Para que el alma brille

Hay que andar despacio,
porque si no, el alma se cansa.
Si el alma se cansa, no brilla.
Si no brilla, no se puede ver desde arriba.
Y si no se ve desde arriba, Diosito no te puede cuidar.

–Sabiduría de una madre toba de Chaco, Argentina. Me lo contó “la Pili”, que es una genia, y está escuchando a Radaid.

Nueve

Hoy cumplí 9 años en México. Llegué en 2002, a visitar la sucursal de una empresa argentina de desarrollo web, por 3 meses.

En esos 3 meses recorrí la ciudad, conocí a todo un muestrario de fauna urbana, volé en parapente por muchos rincones del país y me enamoré de esta tierra de hospitalidad feroz y promesas que se cumplen a un ritmo que parece lento, pero engaña.

Unos 15 días antes de tomar mi vuelo de regreso, la maleta llena de sonrisas, me invitaron a seguir trabajando en la oficina local, cosa que acepté con gusto antes que terminaran la frase.

¿Qué mejor manera de convertirse en expatriado que con 3 meses de vacaciones en el paraíso disfrazadas de proyecto de cotizador de seguros de autos? Y lo que siguió fue simplemente espectacular.

Hoy México es mi casa, es la casa de mi esposa y aquí nacerá mi hij@. Llevo 9 años conociendo su historia y su gente, entendiendo sus tiempos y moldeando mi vida a sus ritmos. Nuestros ritmos.

Mi México. Suena bien, se siente perfecto.

¿Qué falta en el mercado mexicano de Venture Capital?

Necesito un poco de ayuda: estoy por reunirme con gente interesada en invertir en proyectos mexicanos de Internet y me gustaría contar con “la voz de la calle”.

Si tienes un proyecto que puede ser atractivo para un VC y no has tenido eco o éxito con otros grupos, ¿me contarías tu experiencia? ¿Qué falta? ¿Qué sobra?

Mujeres, mujeres

Uno le da poca importancia al día de la mujer, hasta que una te dice “Vas a ser papá” y el universo cabe entre las manos

Lo dije yo.

Medicina que mata y salva

Devastador y energizante. Cómo te sentirías y qué mensaje dejarías si tuvieras 51 horas de vida por delante?

Lucidending perdió la batalla contra el cáncer (linfoma) y después de años sedado/a va a morir el próximo martes, despierto/a y por su propia decisión.

Mientras muchos de nosotros pensamos en “subir a una montaña rusa” y “atajarle un penal a Maradona” cuando nos enfrentamos a la hipótesis de morir en corto plazo, esta persona sólo tiene a su alcance suspender sus calmantes y contar con unas horas de lucidez antes de tomar la medicina que suspenderá sus funciones vitales.

Curiosa definición de medicina, nunca más apropiada.

Encontrarse a uno mismo

Encontré esta maravilla de poema de Derek Walcott gracias a una conferencia de Jon Kabat-Zinn. Me gustó su simpleza y profundidad, casi como una admonición: llegará el día en que debas mirarte a los ojos. Llegarás.

Love after love
The time will come
When, with elation,
You will greet yourself arriving
At your own door, in your own mirror,
And each will smile at the other’s welcome,

And say, sit here, Eat.
You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart
To itself, to the stranger who has loved you

All your life, whom you ignored
For another, who knows you by heart.
Take down the love letters from the bookshelf,

The photographs, the desperate notes,
Peel your image from the mirror.
Sit. Feast on your life.

~ Derek Walcott ~

Mudanza “a la nube”: basta de email local

Hace un par de meses me robaron mi computadora principal y, aunque mi backup solucionó el 99% de los problemas, comencé a analizar cuánta información realmente necesito local en el equipo y cuánto más podría subir a algún servicio online para quitarme el tema de encima y confiárselo a una empresa que tenga mejores prácticas de custodia de datos que yo.

Mail.app sube que sube

Mail.app sube que sube

Si bien hace años que uso GMail y cuentas de Google Apps para gestionar mi correo (y esas cuentas mantienen un archivo en línea de todo lo que envié y recibí desde 2007), todavía tengo mucho historial en mi computadora y discos varios tirados por ahí, de cuentas que no gestionaba con Google por requerimientos corporativos u otras causas.

