunos usuarios hayan permanecido silenciados por 2 días y otros por solo unas horas.

En ambos casos se escaparían algunos tweets, aunque en general en el primer modelo la probabilidad de escape es mayor.

Me gustaría saber qué te resultaría mejor y más útil, así que puse una encuesta a ver qué te suena mejor para terminar el desarrollo. Además, cualquier idea será bienvenida en los comentarios.