En este dominio andresb.net uso Google Apps para gestionar el email y se me ocurrió que podría crear una cuenta por cada archivo diferente y montar todos los correos allí para futura consulta y liberar el espacio en disco de mi nueva MacBook Air, que es escaso.

Así que creé una serie de cuentas llamadas zhistoria-xxx1, 2, 3 (en la versión gratuita de GApps se pueden crear hasta 50 cuentas por dominio) y comencé a subir los correos vía IMAP. Probé el Google Email Uploader, no funcionó para nada, se ahogaba con 500 emails y me volvió loco, así que importé los archivos viejos (en formato MBOX) a Mail.app y los copié a la carpeta All Mail de cada cuenta en Google Apps.

Resultado? Un par de noches con la MacBook sudando y sincronizando cuentas, y ahora tengo 10 Gb de email buscable, filtrable y accesible sin necesidad de andar rastreando discos por ahí. Y 10 Gb extras en el disco para cuando Busnois ponga más música en línea.

Pobre 2011, la tiene MUY difícil

Las reflexiones de tipos satisfechos componen uno de los géneros literarios más aburridos que se conozcan.

Parece que la condición humana, o por lo menos una tradición arraigada muy profundo en nuestra cultura, exige que todo arte, toda expresión, nazca de algún desgarro interior.

Este no es el caso y esta fue suficiente advertencia, a partir de acá viene una cascada de autocongratulación y umbilicología.

Primero lo grande: me casé y todo alrededor del gran evento fue un sueñoviaje genial. Desde la planificación, el gran rejunte de amigos y familiares, una fiesta bru-tal y una luna de miel que no se acaba, todo lo que rodea a mi boda brilla en el punto más alto imaginable.

Sigue la vida en general: después de más de 15 años trabajando en empresas de diferentes tamaños, por primera vez pasé un año sin trajearme para ir a una oficina. Fue una experiencia espeluznante y muy educativa. No estuve totalmente inactivo, pero sí dispuse por primera vez en años de mucho tiempo para la autoexploración y el ocio relativamente creativo. También tuve oportunidad de dedicarle tiempo a proyectos como Pase Usted Genera y conocí gente interesante en el proceso.

Mirando hacia adentro, comencé a cuestionarme algunas creencias, por primera vez desde un punto algo más relevante que la rebeldía adolescente anti-religión-dogmática que habitualmente enarbolaba. Por primera vez me pregunté qué les enseñaría a mis -eventuales/futuros- hijos y me lo estoy respondiendo estudiando algunos textos budistas, una filosofía que (menos la parte mágicomística de la reencarnación) se acerca bastante a mi visión actual del mundo y nuestro papel sobre él.

Durante 2010 trabajé con gente que me enseñó mucho sobre nuevas industrias y mercados, y para 2011 surgieron proyectos que me entusiasman mucho, validando unos cuantos años de mantenerme en una línea clara y consistente. Hoy son más amigos que clientes y eso es lo mejor que me puede pasar.

Para el 2011 ya tengo en marcha algo de educación, parte para negocios y parte para el alma: un curso para vender en línea a PyMEs y compré una trompeta (!!!) como auto-regalo de cumpleaños. Ofrezco disculpas anticipadas a mis vecinos. Y creo que el producto que voy a vender en línea son tapones para oídos.

Soy un tipo con suerte en general (a pesar que en otras vidas me dí unos sustos bastante pesados), pero el 2010 fue DEMASIADO gentil conmigo, al 2011 le toca una tarea titánica para acercársele nomás (pista: comienza con be, termina con bé).

Querido MercadoLibre

Querido MercadoLibre, te escribe tu apreciabilísimo (al menos eso dicen los emails llenos de ofertas irrelevantes que recibo periódicamente) usuario GADGETFAN.

El 27 de noviembre me robaron. Entre las cosas que se llevaron estaba mi computadora.

Hoy acabo de enterarme que alguien hizo compras de algunos artículos de alto valor usando mi cuenta. Si bien esto no representa un riesgo financiero inmediato para mí, intenté informarte de esto a través del área de “Ayuda” que ofreces arriba a la derecha de todas tus páginas.

No pude. Cuando intento enviar los datos que me pide un form, tu sistema me responde: Ha ocurrido un error. De un momento a otro lo vamos a solucionar. Disculpa las molestias ocasionadas.

Esperé un rato largo, pero parece que “de un momento a otro” indica extensiones de tiempo diferentes para nosotros. Comencé a pensar que la culpa era mía, por elegir un sistema operativo tan esotérico como Mac OS X para administrar mi computadora. Me busqué una PC y traté de hacer lo que el 60% de tus clientes hacen: usar IE para operar tu sitio.

Nones. Otra vez “de un momento a otro vas a tener la impresión ficticia de ser un cliente valuable”. Empiezo a sospechar que le dices eso mismo a todos.

Entiendo que es mi culpa que los ladrones le vendan las computadoras robadas a gente dañina. Mi intención de notificarte era justamente para evitarles problemas a los honestos vendedores (que seguro facturan y declaran todas sus ventas) que son la sal de tu mesa. Espero que cuanto antes puedan volver a listar sus productos (ID de publicación 56250617, 56743990 y 55857729) a la venta para tentar a clientes más atractivos que el hijo de puta que tiene mi computadora.

Lamentablemente haces oídos sordos a mi reclamo, por eso elegí expresarme por esta vía. Después de una hora buscando denodadamente por todo el sitio, no logré encontrar un email de contacto. Ni qué hablar de un teléfono de servicio, donde pudiera entrar en contacto con algún ser humano que trabaje para tí.

Esta misma semana, mientras investigaba mini computadoras en tus páginas, pensaba que pocas veces me había resultado tan frustrante lidiar con una empresa como tú, MercadoLibre. Ni Telcel, que tiene un Ph.D. en tratar como la mierda a la gente que le da dinero, lo hace con tanta saña como tú.

Ya que este post contiene todos los datos que pides en el form que no funciona (falta el email, pero ese te lo doy cuando me llames al teléfono que está registrado en la cuenta), te considero notificado. No tengo intenciones de hacer mayores esfuerzos por tratar de resolver tus laberintos. Suficientes problemas tengo, como para pensar en los tuyos.

Nuestra relación pende de un hilo, MercadoLibre. Espero que la salves -o la termines de romper- a lo grande, porque la desgana es lo que la está matando.

Saludos,

Andrés Bianciotto

Treinta y cinco

Después de la última vez que saqué la cuenta, pasaron muchas cosas.

Los amigos siguen, y se sumaron algunos nuevos.

La arrogante presunción de saber qué quiero permanece intacta.

Reuní más historias para contar, y ninguna para callar.

Sigo con el ancla inquieta.

La mujer que por aquellos años dormía conmigo, ahora es mi esposa. En el camino aprendí que sí hay una diferencia.

La empresa que me desvelaba, ya no. Ahora me desvelan cosas más íntimas, mías, nuestras. Y hago bien.

Tengo treintaycinco. Se dice rápido, se piensa en calma.

Un browser más inteligente

Por estos días estoy trabajando/investigando varias cosas en paralelo:

  • Constitución de empresas en USA y servicios de cobranza por tarjeta de crédito
  • Ruby on Rails, siguiendo el tutorial de Michael Hartl y otros parecidos
  • Migración de MySQL a PostgreSQL, optimización y tuning
  • Lo habitual, paneles de control de servers, cuentas de email, etc.

Cada una de estas “series”, conteniendo alrededor de 10 pestañas cada una, vive en una ventana diferente de mi browser favorito actual: Google Chrome. Esta configuración me resulta razonablemente cómoda, ya que puedo cambiar de entorno simplemente maximizando una ventana, y encuentro los ejes temáticos agrupados como mejor me parece.

Hasta allí todo bien, lo malo es que con 4 o 5 ventanas de 10 tabs cada una, cualquier browser se convierte en un caracol asmático en 30 minutos. Imagino que el 90% de la culpa la tienen sitios mal diseñados, sobrecargados de scripts, publicidad y embeds de video, saturados de Flash, etc. Hace unos días le disparaban a TechCrunch porque su homepage “pesa” casi 4Mb y es suficiente para trabar algunas PCs.

Si pudiera cerrar y recrear las ventanas según las necesite, la carga para el browser y mi CPU sería infinitamente menor, sin swap a disco y mucho más fluída para mí.

Hoy lo más parecido que hay son los bookmarks agrupados y la posibilidad de abrir todos de golpe en diferentes pestañas. Lo malo que tiene esto es que los bookmarks son fijos, y administrarlos es un PITA.

Necesito un browser que soporte diferentes “escritorios” y lleve la cuenta de los sites abiertos individualmente para cada escritorio, así si avanzo en la lectura del tutorial de Rails, el browser me lleva a la última página leída.

Una solución parcial para mí hoy es trabajar cada “escritorio” en un browser diferente: Safari, que no recuerda las páginas donde estaba al cerrar, sirve para lo más standard o bookmark-able, como mis cuentas de email y paneles de control; Chrome, Camino y Firefox para el resto, pero es ridículo tener cuatro browsers abiertos para algo que debería ser de lo más natural ahora que parece que toooodo el mundo se mueve hacia la nube: mucho browser, poca app local.

Habrá alguien más por ahí con el mismo patrón de uso del browser? Juntaremos suficiente número como para mandar a escribir un plugin?

El “Tiempo Real” no es real

Ni necesario. Y el real transcurre lento. No me atosiguéis.

Este es el primer post de una serie donde contaré mis aprendizajes durante mi año sabático, que se está acabando.

Los que vivimos en internet estamos acostumbrados a entender “tiempo real” como actualizaciones rápidas, eventos en vivo e información en la punta de tus dedos.

Los que vivimos en internet bien podríamos vivir dentro de un raviol. El tiempo real es lento. No instantáneo. Es REAL! Y a veces parece arrastrarse.

Cuando tienes años tonteando en Twitter, Facebook y reductos parecidos, junto con software de escritorio que dispara alertas, recordatorios de juntas, cumpleaños y pagos atrasados; y a eso le sumamos uno o dos teléfonos celulares que vibran, chillan y parpadean con SMS más recordatorios duplicados de las mismas juntas, es fácil confundirse y comenzar a tomar eso como la realidad.

Desconectado de la velocidad habitual en la vida de oficina, pude ponerme a pensar en el valor real de la inmediatez, y mis conclusiones se dividen en 2:

  1. En una era en que escasean las primicias, los medios se preocupan por exaltar el valor de “te enteraste de esto ANTES gracias a mí”, comportamiento que bloggers y fauna similar reproduce con fruición (no hay razón para no hacerlo, toda vez que un blog es un medio).
    Ahora, enterarme ANTES me sirve si ese conocimiento me permite cambiar una decisión y beneficiarme, por ejemplo dejar de fumar antes gracias a haber recibido información sobre los efectos nocivos del tabaco. Más allá de eso, enterarme antes de la selección de vestuario de una pseudo-actriz para presentarse en un evento, o de la “declaraciorrea” de un político en campaña, incluso -anatema!- de la nueva línea de productos de cierta marca de computadoras, hace poco por mejorar mi vida.
    Conclusión 1: enterarme que AOL compra TechCrunch en el instante en que están firmando los papeles, es irrelevante para cualquiera no involucrado en la transacción, así que los medios que apelan a la velocidad como argumento de venta, deberían preguntarle a sus clientes si eso es lo que necesitan.
  2. Con la aparición de las redes sociales abiertas y asimétricas como Twitter, donde un descerebrado como yo puede ser visto por 3500 incautos, es importante estar informado para no quedar como un estúpido. Entonces sí habría un cierto valor para el humano promedio en mantenerse informado con una cierta inmediatez, para evitar que esa “audiencia” se ría de él.
    Esa vía de pensamiento no tiene en cuenta un par de cosas: de 3500 personas que podrían ver un tweet mío, sospecho que hay unos 100 a 120 que lo ven, de los cuales hay 50 que lo LEEN. Es cierto que quedará por siempre en Google y la Library of Congress, pero el impacto REAL es minúsculo. Además, incluso suponiendo que 3500 personas leen detalladamente todo lo que digo, el impacto real que eso puede tener en mi VIDA es igualmente marginal.
    Conclusión 2: humanos hiperinformados sobre estupideces efímeras agregan contenido sin valor notable a la conversación. Y si ese es su único aporte, hacen que pierda interés muy rápido en conversar con ellos.

Con el reciente rescate de los mineros chilenos pude observar otra faceta del tema: el momento en que la cápsula/sonda llegó a la madriguera donde esta gente vivió durante 69 días, tuvo más rating televisivo que un discurso presidencial en cada país donde se transmitió (excepto Venezuela y Argentina, donde no saben contar).

Todo el mundo quería ESTAR PRESENTE en el momento en que saliera ese primer minero a la superficie. La Presidencia chilena lo vendió así, las cadenas de televisión vendieron publicidad con ese mensaje…

…y mil-millones-de-televidentes se prendieron de los aparatos por media hora.

Eso duró el tiempo real. En unos 30 o 60 minutos se descargó ese gigantesco orgasmo transnacional, con discursos esperanzadores, arrebatos triunfales y lágrimas vertidas por parte de gente sensibilizada de todo el mundo. Ahora vamos a cenar, que se enfría el puré.

Los medios intentaron mantener el interés, los más hijos de puta con contadores de mineros rescatados vs mineros muertos, los más profesionales con flashes informativos y enlaces alusivos cuando pasaba algo importante. Pero -visto descarnadamente- enterarte (o ver, o presenciar) cuando sacaron al minero número 24 no hizo nada por tu mayor entendimiento de la condición humana ni su lugar en el universo, y tampoco el primero, 30 horas antes.

En paralelo, en el mundo digital, otra marea de información: durante algunas horas, mientras se alistaba el primer descenso y hasta más o menos el quinto rescate, Twitter y Facebook explotaban: los emocionados proclamaban “Viva Chile, mierda!” y los insoportables informaban con minucioso detalle lo que veían en su televisor. Detalles como la velocidad de la cápsula, los asuntos familiares de los mineros y las entidades internacionales que habían colaborado en el rescate, ametrallaban las pantallas de computadoras y teléfonos de todo el mundo, sin ninguna necesidad aparente.

Leí en su momento a un blogger/columnista de uno de los tantos Times que se publican en USA diciendo que estaba en el cine, pero que podía seguir todo lo que pasaba en Chile vía video streaming gracias a la buena señal 3G que tenía en la sala. Se me nublan los sentidos y me atacan palpitaciones. Si su función era cubrir el rescate, hubiera estado en la redacción de su diario; ergo, era ocio. Si se iba a clavar viendo lo de Chile, ¿no podía hacerlo desde su casa, en vez de pagar el ticket? Pero la que más me gusta: ¿por qué no se deja de joder y lo ve al otro día -o una semana después- en alguna de las miles de repeticiones y reseñas periodísticas?

A no confundirse: fue un evento emocionante. Fue una muestra de profesionalismo, entereza, habilidad técnica y una considerable dosis de suerte por parte de todos los involucrados. También permitió que mucha gente común le diera un vistazo a la trastienda de la industria creadora de celebrities, al enterarse que ya hay tours, películas, libros y merchandising en desarrollo para lucrar cuanto se pueda de la exposición que tuvieron los mineros. Pero difícilmente mi vida cambie a causa de ello, y mucho menos va a cambiar por haberme enterado en el momento en que me enteré.

Muchas veces se les criticó a los medios impresos la facilidad que tienen para convertirse en envoltura de pescado al día siguiente, y muchos pensaron que la solución implicaba una mayor velocidad, por ejemplo imprimiendo múltiples ediciones. Aplausos: ahora puedo envolver pescado con el diario de hoy.

Con los medios digitales pasa igual: el que estén posteando desde la conferencia de prensa, no mejora mi entendimiento del asunto.

Consejo para los dos bandos: concéntrense en la profundidad de lo que me quieren contar, y cuéntenmelo con una periodicidad que mantenga mi interés. No lo necesito antes, lo necesito bueno.

Diez equipos, un dream team y una generación ausente

Cerró el primer (espero!) ciclo de Genera y para mí, el balance es 100% positivo.

Esto es un resumen de múltiples conversaciones que he tenido a lo largo de estos meses siguiendo el desarrollo del proyecto.

Quedé sorprendido por la notable conciencia social de los jóvenes emprendedores que participaron. En un México plagado de récords en industrias extractivas, alimentos y bebidas de nulo valor nutricional, cuasi-monopolios de servicios básicos y otras perlas de la actividad corporativa, es refrescante saber que hay una nueva generación que piensa en productos y servicios con impacto positivo en la calidad de vida de la población.

Esto me lleva a algo que dije en mi entrevista con ManagemenTV. Estos jóvenes no tienen ningún referente en el país. No hay modelos a seguir en el empresariado mexicano actual, lo que hace cada vez más apremiante desarrollar la próxima generación de emprendedores exitosos, para sirvan de ejemplo.

Entre los Slim, Servitje, Zambrano, Azcárraga y estos recientes graduados universitarios, México se ha saltado una generación de emprendedores, que hoy deberían estar entre los 35 y 50 años, con empresas en expansión internacional, con presencia fuerte en los medios y en la cosmovisión de los estudiantes entusiastas. Espero que las “30 promesas en los 30″ de Expansión se pueble cada vez más de emprendedores y menos empleados corporativos (que tienen su mérito, pero su impacto -en mi perspectiva- es menor).

Me gustaría ver 33 Generas corriendo en simultáneo, uno por cada estado, impulsando 10 nuevos proyectos cada vez, aprovechando la experiencia de “nosotros los viejos” y poniéndole energía a la visión de chicos hambrientos de cambio.

Al equipo de Pase Usted, mis felicitaciones. Combinaron su gusto por organizar cosas grandes con la apuesta de meterse en un proceso largo y demandante, por amor al arte. Sospecho que el balance económico de todo esto habrá sido positivo en papel, pero creo que más allá de las finanzas, la dedicación evidente de todo el equipo vale muchos ceros más.

Cuenten conmigo para cuantas veces quieran repetirlo.

Politiquería 0 – Mundo pensante 1

El viernes pasado fue el acto de cierre de Genera, un proyecto que durante 10 semanas incubó a 10 emprendimientos tecnológicos mexicanos de excelente nivel, que ese viernes tuvieron oportunidad de presentarse formalmente frente a inversores potenciales, recibiendo merecidos aplausos y críticas.

El evento en general brilló, las presentaciones fueron muy buenas, con sorpresas incluso para mí, que participé en el proceso de incubación y conocía a los equipos.

Dicho eso, los dos esbirros que mandó el Gobierno del Distrito Federal (ellos pusieron los fondos para el proceso de incubación) a participar en el evento dieron vergüenza:

  • El representante de la comisión del Bicentenario, Bi100, que durante su discurso de apertura dedicó dos tercios del tiempo a dejar bien claro que “él no iba a hablar del derroche manifiesto que perpetra el gobierno federal en las festividades del Bicentenario, ni iba a mencionar la contratación escandalosa de un australiano para deslumbrar a los mexicanos, etc, etc, etc”.
    Burdo. No estaba hablando frente a una sarta de acarreados.
    Su función en el evento era ensalzar a los jóvenes soñadores y proactivos que estaban ahí para mostrar que hay otro México, lejos de las riñas partidistas (btw, vivir donde el gob. federal concentra la pirotecnia te permite ahorrar un poco, pero el Bicentenario se considera “obra pública”, verdad? Alimenta muchas bocas y bolsillos, sospecho).
    ¿O acaso el dinero destinado a Genera no fue para promover la cultura emprendedora, sino el equivalente a la compra de una página en un diario? Un espacio rentado para bajar línea, frente a cualquiera, a cualquier costo.
    Por mí, quédense con plata y mensaje, no son necesarios para mostrar que sí hay un México distinto. Frente a los proyectos de Genera, no es necesario hacer esas payasadas para generar contraste.
  • Otra luminaria: el perrito entrenado que mandaron de la Secretaría de Medio Ambiente.
    Profiriendo joyas como “En México hay agua, no hay riesgo de que falte, cualquier cosa que digan en contrario es mentira” o “Quizás a la gente no le importa si no tienen agua”, el tipo demostró las peores consecuencias del embrutecimiento que conlleva pasar de la esfera profesional a la política.
    Por el aspecto, es un niño bien, probablemente educado en altas escuelas. No parece animal de mitin, repartidor de despensas, pero actúa como uno. Debe pensar que repetir a ciegas el mensaje que le mandaron repetir cuenta como parte de su trabajo.
    Quizás la Secretaría de Medio Ambiente cree que los proyectos para ahorrar agua corriente o recolectar agua de lluvia son superfluos en una ciudad que se ahoga en verano y se muere de sed en invierno.
    Es más, me gustaría saber qué estudios/evidencias tiene la dichosa Secretaría para afirmar, en boca de su vergonzoso exponente, que a la gente no le importa que falte agua en su casa. ¿Será por eso que no hay agua corriente para todos en México DF?

Triste destino del politiquero cuando está fuera de su elemento. Todo ese discurso sordo y onanista no resuena en el mundo pensante.